«CARTA A MESSI»; por Tomás Mangonnet

¿Qué decir de vos? ¿Qué decir qué no se haya dicho? ¿Qué me debés algo para ser el mejor de la historia? ¿Qué es esa ridiculez? ¿Qué es esa payasada? A mí no me debés nada y nunca lo vas a hacer. Yo te debo a vos, muchos de nosotros te debemos. Si vos me hiciste entender qué es realmente el fútbol, y sobre todo, me enseñaste a disfrutarlo… ¡Si me habrás sacado sonrisas!. Las veces que me has hecho decir “lo amo”, “es el más grande”, “gracias, gracias, gracias”.

¿Tan difícil es disfrutarte? ¿Es más fácil criticar qué admirarte? Cómo se puede criticar a alguien que me hace feliz cada tres o cuatro días; a alguien que es capaz de hacer fácil lo difícil. Cómo se puede criticar a alguien que ya sabés cómo te va a gambetear, porque sabemos por dónde va a pasar, pero, aun así, no le pueden sacar la pelota. Qué más se le puede pedir a un tipo que, a los 12 años, se inyectaba hormonas para cumplir su sueño, cuando cualquiera de nosotros miraba Dragon Ball o Pokémon. Cómo vas a criticar a alguien que es el mejor del mundo en lo que hace.

Hace un par de años, Riquelme dijo que hay que aprender de los brasileros porque cuidan mucho a sus jugadores y que “a Messi hay que quererlo porque es el mejor y es argentino”. ¡Cuánta razón tiene!. Ginóbili declaró que tenía miedo de que un día se canse y “nos mande a todos al carajo». Yo también tengo miedo. Incluso no creo que, como dijo Emanuel, haya tantos críticos como quieren aparentar.

Estoy seguro que mucha gente piensa como yo. Millones de personas, tengan la nacionalidad que tengan, en cualquier punto del planeta, son hinchas de algún club pero, fundamentalmente, son fanáticos del fútbol. Es que somos hinchas de un club porque somos hinchas del fútbol. Sinceramente a mí no me llegan cuando se llenan la boca hablando que “la institución está por encima de todo”.

Lionel: tu fútbol es lo que me hizo fanático de este deporte. No me interesa cómo va el básquet, cómo salieron Los Pumas, si jugaron Las Leonas o a qué instancia llegó el tenis nacional en la Copa Davis. Cada fin de semana, lo que importa es ver a qué hora juega el Barcelona o cuándo es la nueva citación a la Selección Argentina. Llevo el fútbol en el corazón, gracias a vos. Vi a millones de jugadores. Vi a Román, Ronaldinho, Ronaldo, Zidane, Xavi, Iniesta. Vi a muchos otros. También vi grandes técnicos (más allá de no compartir la idea). Vi a Guardiola, Bielsa, Simeone, Mourinho, Ferguson. Pero las palabras “valorar” y “disfrutar” las entendí cuando apareciste vos. El sentimiento que me generás es por cómo tratás a la pelota. Tiene que ver con tu pasión por el fútbol.

Si exteriorizo lo que siento es pura alegría y agradecimiento. Yo seré por siempre hincha del fútbol, te pongas la camiseta que te pongas, aunque nunca te voy a disfrutar tanto como cuando usas la de Argentina.

Seguramente seguiré gritando goles del Barcelona o, incluso de la Selección. Pasarán grandes jugadores pero, el día que no estés, no va a ser lo mismo. No va a ser lo mismo porque vos no vas a estar; porque al 10, al mejor, a ese que transmite magia, que tira caños, al goleador, al que se la dan todos… no se lo va a poder ver más en una cancha. Pero hay una cosa que no me voy a reprochar nunca: yo siempre te disfruté, siempre me permití festejar cada gol tuyo, cada gambeta o caño.

Los que dicen “que gane un mundial”, “no se pone el equipo al hombro”, “no canta el himno” o, la mejor de todas (y cuánta gracia me da): “no tiene personalidad”… ¿Tan mediocres son? ¿Qué me vienen a decir? Si sos el mejor del mundo. Tenían la posibilidad de disfrutarte y no lo aprovecharon. ¿Por qué? No lo sé. ¿De verdad necesitan qué nos saques campeón? No entienden nada. ¡Qué vida complicada deben tener para animarse a reclamarte algo a vos!.

¿Quién ganó más que Messi? ¿Quién tiene los récords de Lionel? ¿Hay alguno que esté cerca? No necesito salir campeón para sentirme feliz de haberte visto, Messi. Los argentinos tuvimos la suerte de tener a Messi y a Maradona, los dos mejores. ¿Qué más le piden? ¿No se cansan de criticarlo? ¿No quieren probar con admirar solamente?

Mi pasión futbolística por vos, cuando no estés más (espero que sea en muchos años), podrá desaparecer, podrá sentirse vacía o desamparada; seguramente esté perdido y no encuentre una referencia de tu talla. Disfrutaré el resto de mi vida del fútbol, pero no como cuando marcaste tu huella en la historia del deporte más lindo del mundo. Difícilmente aparezca otro, más allá de que el fútbol nos haya dado a Di Stéfano, Pelé, Cruyff, Maradona. Mi elección podrá ser una cuestión de contemporaneidad. Francamente, no lo sé, no lo tengo claro, pero yo te elijo a vos.

El futuro es impredecible, muchos jugadores pasarán. No sé quién podrá aparecer para tratar de sacarte el trono. Supongo que, en ese momento, me pasará lo mismo que están viviendo muchos defensores maradonianos de ver cómo su ídolo pierde poco a poco protagonismo, lo que no significa olvidarlo (jamás). Incluso alguna vez le habrá pasado a Pelé con Diego. Maradona lo dijo una vez: “esto me pasó con Pelé en Qatar, cuando los chicos me pedían autógrafos a mí” y admitió que le iba pasar con Leo “porque era el jugador del momento”.

Hoy celebro poder ver a mucha gente empezar a bajar la banderita y comenzar a desdecirse. Recurren al clásico “yo no lo dije”, “yo no fui”, “yo lo banque siempre”.

No es una crítica, es sólo un “Gracias” por darse cuenta. Gracias por entender que hay que disfrutar al mejor jugador de todos los tiempos y que en un futuro sólo se van a lamentar por no haberlo admirado desde el principio. A los ciegos, a los negadores seriales de la realidad, a los infelices, a los que se ponen contentos cuando te va mal, les digo que si algún día se dan cuenta, les deseo de todo corazón: que no sea tarde.

Periodista 

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