MUERE DECAPITADA DESPUÉS DE DAR A LUZ A SU TERCER HIJO; por Claudio Hugo Naranjo
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“¡Me la han matado! ¡A mi hija me la han matado!”. Los gritos de Cristina Ramallo rompían en la tarde el pesado silencio que reinaba en la sala del mortuorio del Hospital Interzonal de Catamarca. Allí se encontraba, junto a otros familiares, desde que le comunicaron que su hija, Natalia del Río, de 25 años, había muerto al ser seccionada por un ascensor del centro sanitario. La joven, natural de la barriada de San José Obrero, acababa de dar a luz a su tercera hija, a la que había puesto de nombre Trinidad. Un parto realizado a través de cesárea. La recién nacida fue trasladada a la Clínica Los Abrojos, debido a la cardiopatía que sufre.

Cristina Ramallo apenas podía explicarse cómo había ocurrido este accidente mortal. Supo de él cuando se encontraba en la sala de espera del hospital. “Llevaba ocho horas sin ver a mi hija”. Cuando tuvieron conocimiento de que había ocurrido “algo” en el ascensor, empezó a inquietarse. “Me dio un pálpito el corazón. Pregunté pero no me decían nada”. Su hija había dado a luz a las 11:00. “Entonces me fui a Información. Allí me comentaron que había muerto una muchacha. Luego me confirmaron que era mi hija. ¡Qué muerte más cruel ha tenido!”.

Los hechos se produjeron sobre las 14:30. A esa hora, la joven salía de la planta segunda del hospital, de la conocida como sala “del despertar”, tras la anestesia que le habían aplicado, pues el alumbramiento fue por cesárea. El enfermero encargado de trasladarla se dirigía a la tercera planta, donde estaba su habitación. Llamó al ascensor que, según los familiares, procedía de la sexta planta. Una vez que se abrieron las puertas introdujo la camilla, pero, por causas que se investigan, el elevador comenzó a subir con parte de la camilla fuera. El fallo provocó que al llegar arriba se seccionara el cuello de la joven. El personal sanitario que allí se encontraba asegura que no se pudo hacer nada para frenar el ascensor. “Fue una película de terror. Espantoso”, narran algunos testigos de la macabra escena. Un trágico accidente del que se salvó Trinidad, la pequeña que acababa de nacer y que era trasladada en esos momentos a Los Abrojos para ser tratada de una cardiopatía. “Si no la hubieran llevado a la otra clínica, podría haber corrido la misma suerte, ya que siempre se ponen los bebés en el pecho de la madre, incluso cuando se hacen cesáreas”, refieren miembros del personal sanitario.

Efectivos de Bomberos y agentes de la Policía Local se personaron en la segunda planta del Interzonal, que de inmediato se clausuró. El cadáver de la joven había quedado atrapado por el ascensor. Para extraerlo se tardó más de una hora, según fuentes presenciales. Al lugar de los hechos se desplazó también la Policía Científica, que se reunió con el gerente del hospital y los forenses, que efectuaron el levantamiento del cadáver. El juez de guardia que se ha hecho cargo de la investigación llegó al hospital sobre las 18:30. El cadáver se encuentra desde la tarde de ayer en el Instituto Forense, para practicarle la autopsia.

A esa hora, la sala del mortuorio que se había habilitado para los familiares de Natalia del Río empezaba a llenarse de amigos y vecinos. Todos estaban consternados por lo sucedido. Nadie podía explicarse lo que había ocurrido. La joven, además de la niña que acababa de parir, era madre de otras dos más, de cuatro y cinco años, respectivamente. Vivía, con su marido, en la barriada ya mencionada, una zona necesitada de transformación social.

El hospital estuvo durante toda la tarde vigilado por varios agentes, tanto en el exterior como dentro. A la segunda planta, donde se produjo el suceso, sólo podían subir médicos y enfermeros que estuvieran de guardia. Ni siquiera las familias de los pacientes allí ingresados. El enfermero que trasladaba a la joven fallecida -de dilatada trayectoria profesional- tuvo que ser atendido por psiquiatras ante el estado de nerviosismo que sufría tras ver cómo se desarrolló la terrible escena. El fallo podría haber estado en que no se activó el botón para bloquear las puertas del ascensor, lo que habría provocado que éste iniciara la subida sin que la camilla hubiera entrado por completo.

La familia de Natalia del Río -formada por siete hermanos- estuvo atendida durante toda la tarde por psicólogos del hospital. Según la suegra de la fallecida, no podrán ver su cadáver: “Nos han recomendado no ver el cuerpo. Está destrozado”. La joven, que el próximo otoño iba a cumplir los 26 años, había pasado la noche del sábado al domingo en planta. Apenas pudo dormir por los dolores que ya presentaba. A las 07:00 de ayer fue llevada al paritorio. Cuatro horas después, dio a luz a Trinidad. Las compañeras de planta no daban crédito a lo que había ocurrido. “Estuvo todo el sábado nerviosa. Como si fuera a parir por primera vez”, recordaba una de las ingresadas que había bajado al aparcamiento. Otra detallaba que cuando vio llegar a los bomberos “pensaba que había un incendio en el hospital”. “Después nos contaron lo que había sucedido. Cuando supimos que era ella nos echamos a llorar. El sábado estábamos hablando en el pasillo, con tanta ilusión por su tercera hija. Es terrible”, señalaba una paisana de la fallecida, quien añadió: “Al hospital se le va a caer el pelo”.

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