«LAS  NOTABLES DIFERENCIAS ENTRE MACRI Y SAMPAOLI»; por Claudio Hugo Naranjo
Macri-Darthés
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Los dos vienen de semanas complicadas, pero no son los últimos 15 días desde donde nacen sus problemas, vienen de años de malas administraciones, como mínimo en las últimas tres décadas. Cuando Argentina pierde al General Juan Domingo Perón en 1974, la selección que en ese preciso momento se encontraba en Alemania disputando el mundial dudo en seguir la competencia ante la inesperada muerte del General. Se toma la decisión de continuar el certamen y las estrepitosas derrotas hacen que Argentina vuelva en las sombras al país. La Argentina venía de uno de sus tantos fracasos en los mundiales, ya que en Alemania `74, bajo la dirección técnica de la dupla Vladislao Cap y José Varacka el seleccionado albiceleste pudo superar la primera fase tras perder con Polonia (3-2), empatar con Italia y ganarle a Haití por 4 a 1. En la segunda ronda, Argentina perdió por 4 a 0 con Holanda de Johan Cruyff (subcampeón), también fue superado por Brasil (2-1) y empató en un gol con Alemania Democrática, con lo que quedó fuera de la competencia. Tras esa floja actuación, la AFA decidió contratar a César Luis Menotti para dirigir al seleccionado quien debutó ante España, en la cancha de River el 12 de octubre, con un empate en un gol. Ya para esa fecha el país era una tormenta perfecta y culmina con el derrocamiento de Isabel Perón el 24 de marzo de 1976.

Pero el 6 de abril de 1979, en pleno proceso militar, un hombre que venía de manejar una ferretería asume el poder del fútbol nacional, se llamaba Julio Humberto Grondona y fue la persona más influyente de la dirigencia del fútbol hasta el momento de su muerte. También lo fue a nivel mundial. Para llegar hasta ese lugar tuvo que hacerse cargo de la Asociación del Fútbol Argentino. Un 6 de abril de 1979, Grondona asumió la presidencia de AFA.

Previo a la presidencia de la entidad madre del fútbol nacional, fue dirigente del club que él mismo fundó, Arsenal de Sarandí y también lo fue en Independiente. En ambas instituciones, fue presidente. Sin embargo, en 1979, con el apoyo de varios nombres fuertes de la Dictadura Militar, fue elegido presidente de AFA, cargo que desempeñó hasta el día de su muerte.

A partir de esta fecha el fútbol toma conciencia de que el único camino hacia la gloria deportiva es ordenarse, y Grondona –mal que nos pese, hoy estaría preso-, lo ordena y lo lleva a ganar los más importantes títulos internacionales que hoy descansan en la sede de la AFA. En el mientras tanto, el país, se va derrumbando con cada gestión que se le encomendó a todos los Presidentes que pasaron hasta el 10 de diciembre de 2015. Salvo Raúl Alfonsín, todos robaron. La diferencia con Grondona era que robaba, pero hacia. Sus decisiones –dentro del Unicato- fueron siempre acertadas; la elección de cada técnico en las selecciones mayores como juveniles hoy se extrañan –lamento decirles-.

El año 2014, la argentina futbolera llega a la final en el Maracaná y pierde con la Alemania invencible, pero todos vimos que nuestra selección debió haber ganado cómodamente. Pero el 30 de julio de ese año Grondona se va de éste mundo sin rendir cuentas. “EL TODO PASA”, vino después. Y Argentina, en los dos aspectos que lleva esta nota, entra en picada libre. Alejandro Sabella anunció un día antes que dejaba la selección nacional y el país político comienza a despedirse de los 12 años más nefastos de la historia de la mano de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner.

Mauricio Macri asumió como Presidente de la Nación y encuentra un país devastado, pero no se anima a decirlo. Hoy lo estamos pagando. Comienzan los cambios políticos y económicos, el comienzo es bueno. Sólo habrá que aguardar. La selección nacional de la mano de Gerardo Martino –asumido el 14 de agosto del 2014- y comandada por una AFA sin brújula se va descomponiendo con otras dos finales perdidas en las Copas América de Chile y Estados Unidos.

Macri pierde su primera final futbolera pero va corrigiendo el rumbo nacional, económicamente el país se endeuda, pero la crisis no aflora y el Club del Helicóptero comienza a desesperarse. Mientras Cambiemos se lleva las legislativas de octubre de 2017, la selección nacional desesperadamente –porque nos quedamos sin mundial- contrata al técnico que nos ganó la final de la Copa América con Chile, Jorge Sampaoli. Y es aquí en donde se empiezan a alinear los planetas, tanto para Macri como para Sampaoli.

El 2018 nace con un Macri ganador, que se anima a proyectar su reelección para el 2019 y Sampaoli va armando la escuadra que enfrentará el 16 de junio al combinado de Islandia, un país de 370 mil habitantes que va a participar por vez primera en un mundial. Los dos vienen dulce. Pero los dos tienen un gran problema desde el principio que asumieron. Al primero no lo deja dormir Cristina Fernández de Kirchner y al segundo, Lionel Messi. Cuyos dos –Cristina y Lionel- dicen que vienen de una década ganada.

En política también están en las antípodas. Sampaoli se reconoce como kirchnerista y solía escuchar discursos de Perón. De Macri hay poco para agregar. Sin embargo la idea es que reine la camaradería y el deseo compartido de volver de Rusia con la Copa del Mundo. Pequeño detalle a la luz de los últimos acontecimientos. Los dos decidieron por los cambios urgentes, uno ante la estampida bancaria y el otro por la falta de tácticas y estrategias. Las diferencias entre ambos hoy, es que a Macri el equipo lo respeta y sigue siendo para Cambiemos el líder indiscutido; a Sampa ya no lo respeta ni el tipo que maneja el carrito. Sampaoli demostró que no pudo con Messi, todavía no lo vimos en acción, está en algún lugar de la cancha con pocas ganas de jugar; Macri, ya pudo con Cristina, la derrotó… pero aún no sabe si políticamente está muerta. Sampaoli sabe que Messi aún está vivo, y le ruega que lo salve contra Nigeria del ostracismo. Cristina y Messi se parecen bastante… sólo hay que observarlos. Juegan cuando quieren.

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