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Macri-Peña: Táctica y estrategia política; por Claudio Hugo Naranjo

Cada vez estoy más convencido de que la única persona que tiene verdaderamente claro qué es Cambiemos y qué proyecto de Estado quiere desde Cambiemos es el propio Mauricio Macri y que la única persona aparte del propio Macri que tiene claro qué ha de ser Cambiemos, es Marcos Peña. La estrategia y la táctica de Cambiemos nace de las decisiones del Presidente de la Nación y del Jefe de Gabinete de Ministros. Ellos saben que estrategia y táctica no son lo mismo y mucho menos en política; la táctica es el arte de ‘poner en orden las cosas’ y la estrategia es el arte de dirigir un ‘conjunto de reglas que aseguran una decisión óptima en cada momento’. Partiendo de estas definiciones, podemos decir que la táctica está al servicio de la estrategia, y que el liderazgo político es aquel que pone la táctica propia al servicio de la estrategia propia, en dialéctica con las tácticas y estrategias propias de los grupos adversarios, enemigos, pero también aliados.
Macri y Peña saben y lo están demostrando en el día a día, que la táctica cambia en función de los planes que adelanta el adversario, pero su finalidad permanente, sin embargo, es aprovechar la menor oportunidad para tomar la iniciativa y golpear con ayuda del ingenio y de la información precisa, en el lugar menos previsible y de mayor impacto. En ello, como en toda confrontación real, el manejo del espacio y del tiempo resulta primordial. Las marchas opositoras de marzo, en vez de debilitar al gobierno nacional, lo fortalecieron; en la táctica y estrategia con la que se manejó el gobierno en esos días de zozobra, consiguió dar inicio a la impactante manifestación popular del 1° de Abril, con lo cual el gobierno capitalizó el respaldo ciudadano y envió señales claras y precisas a todos los sectores, opositores y aliados.
La oposición, en todas sus vertientes, descubrió con gran sorpresa, que aún en momentos en los cuales el gobierno nacional no alcanzo los objetivos buscados para la reactivación de la economía y bajar desempleo y pobreza como lo desearía, la ciudadanía silenciosa le va a volver a dar un voto de confianza a Cambiemos en las próximas elecciones de Octubre; la táctica y estrategia de Macri y Peña fue dejar que la oposición, con los impresentables incluidos, se mostrarán en la plenitud de su esencia violenta y autoritaria a la vista de todo un pueblo que viene haciendo denodados esfuerzos para que este país arranque definitivamente. Las imágenes fueron elocuentes, sólo había que aguardar que los argentinos se cansarán y se volcarán a las calles en toda la República.
La polarización entre el gobierno nacional y el kirchnerismo, dejó de ser una estrategia electoralista, para convertirse en una necesidad histórica que la política argentina no puede demorar; la sociedad invita al gobierno más corrupto de la historia que confronte en Octubre, para derrotarlo definitivamente en las urnas y que la Justicia se anime a detener y encarcelar a los corruptos. El Frente Renovador, con Sergio Massa a la cabeza, han desaparecido de la escena política nacional; la gran avenida del medio se va diluyendo como agua entre los dedos. En Noviembre, con la victoria de Cambiemos, Massa debería ya preguntarse con qué gobernador peronista hará una alianza con vista a las elecciones presidenciales del 2019, en donde la nueva conducción del PJ será otra y con vientos de cambios certeros.
Macri y Peña también se encargaron de enviar señales a los aliados o fuerza propia; la principal destinataria fue la diputada nacional Elisa Carrió, quién desestimó la marcha del 1° de Abril, y hoy no puede capitalizar el efecto de apoyo que la ciudadanía le ofreció a Cambiemos. El mensaje táctico y estratégico enviado desde la cumbre del Poder es, que se puede ganar la provincia de Buenos Aires, aquella en la cual lucha diariamente la gobernadora María Eugenia Vidal, sin la participación de Carrió. Entregarle 9 millones de votos a la diputada nacional no está en la estrategia de Macri y Peña; Lilita ya es ingobernable ahora, cómo harían para contenerla con un triunfo en la provincia. Por ahora Elisa Carrió se llamó a silencio.
El otro destinatario, fue el Presidente de la Cámara de Diputados Emilio Monzó, de invalorable aporte en las 87 leyes que el Congreso dio a luz en el año 2016 y un hombre de consulta permanente del Presidente Macri, que suele jugar al borde del abismo con sus declaraciones públicas. En este caso en especial, la táctica y estrategia de Macri y Peña, es que Monzó consolide su trabajo en la Cámara para llegar a Octubre lo más livianos posible en ese convulsionado recinto. La cancha está marcada, de táctica y estrategia en política nacional, en evaluar la última decisión, eso queda en manos de Macri y Peña.
Algo que cayó muy mal en el gobierno nacional es la renuncia de Martín Lousteau a la Embajada de EE.UU. En la mesa chica del gobierno, incluidos Quintana y Lopetegui, lo vieron como una maniobra pergeñada por algún sector de los aliados más cercanos; un Secretario de Estado comentó como al pasar, en voz muy baja, que se volverá a confeccionar la lista de los que participan en las reuniones intimas o mesa ratona. El ex embajador, renuncia a 24 horas de la marcha en apoyo al gobierno nacional y a dos semanas de la reunión cumbre del Presidente Macri con su par estadounidense en Washington; actuó como un ex ministro de Cristina, nunca como fuerza propia.
Y por último, el paro de la CGT y los piquetes de la izquierda más violenta, siguen abonando votos en las urnas de Cambiemos; un paro sin sentido, todos los actores sociales comprenden que la situación de millones de argentinos es tremendamente difícil, pero justo en el momento que el gobierno nacional comienza a ver una luz en el túnel profundo y oscuro que dejó el régimen anterior, justo en ese instante, el desprestigiado sindicalismo argentino decide parar el país.
En el pensamiento del Presidente de la Nación, está terminar con todas las mafias… al que le quepa el sayo que se lo ponga.

 

Periodista-Escritor/@naranjo_claudio
Autor de: “Colombia… capital de los infiernos”-“Doble Agente”-“Los Apropiadores”-“Muchos dedos en el gatillo”, entre otros títulos.
1986: Congresal provincial (PJ)
1991: Candidato Diputado Nacional (PJ)
1995: Candidato a Intendente Esteban Echeverría (PJ)

 

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