Día de la Lealtad
17 de Octubre de 1945

En el contexto de un año atravesado por el final de la Segunda Guerra Mundial y las presiones diplomáticas desembozadas de los Estados Unidos, la Argentina emprendía un camino signado por el antagonismo. Las jornadas y las acciones previas fueron moldeando el 17 de octubre de 1945.

El contexto internacional

El 45 es un año complejo por la incidencia de factores externos, pero también por los procesos que alcanzan las dinámicas propias. Alejandro Cattaruzza, en Historia de la Argentina 1916-1955, indica que la continuidad de los triunfos aliados en Europa, en lo que son los últimos meses de la II Guerra Mundial, son celebrados como propios por los opositores al Gobierno militar, que sólo le declarará la guerra al eje en marzo de ese año.

La polarización se acentúa

Esta cuestión se completa con la figura del embajador norteamericano, Spruille Braden, para quien el gobierno militar simpatizaba con el fascismo y el nazismo. El diplomático fue un decidido opositor del régimen y un connotado adversario del entonces coronel Juan Domingo Perón, en quién veía la prolongación del orden militar. La polarización se profundizó hasta convertirse en una disyuntiva de hierro escrita en las paredes: “Braden o Perón”.

El antagonismo

Clases medias vs. clases obreras

“Los sectores mayoritarios de los grandes partidos se pronunciaron contra el gobierno militar con el apoyo de las organizaciones de estudiantes y de patronales. Estas últimas pasaron a hacer pública, con estridencia y sinceridad, y con sorprendente torpeza política, su oposición cerril a las medidas laborales que impulsaba el Estado”, describe Cattaruzza. A la vez -puntualiza-, los sindicatos agrupados en torno de la Secretaría de Trabajo, inclusive con algunas prevenciones respecto de la figura de Perón, pasaron a asumir el enfrentamiento en el marco de una pelea de clases sociales.

Divisoria de aguas

Peronismo vs. antiperonismo

Precisamente, Félix Luna registra en El 45 que comienzan a producirse manifestaciones masivas de sectores estudiantiles en contra de lo que denominan “la dictadura de las alpargatas”. Las manifestaciones obreras contestan: “alpargatas si, libros no”. Siguen actos obreros masivos. El enfrentamiento peronismo/antiperonismo ya está planteado.

Marchas enfrentadas

Las alpargatas como significante

El 12 de julio, una multitud de trabajadores comienzan a corear el nombre de Perón y lo proclaman como candidato a Presidente de la Nación. Pero hay contra-actos también: el 19 de setiembre los sectores medios y altos realizan la “Marcha de la Constitución y la Libertad”, que reunió 200.000 personas marchando del Congreso a Recoleta, donde apoyan al ex presidente Arturo Rawson (fue el primer dictador en asumir el poder tras el golpe de Estado del GOU del 4 de junio de 1943), quien duró tres días en su cargo y fue desplazado por Pedro Pablo Ramírez.

El frente interno

Militares que no querían a Perón

Ramírez es destituido en febrero de 1944 y ello disuelve el GOU, lo cual libera el campo de acción de los muchos militares que se oponen a la figura de Perón. Unos lo hacen desde las objeciones morales contra la relación de Perón con Eva Duarte (recién se casarán, en secreto, durante diciembre de ese año). Otros, por revanchismo: los que habían quedado en un segundo plano competían por encumbrarse. Finalmente, están los que ven con recelo la carrera política ascendente de Perón. Con ellos comienza a escribirse la recta final del 17 de octubre.

Los días de octubre

La cuenta regresiva comenzó el 8

Aquellos días de octubre arrancan el día 8. Luna precisa que ese lunes se detona un conato militar, encabezado por el general Eduardo Ávalos, que exige la renuncia de Perón. Para no ser depuesto, Farrell acepta el condicionamiento y le solicita la dimisión a Perón. Él hará efectiva esa demanda al día siguiente.

Despedida con acto

Discurso con plan de gobierno

El 10 de octubre, en el momento que Perón deja el despacho, la CGT realiza un acto en su apoyo en la esquina de las calles Perú y Alsina. Perón se dirige entonces al acto y pronuncia un famoso discurso en el que detalla un avanzado programa de reivindicaciones laborales. Era, a la vez, todo un esbozo de un programa de gobierno.

Caldera a presión

Una coincidencia: meterlo preso

El 11 de octubre, Ávalos asume como ministro de Guerra. Esa noche hay un mitin militar. Las presiones contra Farrell no cesan. Entre los pocos acuerdos a los que se arriban figura la necesidad de encarcelar a Perón.

Vayan por él

Farreil da la orden de captura

El 12 de octubre, Farrell ordena la captura de Perón, pero no lo encuentran en la residencia de la calle Posadas, donde vivía con Eva Duarte, Es que ambos, junto con el hermano de ella, Juan Duarte, habían salido de la Capital Federal y se encontraba en una isla del Tigre.

Hacia el aislamiento

Camino a la Isla Martín García

El 13 de octubre se concreta la detención de Perón, quien es llevado en esa condición a la cañonera Independencia. Esa embarcación será la que lo trasladará a la Isla Martín García.

