EN ELEGANTE  BARRIO PORTEÑO DE EXITOSO ABOGADO HALLAN CADÁVERES MUTILADOS; por Claudio Hugo Naranjo

En el Buenos Aires de la última dictadura militar, no era extraña la repentina desaparición de muchísimas personas de la noche a la mañana.

La izquierda en todos sus matices estaba perseguida, los homosexuales y lesbianas debían esconderse, los judíos corrían la misma suerte; muchos eran los motivos por los que las personas se esfumaban y a nadie le extrañaba tanta desaparición –algo habrán hecho decían-, por lo que, la mayoría en un principio, no fueron denunciados ante ‘las autoridades’.

Pero tras la tragedia de la dictadura se escondía una tenebrosa y escalofriante historia protagonizada por Rodrigo Romano –me reservo la identidad real-. El respetado abogado era en realidad un asesino en serie que actuaba por la noche y al que se le imputaron un número incalculable de crímenes.

El 23 de noviembre de 1979, los bomberos y la policía fueron avisados debido al humo negro que provenía de uno de los pisos de un lujoso edificio situado en un elegante barrio porteño. Allí se encontraron partes de cuerpos mutilados que estaban esparcidos por todas las habitaciones, mientras otros estaban siendo quemados.

La vivienda pertenecía al respetable y admirado Dr. Rodrigo Romano, una persona ajena a cualquier sospecha y que hasta entonces había llevado una vida ejemplar. Al ser interrogado por la policía, el exitoso abogado dijo orgulloso, que dichos cuerpos desmembrados pertenecían a miembros de las Fuerzas Armadas que habían colaborado con los grupos guerrilleros. Pero no era así, los cadáveres correspondían a personas del otro bando, familiares de desaparecidos que buscaban desesperadamente ayuda.

Algo ocurrió en la mente de Rodrigo Romano durante los primeros años de esa guerra para que éste tomase la determinación de acabar con la vida de todas esas personas. El número jamás se conoció, ya que en su vivienda hallaron los restos de casi un centenar, pero se calculó que los crímenes cometidos superaron, muy posiblemente, las 200 personas.

Las Fuerzas de Seguridad ocultaron la información. Los informes confidenciales que estaban guardados bajo siete llaves, comenzaron a circular en los últimos días, cuando el jefe de los espías en la actualidad, dio por casualidad con secretos aún no develados de la dictadura militar. El Presidente de la Nación, conjuntamente con su Ministro de Justicia harán en los próximos días una conferencia de prensa, informándoles a los argentinos, tal suceso.

El abogado Rodrigo Romano, era un hombre sumamente inteligente, amable, encantador y con una excelente destreza en las relaciones sociales, lo que le concedía la ventaja para ganarse rápida y fácilmente la confianza de sus víctimas.

Una de las artimañas que utilizaba para engañarlos era hacerse pasar por miembro de la Corte Suprema. Atraía fácilmente  a aquellos que por algún motivo u otro debían encontrar el destino de sus seres queridos. Romano –bien hijo de puta- les decía que habían escapado hacía algún país latinoamericano y a cambio de averiguarles el exilio, les pedía una suculenta suma de dinero. Una vez hecho el trato con la víctima, la convencía para que fuera a su departamento a los fines de que le escribiera una carta al familiar desaparecido, que él se encargaría de hacérsela llegar, ante el inminente secreto que todas las partes deberían cumplir y que regresaría -el desaparecido- en cuanto volviera la normalidad.

Era un plan perfecto, ya que nadie volvería a salir con vida de dicho y fantasmal departamento y si alguna vez se llegarán plantear dónde estaban, pensaría el resto de la familia que acabaron en el fondo del mar.

El 2 de enero de 1980 – dice el informe hallado-, Romano fue ejecutado en el batallón 601 y arrojado en las costas de San Clemente del Tuyú.

Se aguarda con asombro… la conferencia de prensa que se dará en la Casa Rosada.

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