La mujer en mis novelas; Por Manlio Argueta, Escritor Salvadoreño
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He escrito varias novelas donde la mujer es personaje fundamental. Parto de algunas reflexiones razonables para explicar esa presencia:

El momento creativo se asienta en la rememoración y evocaciones, elementos intrínsecos de la poesía no olvido que escribo poemas desde niño y que devine novelista por algo casual- y más que resultado ideológico la figura femenina es en mis libros inspiración vital.

Me Inicie en el género de la novela cuando me di cuenta que por la poesía no me era posible tocar temas que me interesaban como escritor creativo; aunque lo intenté: un poema histórico sobre San Salvador que nunca concluí. Sentía la compulsión de cubrir lo que me parecieron espacios vacíos de las áreas sociales, antropológicas y humanísticas en general Además, mi praxis la estaba proyectando riesgosamente hacia la acción política, característica predominante del intelectual de todas nuestras épocas, cuya organicidad se mide por el activismo, tan cercano a lo inmediatista, aunque surja como necesidad íntima de apostar por los cambios en nuestro país.

La mujer cabrá en la poesía corno volcán apacible. Mientras en la novela será torrente o tormenta. De esa manera, la mujer es fuente más accesible hacia disciplinas sociales que la poesía; en ésta la mujer es interioridad, mientras en la novela es macrocosmos. Así lo he concebido por lo menos en tres de mis obras: Caperucita en la zona roja; Cuzcatlán donde la Mar del Sur; Un día en la vida o Milagro de la paz.

He sido educado por mujeres desde mi bisabuela, todas por línea materna; educación más cercana a la sensibilidad como forma de analizar la vida cotidiana. Esto lo pretendí revelar en mi novela Milagro de paz: mundo inseguro de la soledad nocturna, fuerza para superar el temor y la esperanza en una atmósfera que quizás tenga mucho de mágica, pero más de iniciación filosófica: ¿qué comeremos mañana, habrá un poco de sal para acompañar el maíz, lloverá y germinarán las siembras? ¿Estaremos vivos, cuando alumbre el próximo día? ¿Es la maternidad un sino fatal y si así fuese debemos exigir a la revolución genética compartir el embarazo?.

Por otro lado también hay una convicción que se ha ido formando poco a poco a medida que conocí nuevas ideas al recorrer el mundo o el hecho más sencillo de haber vivido tantos años en Costa Rica, donde no hay problematización en las relaciones de género masculino y femenino como se da en los otros países de Centroamérica, más educados estos en una sociedad apologética de la violencia, la inseguridad y la desconfianza.

Lo importante para Centroamérica es que la vida, no mero objeto de contemplación. Hay retraso para analizar esta verdad tan evidente, por lo cual me permito el sueño de recuperar el tiempo perdido en lo que a mi corresponde.

Termino con unas palabras de García Márquez, quien con toda la seriedad macondiana reconoce que el ente masculino ha gobernado más de diez mil años y ya es hora de darle la oportunidad a la mujer para que nos releve los próximos diez mil anos -se supone que debemos contar desde el año 200-. Esto se enlaza con una afirmación de Simone de Beuavoir: Por estar encadenada la mujer a los misteriosos procesos de la vida, ha sido incapaz para la violencia, mientras que el hombre ha tenido oficio de opresor.

«Demos el beneficio de la duda a la mujer y quizás podríamos disfrutar de paz y felicidad los próximos diez milenios».

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