URTUBEY COMIENZA A MOVER LAS FICHAS; por Claudio Hugo Naranjo
Urtubey y lo nuevo en el Peronismo

Para las elecciones presidenciales del 2019 falta muy poco, casi nada, y la carrera ya se largó. Existe una amplia franja de argentinos, que rondan el 50%, que saldrán a buscar una tercera posición política para diferenciarse del pasado y presente; los datos más relevantes dicen que los núcleos duros de Cambiemos y Unidad Ciudadana están hoy divididos en mitades iguales arañando los 25 puntos respectivamente. El gobierno asesorado por el ecuatoriano Jaime Durán Barba quiere repetir la misma alineación de las dos últimas contiendas, ubicar como adversaria y enfrentar a Cristina Fernández de Kirchner y la expresidenta cree, dividido el peronismo, que le puede ganar en un ballotage a Mauricio Macri.

Estos dos sectores atraviesan serios problemas para llegar con chances a ganar las elecciones del año próximo; el gobierno nacional va a incursionar en territorio minado -con pocas posibilidades de sobrevivir- cuando cruce la Franja de Gaza en los venideros meses. La credibilidad de la sociedad –especialmente sus votantes- se les está diluyendo como agua entre los dedos, después de aguardar con mucha paciencia el famoso ‘segundo semestre’ o ‘los brotes verdes’ que nunca llegaron. Si bien es cierto que en las últimas horas el presidente intenta tomar el centro de la escena o retomar una agenda política, el 30-30-30 lo va hundiendo día tras día. 30% de inflación, 30% de pobreza y 30 pesos el dólar es una daga filosa que va ingresando lentamente entre la sexta y séptima vértebra. El tiempo consumido es demasiado y el que le queda ya es poco y mucho menos si decide –como dijo- arriar las velas en plena tormenta. Es inevitable una vuelta de campana.

Por el otro lado, Cristina, se toma su tiempo y calla. Ella sabe mejor que nadie que si el gobierno va camino a un desfiladero, ella va a tener por delante que atravesar Saigón; no solo que el amperímetro ya tocó techo hace tiempo, la Justicia le caerá encima mucho antes de las elecciones, antes que comience a hablar de los beneficios que implica votarla a ella. Las causas están en fila aguardando no sabemos qué. Pero están alineadas. Cuando nos preguntamos por qué las inversiones no llegan, no solo es por una corrida bancaria o por el dólar, es justamente por esa parsimoniosa sensación de impunidad que deja ver la Justicia. Es por los que se robaron el país durante 12 años, los que desde el Estado Nacional se pusieron como meta quebrarlo en nombre de un populismo que nos partió al medio; los que ahora saben cómo sacarlo adelante, los que les ponen palos en la rueda a este gobierno y creen que el mejor camino es destruir todo antes que la Justicia golpee sus puertas.

Es decir, si estas dos posiciones en pugna concentran un 50% del electorado, existe otro 50% que no está con nadie y es justamente allí en donde el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey comienza a tener chances de meterse en la pelea con serias posibilidades de derrotar a Macri y Cristina. El salteño está trabajando para que el peronismo construya una alternativa superadora, para eso se deben dar dos factores; en primer lugar, generar una “institucionalidad vigorosa”, para lo cual no quiere un espacio político que tenga que dar explicaciones por casos de corrupción de otros. La sociedad considera –cree él- que el peronismo tiene que limpiar su nombre y que el problema del país es la falta de responsabilidad institucional que tiene muchas veces la oposición. Urtubey sabe que si no le va bien a Macri, le va a ir muy mal a los argentinos, cree que hay que romper con la cultura de la destrucción del que piensa distinto.

Ahora bien, si Macri deberá atravesar la Franja de Gaza y Cristina Saigón para llegar con posibilidades a octubre del 2019, a él le queda por delante, tal vez, el trayecto más difícil, unir las dos Vietnam. A eso lo llamo, peronismo. Pero no cualquier peronismo, allí deberá deliberar y acordar con los más capaces, con los que crean en una etapa superadora dejando de lado los egos naturales de todo político. Allí Sergio Massa y Roberto Lavagna deberán tener un rol preponderante. Los gobernadores peronistas y el jefe del Peronismo Federal, senador Miguel Ángel Pichetto; y en esa instancia a sectores del radicalismo desencantados con esta gestión. Es Vietnam, porque solo se llegaría a derrotar en las urnas a Macri y Cristina, con una mesa nacional conformada mucho antes de las elecciones en donde se sienten a la mesa todos los sectores. Algo fundamental que se encaprichó en no hacer este gobierno.

Es por eso que el peronismo racional deberá acompañar al Presidente hasta el mismo 10 de diciembre del 2019. Juan Manuel Urtubey está siendo observado con mucha atención. Veremos cómo mueve las fichas.

Deja una respuesta