EL TÁBANO DE LOS PERONISTAS; por Claudio Hugo Naranjo

Un tábano es un insecto molesto, una especie de mosca gigante que además pica. Son moscas llamadas popularmente cojoneras y que revolotean junto a caballos, vacas y otros animales sin dejarles en paz junto al estiércol. La metáfora de Sócrates y el tábano refiere a la costumbre que éste tenía de “aguijonear” a los atenienses con sus preguntas en procura de que se despertaran arribando al encuentro de la verdad. Una tarea realmente ímproba que de alguna forma le costó que fuera luego condenado a muerte.

Ahora bien, hablar de Sócrates es referirnos a un pensador que hizo del actuar consciente una norma de vida, “Una vida sin examen, no vale la pena ser vivida” decía el Tábano de Atenas, y llegó a entregar su vida por el rigor y la consecuencia entre el discurso y las acciones. Si lo pensamos bien, el Camino de la Cicuta, está plagado de desventuras y obstáculos: “engañemos al próximo, total todo el mundo lo hace, bebamos hasta embriagarnos, si eso es lo que se usa, seamos corruptos, pues no hay moral alguna a la que obedecer…”

“No hay que decirles a las personas lo que tienen que pensar, sino acostumbrarlas a que piensen”, estos pensamientos fueron los que lo llevaron a enfrentarse con los ‘sofistas’, en donde ellos creía en una sola verdad, la única, la de ellos.

Juan Manuel Urtubey,  no es un filósofo, ni creo que lo desee ser; el gobernador de Salta comienza a ‘aguijonear’ con sus pensamientos a un peronismo que no sale de su sombra, de la cueva que el kirchnerismo lo tuvo atrapado por 12 largos años. Sus planteos llevan la pausa justa y necesaria para acostumbrar a pensar, tranquilizar los ánimos y llevarlos a una provocada reflexión, que hasta hoy el peronismo se negó seriamente a desarrollar. Tal vez no sea él, el futuro Presidente, pero seguro que colaborará para que la Argentina tenga a partir de diciembre de 2019, un proyecto serio, maduro y experimentado que saque definitivamente a los argentinos de la incertidumbre de no saber a dónde van, de ciudadanos que dejaron el Boeing que los llevaba sin escalas a Venezuela, para pasar a un gobierno que solo desvió el rumbo –no es poco-, pero que carece de ideas concretas para brindarles paz a los argentinos.

El Tábano va despertando conciencias incluso en aquellos que en las últimas dos elecciones votaron a Cambiemos, es decir, la preocupación es ya también oficialista. Una encuesta de opinión que se realizó en las últimas 72 horas en Capital Federal y provincia de Buenos Aires dice, que Mauricio Macri gana en una primera vuelta electoral y muy ajustado en escenario de balotaje, incluso revela un dato preocupante para la Casa Rosada, que caería derrotado frente a Juan Manuel Urtubey. Pero no sólo eso, también asegura la encuesta que perdería frente a María Eugenia Vidal en un hipotético escenario de Primarias Abiertas dentro de Cambiemos.

Pero la misma encuesta dice, que Sergio Massa es el único dirigente de la oposición que hoy ‘estaría’ en condiciones de vencer a la gobernadora Vidal; si tomamos con prudencia estos números, salta a la vista de cualquier estudiante de primer año de matemáticas, que el peronismo si ahuyenta los fantasmas y toma distancia concreta del ‘Club del Helicóptero’, estaría encaminado a gobernar a partir del 2019 el país.

Si Urtubey y Massa consiguen aunar al grupo de gobernadores del PJ, más serias figuras del abanico político y ellos evalúan cuál es el mejor camino a tomar viendo las actuales y difíciles circunstancias por las que están atravesando millones de argentinos, tendrían en sus manos la posibilidad de vencer definitivamente al kirchnerismo y quitarles el poder a Cambiemos.

El oficialismo tiene abierto muchos frentes de tormentas, el más preocupante es el ‘Fuego Amigo’ que comienza a mostrarse quisquilloso ante la variedad de alternativas que tiene el ejecutivo para equivocarse constantemente; otro es aquel de la ‘vara alta’… aquella que nombraba Sócrates: “Engañemos al próximo, total todo el mundo lo hace, bebamos hasta embriagarnos, si eso es lo que se usa, seamos corruptos, pues no hay moral alguna a la que obedecer…”

Los argentinos se merecen en el arte de gobernar, como mínimo, que no les mientan.

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