Don Quijote en carne mortal
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El Museo Casa Natal de Cervantes muestra un recorrido por el universo fotográfico basado en su obra cumbre

En tiempos de Miguel de Cervantes (1547-1616) todavía no existía la fotografía, y aún faltaban algunos siglos para que se inventase. Pero al poco de la invención (una fecha comúnmente citada para su inicio sería 1839, con Louis Daguerre), los fotógrafos ya comenzaron a interesarse por convertir en imagen la cosa cervantina.

Don Quijote, la creación universal del escritor alcalaíno, fue, desde el principio, un personaje bien fotogénico, como se ve en una de las imágenes pioneras, la de William Lake Price, de 1857, que compone, de modo hipnótico y romántico, a un alucinado Quijote dedicándose a la lectura de las novelas de caballerías que le secaron el cerebro. Se abría así un nuevo y vasto territorio para la representación de los personajes de Cervantes.

Es la imagen que abre la exposición Cervantes. En la cinta del tiempo, dedicada a la fascinación que a lo largo del tiempo lo cervantino y quijotesco ha causado entre los fotógrafos. Dividida en tres secciones (homenajes y lugares cervantinos, imágenes de cine e imágenes de teatro), se puede ver hasta el 18 de noviembre en el Museo Casa Natal de Cervantes (c/ Mayor, 48, Alcalá de henares). Son más de 130 fotografías que se amplían en un catálogo que cuenta, además, con ensayos de Darío Villanueva, director de la Real Academia Española, o de expertos en cine y teatro, como Fernando Lara o Ignacio García May, respectivamente.

Dos hombres difrazados de Don Quijote y Sancho Panza en el carnaval de Madrid de 1932, cerca de la plaza de Colón.
Dos hombres difrazados de Don Quijote y Sancho Panza en el carnaval de Madrid de 1932, cerca de la plaza de Colón. LUIS RAMÓN MARÍN

“Cuando a principios del siglo XX se popularizó la fotografía y empezó a utilizarse para ilustrar la prensa, numerosos reporteros comienzan a viajar por La Mancha, siguiendo los pasos del Quijote, para buscar por aquellos pueblos al propio Quijote y otros personajes del libro”, dice la comisaria Lucía Laín. Así vemos el rostro de los habitantes de El Toboso, sonrientes hombres con boina, las mujeres de luto portando jarrones, chicas con crucifijos, posibles sanchos, quijotes y dulcineas de pueblo, imágenes de la profunda España rural con burro y con pozo. Y molinos de viento, claro.

En otras imágenes de aquellos años aparecen carnavales y lecturas, figuras políticas como el rey Alfonso XIII o el presidente la República Alcalá Zamora asistiendo a homenajes al escritor. O Salvador Dalí presentado sus litografías sobre el Quijote en París. Entre las firmas fotográficas se cuentan los nombres de Cortés, Alfonso, Campúa, Santos Yubero o Portillo. Delante del monumento al Quijote, en la madrileña plaza de España, posan los intelectuales de la segunda República, y luego las tropas nacionales que toman la capital y más tarde, el turismo y, con sus kimonos, las bailarinas del Ballet Imperial Japonés, en una extraña mezcla cultural que habla de la universalidad de la novela. También el actor estadounidense Tyrone Power o la banda británica The Kinks.

El título de la muestra (En la cinta del tiempo) está tomado de una cita de Manuel Azaña, que nació, precisamente, en una calle cercana a la Casa Natal de Cervantes. “Decía que si cortamos la ‘cinta del tiempo’ nos encontramos con lo actual, el ahora mismo”, dice la comisaria, “pero para hacer que además de actual sea contemporáneo hay que poner al presente en diálogo con el pasado: es lo que, en este caso, hace la fotografía”.

En el extremo más cercano del tiempo se cuentan las imágenes de la recientemente estrenada película de Terry Gilliam, El hombre que mató a Don Quijote, así como la proyección de la primera película muda sobre el personaje, Les aventures de Don Quichotte, de Ferdinand Zecca y Lucien Nonguet, de 1903, entre otras. El Quijote encarnado en actores como Juan Luis Galiardo, Fernando Rey, Fernando Fernán Gómez o Francisco Reiguera, este último en la versión de Orson Welles, siempre con la mirada perdida. Sophia Loren como Dulcinea en la visión de Arthur Hiller, en la que Peter O’Toole era Quijote. Y Cantinflas como Sancha Panza, en la de Roberto Gavaldón.

Y dentro de lo teatral se cuentan imágenes de montajes de Miguel Narros, Els Joglars, José Luis Gómez o Adolfo Marsillach, o fotografías de Gyenes en España o Ursula Richter en Alemania, resueltas con talento a pesar de las dificultades de iluminación de la época. “Existen multitud de enfoques sobre la obra de Cervantes, en esta exposición hemos hecho un recorrido hasta ahora, pero seguirá habiendo más homenajes y más fotografías sobre el universo cervantino en el futuro”, concluye la comisaria.

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