«LA REBELIÓN DE LA CLASE MEDIA Y LA POSICIÓN DE LA JUVENTUD ARGENTINA»; por Claudio Hugo Naranjo
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Mauricio Macri está jugando a la ‘ruleta rusa’ con todo su gabinete y es muy probable que algún ministro o varios se encuentren con la bala que todos intentan eludir. Se están cometiendo varios e inaceptables errores en un combo perfecto de inexperiencias, ironías, soberbias y falta asombrosa de sentido común, que es el más común de los sentidos.

La crisis de los últimos años, acelerada en sus hitos de destrucción, dibuja un precipicio social por el que se deslizan cada vez más familias de la zona noble; la clase media, sustento del consumo, se desploma del pedestal en el que la colocaron las democracias occidentales. Otro valor sólido, estable, que se quiebra con la depresión económica.

El sofoco de la clase media, que sólo perdona a los países emergentes, compromete los cimientos del sistema. Más aún en un modelo como el argentino, inseparable en su madurez de la consolidación del estado del bienestar. Los datos, sin embargo, ya ni siquiera hablan de riesgos. El déficit, la contracción del consumo y la desconfianza, con la que se cruzan los efectos de las tarifas, siniestramente alzada en el horizonte, representan heridas en presente, con un bagaje sórdido hacia atrás que se contabiliza en las últimas décadas. La mala praxis, ayudada por la mala comunicación no sólo ha triturado puestos de trabajo y arrojado a la exclusión a miles de argentinos, sino que ha empobrecido a los sectores que llevaron a Cambiemos a la Casa Rosada.

Ya lo dijo Durán Barba en las últimas horas: “No voy a permitir que el Presidente siga siendo el fusible o cambian o me enfrentaré con los ministros”; el ecuatoriano huele lo que la calle ya siente, se están ensañando con la clase social que los llevó al Poder. El empresariado gobernante cree que los ciudadanos son los empleados de sus fábricas, la sensibilidad de la clase media en la Argentina ha sido siempre la primera trinchera en dónde se cuecen las rebeliones.

El ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, aseveró que no hay que “ponerse nerviosos” por el aumento que registró el dólar en los últimos días y que el jueves cerró a $20,50 luego de que interviniera el Banco Central. Dujovne sostuvo que se debe poner en contexto “el movimiento que tuvo el tipo de cambio esta semana, 30 centavos; 1,5% en una moneda que es flotante con intervención, es nada”. Dujovne se acogió al blanqueo de capitales por al menos 20 millones de pesos antes de ser designado ministro de Hacienda y quien acudió en defensa del funcionario fue el jefe de Gabinete Marcos Peña, que incluso relativizó la información sobre el caso. “No avalamos la información y no la damos por cierta”, sostuvo la mano derecha de Mauricio Macri. El ministro –el cual no cometió delito- está en el ojo de la tormenta de la sociedad argentina, no por el blanqueo, sino por su incapacidad al frente de dicho ministerio.

No solo la clase media va tomando distancia de las medidas tarifarias, que golpean de lleno en el bolsillo de ese sector. Los sectores de menos recursos –allí en donde está la base de la pirámide- comienzan a percibir que los ‘primos ricos’ peligrosamente se acercan a sus condominios. Condominios que están plagados de planes con tarifas sociales. En el bote ya no hay lugar para ningún náufrago. Aquí las diferencias se limitan a cara de perro. Si ya no te puedo cortar el pasto porque lo haces vos, quiere decir traducido al castellano, que ya no te necesito.

Es decir, las dos clases sociales comienzan a superponer posiciones. La crisis a los primero los empuja hacia abajo y si las dos olfatean el peligro inminente, comienza una rebelión hacía  arriba, hacía el poder de la clase alta, que es justamente allí donde se está jugando el partido. Donde el gobierno capturó la mayor parte de su plantel. A estos sectores –los dos primeros- se le suman los grandes bastiones de la juventud, de distintas procedencias, que han hecho un curso acelerado en la militancia y que se niegan a ser convidados de piedra en las discusiones de fondo.

La juventud argentina se está preparando vertiginosamente para el asalto al Poder en los próximos 10 años –democráticamente hablando-, son los más politizados de todos los sectores y no le temen a ningún debate; creen que ya es el tiempo que una plana mayor de dirigentes de todos los sectores sean pasados a cuarteles de invierno. Ideológica e intelectualmente se han formado –un 90%- en las universidades argentinas, muchos con formación académica elevada; en su amplia mayoría participan de las organizaciones gremiales y políticas, en las cuales están sentando las bases para ser las próximas fichas en los recambios generacionales.

Son ellos los que gobernaran los destinos del país los próximos 40 años y poseen algo que generaciones inmediatas anteriores carecían: Vocación. Los tiempos políticos, como todo sistema que no consigue organizarse, acelerará los acontecimientos y los cargará de responsabilidad, que ellos dicen –la juventud argentina- están en condiciones de afrontar.

Un detalle que asombra: Macri y Peña aceptaron con gusto la renuncia del Presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzo, pero no toman ninguna medida con Nicolás Dujovne… algo anda mal.

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  1. La clase media protesta (como siempre), además se los asusta con boletas IMPAGABLES que SÍ pueden pagar. Es todo un circo, acabo de recibir la bimestral de Edesur de apróximadamente $ 600.- y uso todo lo que necesita una casa con 3 adultos. También me mandaron por e-mail Cablevisión/Fibertel la nueva tarifa de $ 2.200.-…..MENSUALES!
    Ruido ahora y aceptación después. Ese va a ser el resultado final.

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