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Perversión ante las cámaras; por Claudio Hugo Naranjo

Entre los diferentes trastornos de la personalidad uno de los que produce más daño a aquellos que conviven con quien lo sufre es la personalidad perversa, ya que el rasgo más dominante en este trastorno es la conducta agresiva y destructiva para con los otros que lleva a cabo quien lo padece. El problema más grande que lleva aparejado este trastorno es que el paciente tiene una personalidad sádica y disfruta del dolor ajeno, aunque no es capaz de empatizar con él.

La personalidad perversa maneja con maestría la mentira y la confabulación, porque su único objetivo es satisfacer sus propios deseos a costa de los demás. No tiene ningún sentimiento de culpa, porque en su mente deforma la realidad, de manera que siempre son los demás quienes son culpables de sus conductas.

La ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner –entre otras personas- lleva en su esencia esta perversión, observarla ante las cámaras de televisión es un juego diabólico que va extendiendo hasta donde le dé el tiempo; ella está en una situación de enfermedad crónica, pero lo que más me produce preocupación es cuál es la cantidad de sociedad que aún ante la evidencia consumada de la corrupción, la siga votando.

Nos deberíamos preguntar cuánto mal hicimos las cosas para que una persona en estado de salud deplorable y acorralada por tres procesamientos, tenga la posibilidad de presentarse a un cargo electivo, nada menos, que a representar al Senado de la Nación. Es decir, la perversión o la personalidad perversa, ya va más allá de la decisión que haya tomado una persona, es un colectivo, un conjunto de personas que no tienen ningún sentimiento de culpa, porque en su mente deforman la realidad en pos de satisfacer su codicia y amparados en un sistema judicial que pareciera premiar a los corruptos o en el mejor de los casos, hacer la plancha.

No estoy poniendo en discusión las ideologías políticas, por la cual se enfrentan para esclarecer las ideas dos sectores de una misma sociedad; me refiero a un estado comatoso por el cual nos encontramos todos transitando. Cuán enfermos debemos estar como sociedad, si debemos rogarle a la Justicia que por favor imponga Justicia. Tal vez, personalidad perversa, sea un rasgo del sistema, al cual dejamos en las últimas largas décadas que engangrenarán a toda una sociedad. Cristina o el kirchnerismo –lo que hicieron fue- aceleraron violentamente en la curva de la descomposición, en aquella que ya habíamos pasado varias veces pero con el pie acariciando el freno.

En algún rincón hemos abandonado los valores, pero Cristina no es la única perversa del sistema, la perversión esta también allí frente a nosotros, en la televisión argentina; Jorge Lanata –de quien he hablado hace un par de semanas- es un perverso adicto al show. No es un adicto al cigarrillo ni a la cocaína, es un adicto al aplauso, él cree que invento el periodismo y una gran parte de la sociedad se lo hizo creer.

La personalidad perversa se gesta en la infancia, cuando se han sufrido abusos y maltratos graves, que trastornan la personalidad del niño lo que le lleva, cuando es adulto, a intentar vengarse, infringiendo en los demás daños y humillaciones que él mismo ha sufrido, es lo que ha hecho Lanata con ‘El Polaquito’, lo ha entregado a los buitres, ha tirado al matadero a un niño de 11 años. Lanata está enfermo, está más enfermo que el pibe. La perversión está inoculando en amplios sectores de la sociedad y desborda por la pantalla, allí donde intentamos transmitirles valores y principios a nuestros hijos.

Pero no son solos Cristina y Lanata los perversos, la Iglesia Católica nos debe a la sociedad en su conjunto explicaciones que aún estamos aguardando; la pedofilia en su filas está haciendo estragos. Los curas perversos, agazapados tras sus sotanas, se ensañan con los más débiles, con aquellos que son vulnerables. Dos chicas tuvieron la valentía de mostrar que pasa detrás de la Capilla, en la oscuridad más perversa de la religión; la Iglesia está en crisis, el Vaticano también.

La Iglesia Católica, Lanata y Cristina no son los únicos perversos en este sistema; Julio De Vido dice no tener miedo de ir preso, habría que avisarle que los que tienen miedo que termine en un pabellón de Ezeiza, son muchos y poderosos. Un consejo, a este delincuente perverso habría que rodearlo con el grupo SWAT como mínimo hasta el miércoles que viene, no sea cosa, que se caigan todas las causas.

Y para finalizar, voy mencionar a un hombre valiente que no tuvo miedo de denunciar a los perverso en sus propias madrigueras, el Fiscal Especial Alberto Nisman aún aguarda por Justicia; en un sistema perverso los Traidores a la Patria se presentan a elecciones. Estamos enfermos, muy enfermos.

 

Periodista-Escritor

@naranjo_claudio

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