Horas aciagas

La agitación del 14 y del 15

El 14 y el 15 de octubre son días de aciagos. Las clases medias y altas reclamaban que se traspasase el gobierno nacional a la Corte Suprema de Justicia. Los partidos políticos, consigna Cattaruzza, se negaban a suscribir acuerdos con el Gobierno, lo cual bloqueaba las salidas políticas para el régimen. En simultáneo, los militares cercanos a Perón y los sindicalistas promueven agitaciones en las fábricas y también en los barrios populares. En Tucumán, la Fotia se declara en huelga general.

El feriado adeudado

“Vayan a cobrarle a Perón”

Respecto del 16, Luna rescata la profunda indignación que produce en la clase obrera el hecho de que no se les había liquidado con doble paga el feriado trabajado del 12 de octubre. Ese beneficio era uno de los últimos que había refrendado Perón cuando se encontraba en el gobierno. Según el historiador argentino, la respuesta que recibieron fue, precisamente, que tenían que ir a cobrarle a Perón. Ese mismo día comienzan a multiplicarse las manifestaciones en favor de Perón, pero siguen siendo acotadas. La cuestión, dice Cattaruzza, se zanja en una ajustada votación en la CGT, a partir de la cual la centrarl obrera resuelve convocar a un paro general para el 18 de octubre.

Opiniones divididas

Una ajustada votación en la CGT

Juan Carlos Torre recoge en La vieja guardia sindical y Perón la discusión que se da en el Comité Central Confederal. Algunos referentes advertían que la huelga general se iba a dar con o sin el consentimiento de la CGT. Otros sostenían que se no se podía atar la suerte del movimiento obrero organizado a la figura de Perón. Finalmente, detalla el alegato del ferroviario Ramón Tejeda: “Por mucho que le demos vuelta al asunto, si declaramos la huelga general, esta será por la libertad del coronel Perón, porque reclamando su retorno al gobierno estamos defendiendo nuestras conquistas”.

El reclamo masivo

De las calles a la Plaza de Mayo

El 17, en una acción que Cattaruzza califica como anticipada y coordinada por los comités de huelgas, y a partir del espaldarazo de la CGT que Torre considera determinante, los trabajadores se lanzan masivamente a las calles. “Las columnas, que exhibían rasgos tumultuosos y pintorescos, desafiaban las imágenes que la prensa y la opinión pública tenían de la movilización obrera, incluso -y quizás en particular- las que manejaban los partidos tradicionales de la izquierda. La consigna central era la libertad de Perón”, consigna Cattaruzza. Ese miércoles de calor insoportable colmarán desde temprano la Plaza de Mayo. A las 23, describe Luna, seguían inconmovibles, manteniendo el mismo reclamo.

En el balcón

El agradecimiento y el pedido

“Al anochecer, luego de una serie de discretos traslados que incluyeron una estadía en el Hospital Militar, el ex secretario se dirigió a la multitud desde los balcones de la Casa Rosada”, dice Cattaruzza. A las 23:10, detalla Luna, Perón salió a un balcón de la Casa de Gobierno. Agradeció la presencia de ese apoyo multitudinario, recordó su labor en el gobierno, informó sobre su pedido de retiro como militar, prometió continuar defendiendo los intereses de los trabajadores y, finalmente, pidió a los concurrentes que se desconcentraran en paz. Añadió que, por esta vez, les solicitaba que cumplieran el paro del día siguiente.

El ritual identitario

Perón, los fieles, la plaza

“Finalizaban de este modo los acontecimientos sobre los cuales el peronismo organizaría su propio mito de los orígenes -puntualiza Cattaruzza-, al tiempo que se inauguraba el ritual identitario más fuerte en ese movimiento: Perón hablando a sus fieles en Plaza de Mayo”.

El 14 y el 15 de octubre son días de aciagos. Las clases medias y altas reclamaban que se traspasase el gobierno nacional a la Corte Suprema de Justicia. Los partidos políticos, consigna Cattaruzza, se negaban a suscribir acuerdos con el Gobierno, lo cual bloqueaba las salidas políticas para el régimen. En simultáneo, los militares cercanos a Perón y los sindicalistas promueven agitaciones en las fábricas y también en los barrios populares. En Tucumán, la Fotia se declara en huelga general.

El feriado adeudado

“Vayan a cobrarle a Perón”

Respecto del 16, Luna rescata la profunda indignación que produce en la clase obrera el hecho de que no se les había liquidado con doble paga el feriado trabajado del 12 de octubre. Ese beneficio era uno de los últimos que había refrendado Perón cuando se encontraba en el gobierno. Según el historiador argentino, la respuesta que recibieron fue, precisamente, que tenían que ir a cobrarle a Perón. Ese mismo día comienzan a multiplicarse las manifestaciones en favor de Perón, pero siguen siendo acotadas. La cuestión, dice Cattaruzza, se zanja en una ajustada votación en la CGT, a partir de la cual la centrarl obrera resuelve convocar a un paro general para el 18 de octubre.

Gentileza: La Gaceta-Tucumán

Autor: Álvaro José Aurane

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