La Masacre de Ezeiza; por Claudio Hugo Naranjo
  • Categoría de la entrada:RELATOS

Cuando Miriam Lewin me pregunto en su programa de TN en “Temas y Debates”… Cómo estaba vivo… la mire unos segundos y le conteste… ¿Crees que lo estoy? Este programa llevaba por título “Unidos por el calendario” que era una revisión histórica sobre Juan Domingo Perón y Ernesto ‘Che’ Guevara, ya que el primero había nacido un 8 de octubre y el segundo habría sido asesinado cobardemente el mismo día y mes (disiento con la fecha, para mi fue asesinado el 9 de octubre de 1967 a las 13hs), pero la conversación se fue por los carriles del Peronismo y llegamos a “La Masacre de Ezeiza” el 20 de Junio de 1973. En esa hora de programa hablaron hombres muy cercanos al general Perón y al Comandante Rebelde… pero a Miriam le llamó poderosamente la atención aquel día que yo le estaba narrando…

Nadie intentó ni pudo dormir esa noche; el viejo General volvía definitivamente a la Patria, tal vez, para morir en ella. Era arduo el trabajo en el armado y control de las columnas peronistas; por aquellos días era un militante de la juventud peronista de Monte Grande.

Nuestras columnas salieron hacia los campos de Ezeiza a las 4 de la mañana; las compañeras y compañeros estaban enfierrados hasta los dientes. La sensación térmica nos decía que chocaríamos con la derecha de Osinde o con las tropas sindicales por los espacios físicos.

A Perón le volvía a dar el cuero para conducir a sus cuadros desde el mismísimo campo de batalla. El ‘Tío’ ganó las elecciones presidenciales por más del 50% de los votos; ya todos sabían que habría nuevas elecciones… ahora ya con Perón, como candidato del partido.

El peronismo se había convertido en una bolsa de gatos, en donde todos los sectores peleaban por mayor poder. Perón, conductor y estratega de fina muñeca, se vería a corto plazo, acorralado y sin salidas. La ‘izquierda’ no tenía grises. Era extrema en todos sus matices. La segmentación de clases no dividía a sus cuadros, por el contrario… los unía en un bloque monolítico y de avanzada dentro del partido.

La izquierda debería darle solución a la división de sus siglas; es decir, si los Montoneros, las FAR y el ERP consolidaban la conducción de sus cuadros, el entorno de Perón y sus elefantes blancos… tendrían sus días contados.

La capacidad de movilización, el valor que se le otorgaba a la organización y el intelecto en sus cuadros, tanto en la base como en la conducción, daba para dar vuelta el país como a una media. Perón intuía, que estos no serían perritos falderos… sus amanuenses, también.

La ‘derecha’ no quería complicaciones y deseaba ver a Perón, sólo para ellos en la mesita de luz. Estos grupos con fuertes estructuras económicas y de movilización, tenían por delante una primera batalla… aniquilarse entre ellos.

Primero comerían la ‘torre’… “el Tío”. Segundo, coronaria ‘la dama’… “Isabel”. Y tercero, encapsularían al ‘rey’… “Perón”. La maniobra en su totalidad jamás pudo ser llevada a cabo… porque los ‘peones’, patearon el tablero.

A las seis de la mañana de aquel histórico día entramos lentamente en los campos de Ezeiza. Miles de compañeros ya habían tomado posiciones a últimas horas del día anterior. El amanecer presagiaba un día peronista… sol, brisa calma y en nuestras cinturas un ‘fierro’, que nos calentaba las tripas.

Las columnas llegaban de todas direcciones, más de dos millones de compañeros marchaban en una sola dirección… ‘el palco’. Nuestros 700 cumpas se fueron ubicando frente al Hogar Escuela, a no más de 50 metros del blindado escenario, donde hablaría el General.

A las 14.10 pm. se inició la tragedia. La trampa preparada por la derecha tenía un solo y claro objetivo… que Perón jamás llegara a los campos de Ezeiza. Pues, en ese caso, el viejo líder vería con sus propios ojos cómo la izquierda peronista, había copado la escena… por aquellos lejanos tiempos, la movilización era un factor de temeroso poder.

— ¡Negro… nos están matando los compañeros estos hijos de puta!…
— ¡Corre carajo, corre!… ¡llévate tus columnas para el Montana!… (Frigorífico de la zona).

La matanza fue tremenda. Desde el palco y los altos eucaliptos del Hogar Escuela, tiraban sin piedad sobre las jóvenes tropas peronistas. La carrera hacia la muerte no tenía direcciones. Bajo el cielo azul, una lluvia incesante de plomo caía sobre los campos de Ezeiza.

Perón, jamás llegó a la cita. Decenas de compañeros perdieron sus vidas… 7, pertenecieron a nuestras columnas…

La derecha, coronó ‘Rey y Dama’… pero la izquierda, señores… hizo ‘Jaque Mate’…

Miriam quería saber qué quise decir en esa última frase…

“Pusimos la sangre para que el General volviera, nos llevamos a Vandor, y luego quedaría flotando para siempre aquella consigna pintada en todas las paredes de la Argentina… ¡¡Rucchi… mandale saludos a Vandor!!

El programa finalizó con Ernesto Sábato narrando con su sabiduría, las cartas entre él, y el Comandante que había conocido en las sierras de Córdoba…

¿Quién dijo que estoy vivo?…

Deja una respuesta