Estuvimos a punto de apagar la luz y que se vayan todos; por Claudio Hugo Naranjo

Si, estuvimos cerca de que el último apague la luz y que se vayan todos, pero el periodismo nuevamente, aquel de las grandes gestas, el que con convicciones y en el más absoluto silencio, nos devolvió la esperanza de que no todo está perdido. Cuando de ambos lados de la grieta solo los fanáticos defienden a sus corruptos, cuando las causas que involucran a los personajes del gobierno anterior y las nuevas denuncias de ‘aportes de campaña’ enlodan a la mejor dirigente que aún conserva el oficialismo, cuando entre los corruptos y la economía una sociedad está aguardando que algo suceda ante que nos velen, cuando la Justicia lenta deja escapar o adormece las causas de los delincuentes, cuando ya creíamos con datos concretos que el sistema nos estaba tomando de boludos, cuando ya estábamos perdiendo la confianza en todos… algo paso con tanta fuerza que nos volvió el alma al cuerpo.

Un Juez y un Fiscal de los que necesita una Nación –con dictámenes pasados y recientes con los cuales no estoy de acuerdo-, se pusieron el país al hombro; debo ser ecuánime, no son los únicos, existen jueces y fiscales en su gran mayoría que desean una Justicia transparente, pero por muchas y controvertidas razones no pueden modificar la realidad. El juez federal Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli manejaron desde abril en silencio, cautela y rodeados de extremo peligro –creo- la causa que le dará a la Argentina la posibilidad de ser de ahora en más una Nación seria y confiable. Conjuntamente con la investigación periodística de Diego Cabot, cuando en enero pasado le llegó a sus manos una caja con documentos que daban cuenta de manera detallada de una trama de corrupción inconmensurable: cuadernos, un anotador, facturas de una marroquinería por compras de bolsos, fotos y videos. Allí se inició un análisis minucioso del material que iba a dejar en evidencia el recorrido de bolsos llenos de millones de dólares durante el kirchnerismo.

Oscar Centeno, el chofer del número dos del exministro Julio De Vido, Roberto Barata, tomó nota de todo lo que sucedía durante los trayectos. Registró días, horarios, nombres, direcciones y montos que trasladaba en su Toyota Corolla, en el que también viajaba Baratta. Dejó así pruebas del camino de las coimas pagadas por algunas empresas al Ministerio de Planificación. Según los documentos a los que accedió LA NACION, hay más de 30 domicilios desde donde se recogieron bolsos con dinero y otras direcciones que se utilizaban como «búnkers» o “refugios”.

Los cuadernos reflejan la existencia de una estructura para recolectar el efectivo de las oficinas de las distintas empresas a las cuales el Ministerio de Planificación había otorgado obras públicas. Semanalmente, Baratta concurría a la quinta de Olivos para recibir instrucciones respecto a quién había que cobrarle. Todos los montos que se retiraban ya habían sido previamente acordados con De Vido o Néstor Kirchner.

A partir de entonces, el Fiscal comenzó con los allanamientos y detenciones, empresarios corruptos iniciaron el rápido camino de convertirse en ‘arrepentidos’; son hombres que se quiebran fácilmente una noche en un calabozo de la Alcaidía, no resistirían un día en los pabellones de Marcos Paz o Ezeiza ni hablar Devoto. Son tan cobardes que ahora dicen que fueron extorsionados para poner dinero sucio para las campañas. Mentira, ya todos sabemos, que fue plata sucia de los retornos que tenían que dar a los hombres y mujeres del kirchnerismo para que les otorguen una o varias obras. Tienen el mismo grado de responsabilidad como los funcionarios. Están asustados. Son unos tiernos corruptos HDP.

Disculpen, pero aún falta un detalle, tal vez ya no pidamos que se vayan todos, pero sí vamos a exigir que el senado si no le otorga el desafuero a la senadora Cristina Fernández de Kirchner, lo cierren. Si la Cámara Alta, encolumnada detrás del senador (PJ) Miguel Ángel Pichetto decide resistir el arresto de la expresidenta, que lo cierren, porque es una guarida para los delincuentes.

Mañana ya veremos como el conservadurismo provincial, católico y religioso, levanta su mano en contra de la legalización del aborto libre y gratuito. Justo ellos los que representan a las provincias, justo aquellas provincias donde violan a 10 menores por día, desde su propio entorno; donde la pedofilia se esconde detrás de la sotana; donde sus gobernadores no se enteran que en sus provincias hay un femicidio cada 15 horas; donde la trata es moneda corriente; justo ellos son los que envían a sus representantes al centro de Buenos Aires a masticar la ostia dominguera, cuando no registran lo que realmente les está pasando a sus ciudadanos y especialmente a sus niños y mujeres. Si todo esto ocurre, debemos cerrar el Senado y que estos delincuentes se busquen otro aguantadero para vivir.

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