«EXISTEN DENTRO DEL GOBIERNO DOS MIRADAS DISTINTAS»; Por Claudio Hugo Naranjo
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A 26 meses de asumir Mauricio Macri la Presidencia, el gobierno no le encuentra la solución a la economía en términos generales; la inflación no baja, el déficit fiscal hace agua, lejos estamos del superávit y en consecuencia para cubrir este déficit la deuda se mide por la cantidad de dinero que se viene pidiendo. Al no poder hacer frente a todas las facturas de Administraciones y Seguridad Social, al gastar más de lo que se recauda, se pide prestado a los mercados internacionales: se emite deuda. Así la deuda representa el dinero global que el Estado ha pedido prestado a terceros, los mercados, para poder financiarse porque sus ingresos no son suficientes.

El déficit se acota a las cuentas del Estado en un año concreto y mide en cuánto se han excedido los gastos de los ingresos. Es decir, un déficit cero, o positivo significa que no se gasta más de lo que se ingresa. Sin embargo un déficit en negativo, implica exceso de gasto. Por ello, si el déficit se reduce, implica un alivio en el crecimiento de la deuda.

Sin embargo, los intereses que acumula la deuda también suponen una factura considerable. Por eso, los requisitos de crecimiento deben ser mayores. La economía debe crecer lo suficiente como para hacer frente al pago de la deuda más los intereses que se piden. Y además, permitir a su vez reducir el déficit público porque se recauda más, para poner el contador de la deuda a cero.

Sin embargo el gobierno pareciera que redobla la apuesta. Al oír decir al ministro Nicolás Dujovne que “Solo nos vamos a endeudar hasta el 2020 y luego irá bajando”, ya anuncia que no hay ningún plan B para evitar que Dujovne nos estrelle el boeing en el océano. Con el ministro se debiera tomar la misma medida que el club árabe tomó con el ‘Pelado’ Díaz y su cuerpo técnico. Díaz perdió el puesto por su hijo. Quienes los echaron adujeron que Emiliano Díaz no se veía a la altura de un profesional. Si Macri no relanza rápido el gobierno y eyecta por falta de capacidad a Dujovne, las consecuencias también lo pueden alcanzar a él.

Argentina necesita un ministro de economía que maneje bajo su total responsabilidad la economía de un gobierno y la Nación, y que vea rápidamente que venimos con dos motores menos y con pronóstico de impacto. En el gobierno nacional existen dos miradas con respecto al ministro, los que lo defienden sin reparos y los que le advierten al ejecutivo que Cambiemos corre serias posibilidades de perder en 2019. En cuanto termine el mundial de fútbol en Rusia se larga la campaña a las presidenciables; una de las figuras que pide urgente un cambio de rumbo es la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal. En el gobierno, en la baldosa chica del Poder, aquella que rodea al Presidente, ven en la rutilante funcionaria a una competidora de jinetas pesadas para la sucesión de Macri.

Sería un fracaso creer que con solo llegar al 2019 se logra romper con el maleficio de que ningún gobierno no Peronista termina su mandato, si esa es la vara, está muy baja; Macri debe llegar competitivo y con un país que vaya olvidando el karma de la inflación. Para eso necesita que su ministro de economía no sea un incapaz y a su vez cometa el error político del sincericidio. Lo primero que piensa el ciudadano de a pie es… “O sea, nos endeudamos hasta que se vayan. Bien”.

Y un peligro político latente si se persiste en el camino tomado, es que Cambiemos pierda la Presidencia y Vidal conserve la provincia; es como dejar a un zorro en el gallinero. ¿Cuánto tiempo puede sobrevivir la gobernadora con un gobierno central compuesto por coaliciones varias y de neto corte Peronista? El gobierno si bien aún está a tiempo de revertir el humor social, el tiempo lineal no sobra. Las medidas debieran ocurrir en la semana que el Presidente habla ante las Honorables Cámaras dando inicio al año Parlamentario, es decir, 1° de Marzo. Ahora.

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