MIENTRAS CRISTINA BLA BLA BLA… UNA CHICA SEMIDESNUDA GRITABA SOCORRO; por Mercedes Possio

La compulsiva actitud de la senadora nacional por la provincia de Buenos Aires, Cristina Fernández de Kirchner, en su descargo (¿?) ante sus colegas senadores, los medios nacionales que transmitieron por cadena nacional –como la gusta a ella- y por ende, a todas y todos los argentinos, fue una escena de la larga obra dramática –de la frustrada actriz- que nos tiene acostumbrados la expresidenta.

Podría en esta columna repetir las 15 mejores frases de impacto, comentarlas y analizarlas, pero ya lo hicieron 198 periodistas en todos los medios desde ayer por la noche; podría hablar de las expresiones de la exitosa abogada –su rostro- cuando el senador Miguel Ángel Pichetto tomó la palabra y la cruzó para que tenga y guarde, pero ya repitieron esas imágenes de muy mal gusto –ahí la apoyo a la arquitecta egipcia-, mostrando el desquiciado rostro de la ‘Jefa’ de la banda, para que ‘las viejas gordas’ de barrio norte se tiren de palomita al 78 pulgadas (¿existen?), pero ya las pasaron por todo el mundo millones de veces.

Podría muy fácilmente destrozarla por las incoherencias que ha dicho -se la nota grande y muy nerviosa-, pero la verdad, voy a tomar distancia, como para observar mejor el cuadro y reflexionar, si puedo. Entre ella y su banda, conjuntamente con la banda que ya está en el Senado, con los incapaces que no sé cómo lograron llegar a ese recinto, que se supone es solo para sabios; con la increíble conducción de Gabriela Michetti, que parecía un sainete –esta chica no está ni para controlar un primer grado-; con los medios de comunicación –no digo todos, por ejemplo canal Encuentro no se enteró- desbordados en busca de ver por dónde puede chorrear una gotita de sangre, periodistas oficialistas y opositores narrando que estábamos ante un hecho histórico (¿es cierto?); mientras 100 descerebrados le hacía la vigilia a la ‘chorra’ y el dólar, la inflación y el riesgo país se disparan sin control de nadie, porque parecería que no quedó nadie en la casa para pagar las cuentas, ordenarnos a todos y decirnos algo nuevo, algo que ya no hayamos oído en estos últimos 36 meses de sanata… mientras todo esto pasaba, en la puerta de mi casa –aquí en Palermo- estaban intentando violar a una chica de 15 años, tres tipos que bajaron de una 4×4. La chica a los gritos –ya semidesnuda- logró que los vecinos y transeúntes se involucraran y salvará en principio ser violada, a la vista de todos, a las 21,00 hs.

Ustedes creen que yo tengo voluntad hoy de escribir una columna sobre Cristina Fernández de Kirchner, justo hoy, después de lo que les acabo de narrar. No Naranjo, yo hoy paso. Ok?

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