«LA IGLESIA POPULISTA Y EL KIRCHNERISMO QUIEREN QUE SE INCENDIE EL PAÍS»; por Claudio Hugo Naranjo

La Iglesia populista de Jorge Bergoglio con todos sus arietes colaterales y el kirchnerismo mantienen una solida posición en derrocar al gobierno nacional o adelantar las elecciones presidenciales del año próximo. Obispos católicos y evangélicos coinciden en este asunto: las posiciones xenófobas del partido de Cristina Fernández de Kirchner son compatibles con la fe cristiana. Es el mensaje que les bajan a sus fieles, especialmente esperando el 7A. El Papa es el líder del populismo mundial. Es el peor enemigo de Mauricio Macri.

Bergoglio y su Iglesia ven venir una derrota estrepitosa en el Senado el 8 de agosto con la aprobación en Ley del aborto libre y gratuito, ese punto de debate es el que los separa del kirchnerismo que van por el sí; es por ello que los movimientos sociales y la izquierda movilizaran 150 mil personas a la Plaza de Mayo 24 horas antes.

¿El populismo es una ideología, un movimiento político, un paradigma de interpretación de la realidad? El populismo es una ideología delgada, que debe ir acompañada de una ideología fuerte, como por ejemplo, el pensamiento de izquierdas o de derechas: dicho de otro modo, ser de izquierdas sería el hardware, y ser populista el software. Es el modo de articular una diversidad de demandas dando lugar a un nuevo sujeto político, el pueblo, entendido como los de abajo que luchan contra los de arriba.

Es un concepto Laclauniano de vieja data que El Papa y el kirchnerismo adhieren para que sus estructuras sociales lanzadas a la calle tengan de donde tomarse; confluyen con el solo objetivo de incendiar el país. Buscan desestabilizar en los próximos meses -con la ayuda invalorable del gobierno nacional- la inestable base de Cambiemos, acorralándolos y llevarlos a un callejón sin salida que ya todos conocemos. Es una vieja película con nuevos actores.

El gobierno nacional en el mientras tanto sigue encerrado en la habitación del fondo, parece no ver, no oír, no olfatear la fiestita que le están preparando; Macri sigue dejando que la diputada nacional Elisa Carrió elimine en la habitación del fondo a su propia tropa. No alcanza con desmentir sus dichos o que la UCR saque un comunicado; si el barco se llegara a hundir, la diputada al otro día va a decir que fueron unos incapaces y que nunca la escucharon. ¿No se dan cuenta que se la tienen que sacar de encima? ¿No se dan cuenta que Marcos Peña, Lopetegui y Quintana tienen menos cintura política que un Koinor? Mientras tanto los que gobiernan en Cambiemos, por ejemplo María Eugenia Vidal y Horacio Larreta van perdiendo masa muscular en sus respectivos distritos, sus votantes comienzan a alejarse ante la inacción del gobierno nacional para apuntalar a estos dos dirigentes. Es incomprensible la lentitud con la que se desplazan, anuncian el golpe, no tienen sorpresa; quedaron zapateando la moto desde el 26 de abril a las 10 de la mañana. Siguen atados al dólar, encerrados como autistas sin advertir que avanza el 7° Regimiento en dirección a la Casa Rosada. Alguien debiera golpear la mesa y retomar la iniciativa política, marcar una nueva agenda y sacarse de encima ahora a los incapaces, soberbios y lenguaraces. Al que se duerme en la política argentina… lo velan Presidente.

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