Artistas argentinos
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Galeristas y subastadoras, los eslabones del mercado del arte local. Cómo se tasa un cuadro de los mejores artistas argentinos vivo, dónde venden y cuánto cuestan sus originales.

Cotizar una obra de arte parece ser, a primera vista, un ejercicio imposible. Entre los artistas argentinos vivos, Guillermo Kuitca es el que ha vendido las obras más caras en el mercado mundial. Uno de sus cuadros fue subastado en 1998 en U$S 265.000 por la casa de subastas Christie’s. En tanto, una obra de Antonio Segui, otro pintor argentino consagrado, alcanzó la cifra de U$S 132.000 en un remate en Sotheby’s.

En 1980 el empresario Carlos Pedro Blaquier, dueño de Ingenio Ledesma, fue uno de los adelantados en materia de inversión artística: compró El quinteto de Emilio Pettoruti en U$S 209.000, una cifra alta para el arte latinoamericano. En esa misma subasta se vendió la obra de Frida Kahlo Diego y yo en U$S 31.500.

Diez años después, nuevamente en Sotheby’s, ese mismo cuadro de Kahlo se subastó en U$S 1,43 millones y se convirtió en la primera obra latinoamerica en superar el millón de dólares. Hoy El quinteto de Pettoruti se valora entre tres y cuatro millones de dólares, mientras que la obra de Kahlo se estima en U$S 10 millones.

¿Qué ocurrió en la década del ’80 con respecto al mercado mexicano? Parte de la explicación reside en la cantidad de dinero que se invirtió en artistas como Diego Rivera, Frida Kahlo, y José Clemente Orozco. El marketing inteligente que los rodeó también fue fundamental en su valorización.

De los argentinos que hoy viven, los que mejor han sido cotizados internacionalmente son Rómulo Macció, León Ferrari, Luis Fernando Benedit y Gyula Kosice, entre otros.

No hay una única respuesta para cotizar arte. La artista plástica Marta Minujín no opina lo mismo. En una entrevista afirmó que el valor económico de las obras argentinas se encuentran por debajo de la media de los principales centros de compra. El problema es que “no hay un mercado argentino que las defienda”.

Daniel Maman, de la galería Maman Fine Art, opina que “el arte plástico es lo más barato que tiene la Argentina para exportar” y que los precios son inferiores al resto de Latinoamérica y el mundo. El problema, desde su perspectiva, es la falta de una ley de mecenazgo y una industria cultural. “Se requieren más compradores con conciencia de coleccionismo,” remarca. Mientras más se apoye y se invierta en el mercado local, más se cotizará el arte de este país.

Orly Benzacar de la galería de arte Ruth Benzacar cuenta que a partir del descubrimiento del artista talentoso, se comienza un proceso para otorgarle visibilidad. El objetivo es lograr que la mayor cantidad de gente (particularmente coleccionistas, galeristas, curados, etc) adquiera conocimiento del artista y sus dotes.

La envergadura de la galería juega un rol fundamental en la valorización del artista. Debe realizar una “buena gestión” para lograr el reconocimiento de terceros. Finalmente debe lidiar con el mercado, un “muro salvaje” que determina la realidad de las expectativas.

Según lo ve Benzacar, si el cuadro se ofrece a $10.000 pesos y no aparecen compradores, eso da la pauta que la obra no vale lo que se esperó. A partir de la demanda del mercado se va formando un rango de precios. Sin embargo, “no toda la obra [de ese artista] es genial, hay flaquezas,” dice Benzacar. “No cualquier Van Gogh vale millones.”

Cuando se valora un cuadro, cuenta Maman, se debe tener en cuenta la calidad de la obra y no la moda, ya que esto asegura que se sostenga el precio a futuro.

Para emprendedores sin previo conocimiento del arte, puede resultar desalentador invertir en el rubro. No obstante, han crecido los fondos de inversión de arte que extraen la rentabilidad sin requerir años de experiencia de parte del inversor. Resulta una propuesta atrayente debido a su poca volatilidad, especialmente si se trata de pintores o escultores consolidados. El arte emergente, contrariamente, puede ser mas riesgoso.

Según el índice Mei Moses, los retornos interanuales de mayo para el arte de los Viejos Maestros y del siglo XIX aumentaron 17,7%. En la categoria posguerra y contemporarios, también subió 18%. El arte americano previo a 1950 bajó 32%.

Aunque todavía no existen este tipo de fondos en la Argentina, sí se pueden encontrar consultores que pueden asistir al cliente sobre las obras más rentables del mercado.

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