¿POR QUÉ NO SE HABLA DE LA DESASTROSA ACTUALIDAD ARBITRAL?; por Tomas Mangonnet
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No descubro nada hablando sobre este tema y afirmando que el arbitraje en el mundo está en crisis. Desde hace un tiempo sea la competencia que sea, se han dado errores arbitrales inexplicables y circunstancias totalmente extrañas. De esta manera, no voy a caer en el análisis básico de los diferentes criterios y las distintas interpretaciones que se pueden llegar a tener, me voy a centrar específicamente en situaciones de partido que no se sabe qué, por qué y cómo se toma esa decisión.

El hombre tiene derecho a equivocarse y de eso no hay duda, somos humanos, pero recurriendo a la frase hecha “de los errores se aprende”, no puede ser nunca para empeorar un rendimiento. Todo el mundo que trabaja, lo tiene que hacer de buena manera y el trabajo del árbitro no es la excepción. Algunos anhelan el arribo de la tecnología, algunos no, lo concreto es que el arbitraje mundial está en crisis y es un tema que hay que ponerlo en la opinión pública, porque lamentablemente es algo que no se habla. A pesar de esto, no hay excusa para no hacer las cosas como se deberían hacer. Asimismo, no puede ser que en cada jornada, hay por lo menos tres o cuatro jugadas que hagan indefendible la tarea del árbitro por equivocaciones groseras. Más allá de las presiones que puedan recibir, las críticas y descalificaciones hacia sus personas son exclusivamente provocadas por ellos mismos; no sé si querrán ser más protagonistas que los verdaderos intérpretes, a pesar de que ya tienen demasiado peso en este juego. En lo que a mí respecta, no estoy seguro del motivo que provoca este problema que están atravesando los jueces pero en algunos casos roza la incompetencia, y ni que hablar del estado físico de los árbitros en Sudamérica.  

Ya es de público conocimiento que los jueces son presionados por medios, técnicos, dirigentes y jugadores, y que claramente eso no ayuda, porque hoy con solo una frase en rueda de prensa podes condicionar la labor arbitral. Específicamente en Argentina es más difícil dirigir que en las grandes ligas, debido a que los futbolistas son los que permanentemente quieren sacar ventaja, sobre todo en ese intento permanente de simular. Por otro lado, hay que erradicar del fútbol la elección de árbitros a dedo por parte de los dirigentes porque “te caen bien o te caen mal”, y por eso el sorteo tiene que ser público para evitar cuestionamientos.

Por Champions League, por la Copa Libertadores, por Europa League, por Copa Sudamericana, por ligas locales y seguramente en el mundial de Rusia, los árbitros van a estar en el centro de la escena y no precisamente por sus destacadas actuaciones. De esta manera, se sobreentiende lacónicamente que debe ser una de las profesiones más injustas, que nunca van a lograr contentar a todo el mundo y que además tienen un segundo para tomar decisiones que pueden ser claves para el desarrollo del encuentro. Pero inventar situaciones de juego o cobrar algo que no pasó, o todo lo contrario, abre otro debate. La ley primera del juez es ser imparcial, contando con el apoyo de sus colaboradores, los jueces de línea y el cuarto árbitro, y en Europa a su vez posee dos ayudantes más al costado de los arcos.  

En la últimas semanas se acrecentaron los malos arbitrajes y una de las grandes fallas fue la mano de Marcelo en el partido por Champions entre el Real Madrid y Bayern Múnich, que ninguno de los seis jueces vio. Entonces consecuentemente nos preguntamos, ¿la vieron? ¿No la quisieron cobrar? ¿Son incapaces? ¿Son corruptos? ¿Se necesita de la tecnología? Puede ser, pero no ver situaciones de juego claras, no es suficiente para escudarse y embanderarse detrás de eso y recurrir al simple “se necesita tecnología” porque sí, sin argumentos. No estoy pidiendo el VAR, ni mucho menos, porque el VAR demostró que también te puede perjudicar y no es infalible. Lo que estoy pretendiendo es fijar en la agenda futbolística una mirada más profunda sobre quienes imparten justicia en un partido de fútbol, ya que la visión tiene que estar puesta en mejorar el rendimiento, no todo lo contrario como está sucediendo.

Periodista

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