El gran desafío para Macri: ‘ajustar’ $ 240 mil millones

El Gobierno nacional debe bajar fuerte el gasto y subir los ingresos aun más para eliminar el déficit fiscal.

El Gobierno planea eliminar de un saque el colosal déficit fiscal primario el año que viene, una decisión con los costos económicos y sociales más predecibles que los políticos, mientras que el “éxito” del plan aún no está asegurado.

El ajuste será un rompecabezas: el Estado Nacional recortará gastos por 240.000 millones de pesos y recaudará otros 280.000 millones por nuevos impuestos. A las provincias, en tanto, de ese total les toca una poda de 100.000 millones de pesos. Eso equivale al 2,6% PBI que hay que borrar.

La poda determinará el congelamiento real de las jubilaciones, pensiones, asignaciones y salarios del sector público. El Gobierno promete ajustarlos en línea con la inflación, algo que ya este año no viene ocurriendo: los ingresos corren de atrás a los precios.

La obra pública y otros gastos de capital serán recortados en 167.000 millones. Esto plantea un panorama complejo para el empleo en la construcción, que creó el54,8% del total de puestos de trabajo registrados en el último año, aunque en junio empezó a caer fuerte.

El segundo mayor recorte recaerá sobre los subsidios al transporte, el gas, la electricidad y el agua, con 119.300 millones de pesos menos en 2019.

Esto determinará un ajuste de tarifas por encima de la inflación que deberán pagar los usuarios. Nótese que la suma de recortes en obra pública más gastos de capital, agregada al recorte estimado en subsidios en las tarifas, excede en 46.300 millones de pesos al ahorro total estimado; se trata de una estimación extra, para cubrir un posible desfasaje en la cifra calculada de impuestos a recaudar.

Sólo por transporte, el Gobierno le traspasará a las provincias y municipios la responsabilidad -no obligación- de subsidiar el boleto de colectivos urbanos por unos 60.630 millones de pesos. En medio de una recesión, no todas las jurisdicciones podrán absorber el impacto.

Alivio para las provincias 

Los $ 58.670 millones restantes para arribar al recorte total sobre subsidios corresponden a la energía y el agua. El secretario de Energía, Javier Iguacel,había publicado el martes en el Boletín Oficial el traspaso a las provincias de la tarifa social de la luz por 14.500 millones, pero el Gobierno dio marcha atrás.

Esa medida había sido tomada unilateralmente. Al volver el jefe de Hacienda, Nicolás Dujovne, de Washington observó que esto podía hacer caer el acuerdo con los gobernadores por el Presupuesto 2019 y suspendió la decisión.

Es que los gobernadores están en una encrucijada feroz: tienen que recortar 100.000 millones mientras bajan impuestos locales como Ingresos Brutos y Sellos por el Pacto Fiscal que firmaron en noviembre pasado.

Según pudo saber este diario, la baja de Ingresos Brutos no sólo no se frenará sino que algunas provincias como Corrientes ya analizan subir de 2,5% a 3,5% la alícuota. 

Fuentes oficiales indicaron que habrá una carta de negociación: tocar Sellos y gravar los Bienes Personales radicados en el exterior con la idea de coparticipar el dinero. Pero Ingresos Brutos no es negociable para Dujovne, quien cuenta con el respaldo de Macri.

La salida es política

Hasta aquí los números. Pero, ¿qué prevén analistas, economistas y expertos que ocurrirá en los próximos meses, más allá de un acuerdo inicial de Macri el martes con los gobernadores para el Presupuesto 2019? 

El economista Daniel Marx opinó que el ajuste fiscal es ejecutable como“tendencia”, aunque existen dudas sobre si se podrá llegar finalmente al déficit cero en los plazos que se plantean.

Marx analizó que puede ser que la recesión dure más tiempo. Eso determinaría que todas los gastos y responsabilidades que Macri les está transfiriendo a las provincias “no se pueda terminar de hacer”. 

Asimismo, planteó que todo el andamiaje del ajuste está armado por retenciones, que tienen riesgos de licuarse, y recorte de subsidios, lo cual llevará a un nuevo ajuste de tarifas que podría hacer crecer el descontento en la opinión pública. 

En esa línea, el analista político Rosendo Fraga advirtió que “el peor momento de la crisis social está por llegar”, por lo que el Gobierno debería mantener la“cautela respecto a la tensión social” creciente.

Fraga sostiene que los mercados “observan todo” y no sólo si las cuentas públicas tienen equilibrio. Por ello, dijo, Macri no debería cometer el “error” de dar por“resuelto todo el problema de confianza que tiene la economía argentina” si no está asegurada la paz social.

“No sabemos si el peor momento económico pasó o no pasó y lo iremos viendo, pero sí tenemos la proyección que el peor momento social todavía no pasó, y esto hay que tenerlo presente”, insistió.

El economista Rafael Flores, uno de los mayores expertos en el análisis presupuestario, agregó: “El Gobierno podrá hacer el ajuste en tanto y en cuanto logre acordar con la oposición, porque si esto entra en el juego político de la discusión electoral, estamos perdidos”.

Para Flores, es primordial que Macri convoque a un acuerdo político a todo el arco opositor, incluyendo al sindicalismo, y a los empresarios.

“Es una meta muy difícil de alcanzar”

El analista Rafael Flores afirmó que “es muy difícil” el ajuste “de shock” que se pretende. Uno de cada dos pesos que gasta el Estado nacional va a jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares, y esto se indexa por la ley de movilidad y no se puede tocar.

Eso lleva a que el peso del ajuste recaiga sobre la otra mitad. “Por eso el Gobierno se vio forzado a restablecer las retenciones después de que los sectores exportadores vieran duplicarse sus precios en pesos por la devaluación”.

“Hubo un error de origen de Cambiemos: bajar impuestos antes de consolidar el equilibrio fiscal. La Argentina tiene una presión tributaria muy alta, pero se optó por cortar el ingreso de dinero antes de resolver el agujero, y esto se financió con deuda”, dijo Flores.

Y agregó: “Se creía que con la sola llegada de Macri al poder iba a caer una ‘lluvia de inversiones’ productivas, cuando la realidad es que la Argentina es un país muy poco confiable hacia afuera, por su historial de defaults y demás”.

Como no venían esos dólares, el Gobierno liberó la cuenta de capital y llegaron los billetes para la especulación financiera. “Eso se paga. Te ayudan cuando vienen pero al primer problema se van y te dejan un agujero muy grande”.

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