ENTRE LA CORRUPCIÓN Y LA INCAPACIDAD, ESTÁ EL PELIGRO DEL POPULISMO; por Claudio Hugo Naranjo

No me refiero solo a Argentina, América Latina enfrenta el peligro del ‘populismo’, que ha llevado a Venezuela a una ‘depresión económica’ con una caída del 19 % en el producto interno bruto; lamentablemente debemos decir sin orgullo que somos los padres del populismo. Mientras vemos todos los días como el gobierno más corrupto de la historia se robaba los sueños de todos los argentinos, en nombre del ‘populismo’, el actual gobierno por incapacidad manifiesta nos va dejando nuevamente a merced de algún iluminado que con un discurso que necesite oír la gente, se haga del poder y nos termine alineando con Venezuela.

El ‘populismo’ no es algo de izquierdas o de derechas, sino que hay populistas a ambos lados del camino, porque son expansiones insostenibles de la economía que finalmente siempre terminan en una crisis. El peligro inminente es que un líder populista sabe cuándo la población busca alternativas distintas ante el bajo crecimiento económico y la desigualdad de ingresos.

El Populismo no es solamente un líder carismático, es mucho más, es una concepción básicamente muy voluntarista, yo no cuestiono las intenciones de quienes sigan las políticas populistas, pero si los resultados, que están a la vista de todos. En Venezuela se vive una tragedia de proporciones; eso no es una recesión, eso es una depresión. Lo que tiene Venezuela es una depresión económica comparable o peor que la depresión del año 30, que es la peor debacle económica de la que tenemos memoria.

Argentina está decidiendo su futuro político en un ambiente tóxico. Varios años de crecimiento económico mediocre han frustrado las expectativas de una clase media, que habían volcado sus esperanzas en un gobierno nuevo que decía que todo se solucionaba de la noche a la mañana. Luego, cuando la enfermedad comenzó a avanzar, nos enteramos por ellos mismos, que evitaron contar la realidad de lo que habían recibido del gobierno kirchnerista para que no se produzca un impacto emocional que terminará con las pocas neuronas sanas que ya nos quedaban. Las cadenas nacionales del ‘populismo’ nos habían descerebrado, pero necesitábamos saber la verdad en aquellas condiciones y tiempo.

En estas circunstancias tan poco esperanzadoras, Argentina se embarcó en un maratón judicial y electoral  que no sabemos a ciencia cierta cómo y cuándo termina. El descontento ciudadano ha llevado a muchos analistas a augurar una vuelta al populismo o, peor, un cuestionamiento del propio sistema democrático, que con tanto esfuerzo se ha ido construyendo en las últimas décadas. Hay riesgos, pero no todo es sombrío. Primero, en términos comparativos, la democracia argentina a lo largo de la historia muestra una resiliencia saludable. En un mundo en que los autoritarismos de distinto signo están avanzando, en América Latina solo hay dos casos claros de reversión democrática: Venezuela y Nicaragua, que se suman a Cuba como las únicas dictaduras de la región. Bolivia es una incógnita, pero lo más probable es que, si los bolivianos quieren apartar a Evo Morales del poder después de tantos años, lo logren en las elecciones de octubre de 2019.

La fragmentación política es otro factor clave. Los partidos tradicionales sufren un debilitamiento a nivel global, pero en América Latina y especialmente en Argentina, las divisiones políticas se han visto agudizadas por ciertos debates sociales. Algunos evangélicos se han unido a grupos de católicos conservadores para cuestionar “la Despenalización del Aborto”. La Iglesia Católica –manejada por Bergoglio- tomó partido por el rechazo a dicha Ley, pero hace silencio cuando se les pregunta por la ‘pedofilia’ en el corazón de la Iglesia.

Los allanamientos a la expresidenta y el próximo pedido de detención conllevan una nueva brecha en el corazón del sistema democrático; los allanamientos ya se cumplieron, pero ahora vienen por ella; la pregunta del millón, ¿de qué lado están los legisladores que representan al ciudadano y sus provincias? O la entregan conjuntamente con el senador Carlos Menem o se tendrán que ir a sus casas, con mucha fortuna. Se les está diariamente midiendo el aceite, se acaban los discursos. Es la agonía en la cual estamos sumergidos, entre los corruptos y los incapaces… está nuevamente el abismo.

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