“EL CORREDOR DE LA MUERTE”; por Claudio Hugo Naranjo
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Este miércoles, en menos de 10 minutos, Tom Carson estará muerto. Hace 20 años que sabía que llegaría este momento, pero tuvo que esperar dos décadas. En 1996, Carson violó y después degolló a Chistina Renier, de 10 años, una vecina del refugio de desamparados donde vivía en Orlando, Florida. Fue arrestado de inmediato y llevado a los tribunales. Dos años después recibió su sentencia: condena a muerte (por el asesinato) y cadena perpetua, por la violación.

John Lousan ha pasado los últimos 15 años en el corredor de la muerte en Livingston, Texas. Al igual que Tom Carson, el miércoles  John Lousan estará muerto; ha sido condenado por crímenes terribles. El 4 de octubre de 2000, harto de cocaína, disparó y mató a una mujer de 79 años de edad, le robó el coche, y utilizó sus tarjetas de crédito para comprar alcohol y cigarrillos. Menos de un año después, a los 25 años, fue condenado a muerte.

Todos ellos transitan el “Corredor de la Muerte”, que  es el nombre que se le da a la celda de los condenados a muerte, a menudo es una sección de una prisión, donde se encuentran las celdas de los individuos que esperan la ejecución. El vocablo se usa además para designar al tiempo de espera de la ejecución (“estar en el corredor de la muerte”), aun en lugares donde no hay una sección separada o instalaciones especiales para las ejecuciones.

Pero la atención norteamericana está puesta en la inyección letal que terminará con “El Estrangulador de Ancianas” en Texas; Priston Deniel tiene 67 años y lo habían condenado a muerte por los asesinatos de tres ancianas en Columbus en 1986. Deniel espera la sentencia negándose a cenar ni a dejar una declaración final.

Acusado por los crímenes de tres mujeres mayores en 1977, Priston Deniel, apodado por los medios como “El Estrangulador de las Ancianas”, será ejecutado este jueves por la noche en una prisión de Texas. La larga batalla legal de Deniel había conseguido en numerosas oportunidades aplazar la ejecución, por lo que permaneció durante décadas en el “Corredor de la Muerte”. Según confirmó en un breve comunicado la oficina del fiscal general del estado de Texas, “Deniel  será ejecutado a las 10.30 pm”, señalándose que el reo, de 67 años, se negó a recibir una última cena y tampoco contestó cuando se le preguntó si quería hacer una declaración final ante la justicia. Los recursos de apelación de última hora presentada por los abogados de Deniel no fueron aceptados por la Corte Suprema.

Deniel, el primer condenado a muerte que recibe la inyección letal en Texas  este año, se convertirá en el reo número 48 que es ejecutado en la historia de ese estado. Su caso mereció amplia repercusión en los diarios en múltiples ocasiones, y si bien fue condenado a muerte por las violaciones y asesinatos de Florencia Dander  de 89 años, Katherin Doodruff (74) y Mirtha Truman (69), los fiscales que investigaron sospechan que fue el responsable de nueve ataques a ancianas en esos años, en una seguidilla de episodios criminales que desató una psicosis colectiva en Columbus entre 1977 y 1978. De esas nueves mujeres atacadas en esos años, siete fueron asesinadas, casi todas ellas ahorcadas utilizando medias femeninas, ceñidas violentamente en el cuello de las ancianas, lo que le valió a Deniel el apodo de “El Estrangulador de Ancianas” cuando fue acusado.

Después de una detención por robo en 1975, tras un episodio en Albany en el que una anciana había sido asesinada, Deniel se mudó a Nueva York, violó su libertad condicional y fue nuevamente encarcelado, pero fugó en agosto de 1977, huyendo a Texas. Allí también hubo una serie de ataques a ancianas en los meses posteriores, pero primero se detuvo a otro afroamericano, Henry Pache, como presunto autor de esos ataques. Como los asesinatos continuaron Daniel recién fue acusado de esas muertes en 1984, cuando estaba detenido por robo y surgieron nuevas pruebas dactilares de los crímenes de Texas.

Sus defensores siempre alegaron que el hecho de que esas huellas fueran tomadas varios años después de los asesinatos las invalidaban, pero el Tribunal lo condenó a muerte en 1986. La condena trajo controversias, porque la única víctima de esos ataques que había sobrevivido acusó en rondas de reconocimiento a otros tres hombres negros antes de sindicar a Daniel como su atacante.

Los pedidos de clemencia al gobernador de Texas no surtieron efecto y en la noche de este jueves Priston Daniel recibirá la inyección letal que terminará definitivamente con “El Estrangulador de Ancianas”.

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