LA INCOMPETENCIA EN EL ARTE DE GOBERNAR; por Claudio Hugo Naranjo
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¿Qué se puede hacer frente a un incompetente peligroso? Según el grado de toxicidad, existe la incompetencia inocua y peligrosa, y ésta es más dañina mientras mayor sea el poder que ostente el incompetente.

Un incompetente peligroso es una persona que presume de sus grandes dotes directivas, que vive alardeando de los buenos negocios que ha hecho, que se vanagloria de sus capacidades administrativas, cuando en realidad es incapaz de sostenerse por su clara ineptitud profesional. La incompetencia es la peor calificación que se otorga al desempeño, y se da en todos los niveles ejecutivos, en muchos tipos de empresa, y principalmente en escenarios políticos.

En la esfera política es muy fácil toparse con personas que parecen ser muy competentes y en realidad no lo son. Se trata de personas hábiles que saben abrir puertas y entienden la forma de aderezar su imagen para que la gente crea; sin embargo, al momento de la verdad no cuentan con los elementos para desempeñarse a la altura de lo que habían prometido.

Cae el telón y la verdad queda exhibida. La consecuencia es el daño que le ha hecho a los que creyeron en él, y al país. La peligrosidad comienza  a hacer estragos. Se trata de políticos que se mueven a base de caprichos, que son totalmente erráticos e inmaduros que generan una clara inestabilidad en la sociedad y se constituyen como un foco de riesgo para el país. Son este tipo de personajes que buscan culpables en vez de afrontar responsabilidad, que son incapaces de resolver, de tomar decisiones y que no se saben controlar. No sólo es eso: me refiero a políticos que tienen una imagen de sí mismos completamente errónea, distorsionada, que tienen un sesgo cognitivo de la realidad, es decir, se creen los grandes genios de la gestión y no son eficaces para llevar a cabo las tareas que le encomendó la sociedad. Son personas que cometen errores porque no tienen los conocimientos necesarios o sencillamente porque no son aptos. El peligro empieza precisamente por esta distorsión entre la realidad y el discurso.

Si bien estoy hablando del ministro de Hacienda Nicolás Dujovne –¿hacía falta aclararlo?-, Mauricio Macri es responsable por su incapacidad en tomar las riendas de la situación y despedir al ministro; el error ya tiene su inicio en enviarlo como negociador. Me pregunto cómo hace ahora para sacárselo de encima. La oposición y los mercados no van a parar hasta que el ministro inexistente abandone el cargo. Es caprichosa y peligrosa la actitud del Presidente.

Marcos Peña, ministro coordinador del Gabinete, viene derrapando en todas las últimas curvas, ¿puede alguien creer que todo está bien? Macri deberá urgentemente renovar el gabinete incluido sus ojos y oídos. Faltan decisiones políticas para calmar la economía. Falta un ministro de Economía y falta que le pidan por favor a Emilio Monzó que no deje la Presidencia de la Cámara de Diputados.

Macri si no sale de su círculo de incompetentes en la próxima semana nos estrella en el medio del océano ¿Qué está esperando Presidente? La clase media, esa que lo voto, se le va a tirar de palomita a la yugular. Usted está acelerando los tiempos de Juan Manuel Urtubey para que adelante la campaña. Se la está dejando de pechito.

La incompetencia puede ser tan peligrosa como la corrupción. Salimos de Guatemala y nos meten en Guatepeor.

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