Entrevista a Claudio Hugo Naranjo en el diario El Atlántico de Mar del Plata, sobre la novela Los Apropiadores, año 2012
Claudio Hugo Naranjo

ENTREVISTA DIARIO EL ATLÁNTICO DE MAR DEL PLATA.-

“Las cosas hechas en los campos de exterminio superan la ficción”

Naranjo llevó el drama de la apropiación de menores durante la dictadura a la ficción para dejar gran testimonio.
El periodista y escritor, de visita por Mar del Plata, habló de su último libro, Los apropiadores, una novela histórica que narra cómo el poder militar se apropiaba de los hijos de madres asesinadas o desaparecidas
Relatos, diálogos, hechos concretos de la realidad. Todo se entremezcla y da forma a la novela histórica “Los apropiadores”, que narra la historia de un coronel de Campo de Mayo que manejaba los grupos de tarea. Desde allí, desde la impunidad del horror, se apropiaron cerca de 400 bebés de mujeres que dieron a luz en cautiverio, dentro de los centros clandestinos de detención y tortura.

El autor de la obra, Claudio Naranjo, dialogó con El Atlántico y adelantó que ya está trabajando en una segunda parte, donde esa beba apropiada ya está en su etapa de juventud.

Mar del Plata-Los Apropiadores

La novela relata el asesinato de un matrimonio –Laura y Marcelo Peralta- en un operativo desarrollado por los grupos de tarea de Campo de Mayo, y cómo el jefe del operativo se apropió de un niña de un mes y medio. Si bien está basada en hechos reales, el autor decidió preservar las identidades de los personajes.

El libro fue publicado en julio de 2012, y a partir de allí recibió el llamado de las Abuelas de Plaza de Mayo; incluso en octubre la Cámara del Libro lo eligió como una de las novelas ficcionadas para llevarlas a la feria del libro de Frankfurt, Alemania.

– ¿Qué lo lleva a escribir este libro?

– Cuando vi un reportaje a Victoria Montenegro (nieta recuperada), a partir de ese día, comencé la investigación. No tenía nada en mente, hacía un año que no escribía nada y la hoja en blanco es la daga en la yugular de todo escritor, y eso me motivó a buscar. Investigando, me di cuenta que había cosas que a esta altura del partido, después de haber militado durante años, no conocía. Consulté las fojas de los juicios, y fui entrando en una maraña de bebés desaparecidos, con madres y padres desaparecidos. Decidí entonces armar el libro, no sobre la figura de Victoria. A partir de ella, vi otros casos y auné una novela histórica. Intenté volcar lo que le pasó a esta familia, con la investigación en la mano y la pasión por el recuerdo de lo que uno vivió.

– ¿Cuánto de realidad y cuánto de ficción hay en el libro?

– Prácticamente no hay ficción. Las cosas que se han hecho en los campos de exterminio superan la ficción, superan lo que he expuesto. Intenté no pegar golpes bajos. Creo que lo que he puesto fueron escenas que de una manera u otra, la gente las pudo ver o leer en distintas ocasiones. Después está lo ficcionario de las conversaciones, pero en lo puntual, en el robo de bebés, en que aquella generación de muchachos que pertenecían a las FAR, a la FAP, al ERP, a Montoneros, equivocados o no, tenemos que respetar la memoria de que murieron por un ideal. Avasallar eso sería lo peor que podríamos hacer, estaríamos actuando casi tan mal como con los héroes de Malvinas. Ellos tuvieron una lucha. Uno tiene que hacer hincapié en que el Estado no puede ponerse a la altura de los “subversivos o el delincuente”, que es la Teoría de los dos demonios. El Estado se llevó todo por delante y las historias son esas. Mujeres y hombres exterminados, la apropiación de bebés. Las Abuelas ya superaron los 100 nietos recuperados.

– Si bien son historias de hace más de 30 años, son hoy totalmente vigentes. Hoy hay cientos de jóvenes que siguen intentando recuperar su identidad, saber quiénes son, quiénes son sus padres.

– Eso es maravilloso. Hay una parte del libro en la que relata que el coronel lleva a la hija a cenar y le dice que no era hija de él y que había asesinado a sus padres, que eran subversivos. Y ella, en ese momento, le dice que estaba con él. A partir de ahí, con el tiempo, empiezan a caer las fichas. Ellos mismos toman conciencia y van conociendo su propia identidad. ¿Quiénes somos nosotros para dejar atrapada en un ascensor la identidad de otra persona? La lucha que se está llevando adelante por Madres, Abuelas, Hijos. La misma juventud hoy –sin entrar en banderías políticas- está jugando fuerte en la política. Hubo una década entera en que estuvieron desaparecidos, por el miedo, por lo que sea. La juventud argentina está participando, está discutiendo. Yo prefiero pelear con un amigo en la mesa, ya no es por el partido de antes de ayer, es por política.

– ¿Qué visión tiene sobre el asado que se realizó en la exEsma?

– Yo no estoy de acuerdo. Me parece que se cometió un error y sería bueno reconocerlo. Me da la impresión que son lugares en los cuales se ha mancillado mucho la muerte. Hubo un error por parte de las autoridades, pero sería bueno que a partir de esto se tome conciencia que desde lo ético y moral habría que tener mucho cuidado con este tipo de instituciones. Hay víctimas, exdetenidos desaparecidos, familiares de las víctimas, y todos ellos saben que allí los costillares, los asados, los vinos y los whiskys era el festín después de las sesiones.

Redacción El Atlántico

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