DESDE LO MÁS PROFUNDO DE LA MENTE; por Claudio Hugo Naranjo

«Les voy a contar una historia que a mí me sucedió. Hay gente que me cree, gente que no, gente que se ríe… pero fue así, me sucedió», cuenta Jorge.

En su narración, decía que hacía algunos años se había cambiado de casa: «Yo tendría como unos 14 o 15 años y me fui a vivir con mi hermana. Ella trabajaba de policía junto a mi hermano. Ellos iban a trabajar desde las 5 de la mañana. Nosotros teníamos nuestro cuarto y ella tenía su cama».

«En su cumpleaños le regalaron una osa de peluche, de esas grandes», relató.

Un día su hermana le dijo que no iba a la casa a dormir.

Él sintió frío y se le ocurrió meterse en la cama de su hermana, que tenía una acolchada  más grueso. «¡Pero ahí estaba la osa, señor!».

«Me acosté, me tapé… ¡y la osa estaba de mi lado! Y, de repente, la osa se voltea y me dice… que me ve«.

Desde el psiquiátrico de un pueblito de La Rioja, Jorge repite esa historia que nadie le quiere creer.

Por si alguién lo quiere ir a visitar, los martes y jueves de 18 a 20 Jorge y la osita los esperan.

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