“SI NO SE ABLANDA, SE LA VIOLA”; por Claudio Hugo Naranjo

En Argentina el 40% de las víctimas de trata para explotación sexual son personas provenientes de Paraguay, relató Marcelo Colombo, coordinador de la Unidad Fiscal Especializada en el combate de la Trata de Personas de la República Argentina en una visita corta que hizo al vecino país para participar del III Seminario Internacional Inversión para el combate a la trata de personas. Es una problemática que afecta fundamentalmente a mujeres en situación de vulnerabilidad económica y afectiva. Qué hay detrás de este negocio clandestino que traspasa todos los límites. Es un laberinto de drogas, violencia y sexo.

 Es lo peor que puede pasarle a una mujer: ser explotada sexualmente con fines lucrativos. Los reclutadores suelen deambular por aquellas zonas de gran pobreza estructural, donde fácilmente puede prender la idea de algún engaño: vas a trabajar de mucama, vas a trabajar de doméstica, de secretaria, etc.

El norte argentino comprende un alto índice de trata, que conlleva a las cientos de víctimas que pierden sus vidas diariamente, con la connivencia –en algunos feudos- de los mismos gobernantes. En provincias como Catamarca, Salta y La Rioja se ha comprobado el mayor tránsito de mujeres que son llevadas para estos fines; las siguen La Pampa, Misiones y San Luis, donde los burdeles abundan por doquier.

En general, son engañadas sobre la base de la necesidad económica, y siempre se les ofrece traslado a algún lugar lejano, una promesa de trabajo que aparece como verosímil, y después, una vez que se efectúa el traslado pagado por el reclutador, comienza el proceso que se llama servidumbre por deuda.

Se llega al lugar del destino y, cuando esa persona cae en la cuenta de que lo que prometieron que iba a ser en realidad no es, le empiezan a exigir que les devuelva la deuda a través de servicios sexuales, y si se niega viene un proceso que se conoce habitualmente como ablande… El ablande es un proceso en el que esa mujer no es explotada sexualmente hasta que no sea doblegada su voluntad. Doblegada a través del encierro, por ejemplo. La muerte está muy cerca, es cuestión de tiempo. En el caso de que la mujer se resista, es decir, no acepte brindar servicios sexuales, el reclutador ejerce una violencia muy fuerte que puede ser física o una amenaza a sus seres más queridos, para quebrar la voluntad de la mujer raptada.

Si se logra quebrar la voluntad de esta persona, es integrada al circuito de explotación sexual. Pero también hay una forma más habitual de someter a las víctimas: el recurso de la droga; muchas de las víctimas son adictas, o las hacen adictas en el proceso, e incluso dealers.

Voy a preservar su identidad por cuestiones de seguridad. Natalia cuenta su camino al infierno: “Cuando tenía 20 años y vivía en Mar del Plata, conocí en un cumpleaños a un chico encantador que me dijo que trabajaba en una planta de gas. Todo era tan increíblemente perfecto que al poco tiempo me fui a vivir con él, sin darme cuenta de que estaba firmando mi sentencia de muerte —cuenta Natalia—. Un par de meses después, me dijo que tenía un cabaret y que quería que trabajara para él. Como le dije que no, me mandó violar, después me violó él, pero lo peor era que me amenazaba con matar a mi hijo. Entonces me quedé trabajando ahí durante dos años”.

Natalia al poco tiempo huyó hacia Buenos Aires con su hijo; como no conocía a nadie, cayó nuevamente en la prostitución.

“Llegué al boliche Black (en Ayacucho y Alvear) por no tener recursos. En ese momento me entrevistó el gerente, que me explicó las reglas. Las chicas de salón íbamos al hotel de los clientes. Las bailarinas, a veces, hacen los “pases” en el VIP. Esto es muy reservado, no para todos. Cuenta Natalia, mientras aclara que nunca la obligaron a consumir drogas, pero sí a venderlas en los prostíbulos.

Existen alrededor de 1.200 prostíbulos en Capital Federal, de los cuales hay por lo menos 800 que están judicializados. Entre los puntos de mayor concentración, se destacan: Once, Constitución, el microcentro, Recoleta y Liniers. Lo llamativo y preocupante es que la ciudad de Buenos Aires no tiene ningún procesado por trata.

La excepción a la regla es Córdoba, que ha sacado una ley provincial para cerrar todos los prostíbulos y está combatiendo en estos mismos días, deteniendo tratantes, rescatando víctimas y cerrando masivamente esos lugares. Hay algunos municipios que también son excepción; por ejemplo: Mar del Plata, Santa Rosa de La Pampa, Gualeguaychú, Piedra Buena.

Es necesaria una ley que contemple este flagelo en forma responsable y que incluya no sólo la protección de la víctima, sino que pasé al Programa de Testigos Protegidos y que puedan iniciar una nueva vida. La despenalización del aborto será ley muy pronto, debemos exigir al gobierno nacional que produzca un cambio de 180° en esta materia pendiente.

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