«AUN ENOJADA, LA CLASE MEDIA NO RENUNCIA AL PROYECTO MACRISTA»; por Claudio Hugo Naranjo
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Arturo Jauretche y Gino Germani llevan a cabo un contrapunto sobre qué es la ‘clase media’ argentina. Las diferencias significativas no se encuentran en las descripciones de la clase media, sino en el peso que le asignaron a dicho segmento de la sociedad dentro del proceso desarrollista para Germani, nacionalista para Jauretche.

No quiero decir que sus conclusiones sean coincidentes, porque lo cierto es que en algunos casos se intersectan y en otros no son comparables, pero lo que pude constatar es que sus caracterizaciones no son para nada contradictorias. Mientras que según la visión más optimista de Germani significaba el recurso fundamental para la modernización de la Argentina, Jauretche criticaba enérgicamente a los sectores intermedios porque no se habían hecho cargo de su función histórica debido a su postura “antinacional”.

Él consideraba que sólo la unión de todas las clases sociales podría vencer los intereses egoístas para que al fin el país pudiera evolucionar.

Integraban esta categoría según Arturo Jauretche el amplio espectro de pequeños propietarios y rentistas, los profesionales, intelectuales, educadores, políticos de segundo y tercer orden, los estudiantes, obreros calificados y los empleados públicos para el primer subgrupo de “los primos pobres”; los abogados, médicos, comerciantes en el grupo de la clase media en ascenso; los empresarios, comerciantes, e industriales, miembros de la Unión industrial, dentro del subgrupo de la burguesía incipiente.

Arturo Jauretche analiza entonces esa categoría apodada “el medio pelo” que comprende el conjunto de la población delimitado por la clase alta y la gran parte de la clase media nacional para luego defenestrarlos de una manera muy irónica.

En reiteradas oportunidades reprocha la falsedad de las acciones del “medio pelo” porque, según él, buscan mostrar una imagen de status superior de lo que verdaderamente representan, entendiendo por imagen de status a la ilusión del mismo, y no al verdadero status superior. Además de falsos, son excesivamente acomplejados e inseguros; el sólo hecho de pensar en bajar de nivel los aterra. Tienen la necesidad de demostrar lo que no se consideran todavía.

 Buscan, por sobre todas las cosas, “parecer”, porque todavía no descubrieron quiénes “son” realmente. Conservan un resabio de las ideologías conservadoras que se confunden con las pautas culturales de la burguesía, y la rapidez del despegue no colabora para nada a la afirmación de la personalidad. Esta desorientación es la causa de la búsqueda de prestigio, entonces la burguesía y la alta clase media copian a los primos pobres porque los confunden con la clase alta, y estos últimos imitan a la clase alta porque simplemente no se reconocen como clase social.

Es interesante comprender el valor de las palabras, en un mundo académico que hablaba de la ‘clase media’ argentina en tiempos de posguerra. Nada ha cambiado. A la ‘clase media’ argentina hoy, le aterra bajar de nivel; el solo hecho de pensar que estuvieron a metros de convertirse en Venezuela, hace posible, que aun enojada, no renuncien al proyecto macrista. Ellos creen –y es cierto- que fueron quienes sin mítines ni asambleas populares le propiciaron la derrota al kirchnerismo (2015/2017), se sienten parte de un segmento político que se manifiesta a través de las redes sociales. Esto el gobierno no lo debiera olvidar.

La ‘clase media’ es hoy la más castigada por el oficialismo, con medidas antipopulares que no son gradualistas; esta clase social comienza a ver la insensibilidad de un Presidente y sus funcionarios que se empeñan en hacerle pagar la fiesta de los últimos 50 años. Pero a su vez comprenden que si abandonan el barco los espera el peronismo con un cuchillo entre los dientes. En una reunión vecinalista que participe la última semana, me decían, todos votantes de Cambiemos, que si aparece en los próximos 18 meses –antes de las elecciones- un Raúl Alfonsín se lleva el 60% de los votos, incluido ellos.

Ellos comprenden que la ‘energía’ comienza a ser el talón de Aquiles del oficialismo y también el arco y flecha que apunta a ellos; saben que las tarifas necesitaban aggiornarse a los nuevos tiempos, pero no comprenden por qué lo deben abonar solo de sus billeteras. No entienden –y ahí está el enojo más exacerbado- como el ministro que los está atendiendo sin sonrojarse acaba de decir que no trae la plata que tiene en el extranjero hasta que Argentina sea un país confiable. Todo bien, vio… pero se sienten usados y no ven ninguna lógica razón por la cual el Presidente lo siga manteniendo en el cargo.

De todas maneras –si no aparece un Alfonsín- seguirán apoyando con más broncas que razones, al gobierno de Mauricio Macri; pero la ‘clase media’ argentina sabe, que si lo deciden, cambian Presidente cuando quieran. Si Durán Barba va seguido camino a La Plata –la ciudad de las diagonales- es un dato que no debieran dejar pasar por alto Macri, Marcos Peña y ‘Geniol’ Larreta. No sea cosa que Vidal termine siendo… Alfonsín.

 

  • Arturo Martín Jauretche fue un pensador, escritor y político argentino. Figura relevante de la Unión Cívica Radical y del peronismo a partir del llamado día de la Lealtad en el 17 de octubre de 1945.
  • Gino Germani fue un sociólogo italiano, precursor y referente de la sociología argentina y latinoamericana.

 

 

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