River perdió con Gremio
Solo queda rezar...

Ni el más pesimista hincha de River se imaginó lo difícil que le resultaría el partido a su equipo ante Gremio. Pero el campeón reinante hizo pata ancha en el Monumental y se llevó a Porto Alegre un triunfo mínimo que le permite encarar la revancha con otras perspectivas.

Gremio trató de imponer condiciones al principio, con mucha gente en el medio y tratando de ahogar el circuito creativo del Millo, que antes de los 20’ iniciales no tuvo una llegada clara y que compartía el dominio con los brasileños.

Fueron justamente los visitantes quienes exigieron primero a Armani con un tiro de Cícero que fue rechazado al córner. Misma receta por el lado del local. Un derechazo de Palacios y Grohe, exigido, despejó al tiro de esquina. Y eso fue todo. Mucho nerviosismo en River y Gremio que hizo negocio lejos de su arco.

Sin variantes tácticas, el segundo tiempo encontró mejor parado otra vez a la visita. Martínez estaba impreciso, lo mismo que Quintero, por lo que a River le costaba llegar con balón dominado a las adyacencias del arquero rival.

Más allá de eso, con el correr de los minutos Pity empezó a encontrar espacios a las espaldas de Alisson y Ramiro, su equipo creció territorialmente y casi marca después de un tiro de esquina que Maidana cabeceó apenas por arriba del horizontal. Ese par de avisos despertaron hasta a los hinchas. El Millo sabía que debía buscar aunque sea una diferencia mínima en el Monumental para ir con otro semblante a la revancha en Brasil.

El local atacaba -como podía- y trataba de ser profundo por los costados, rompiendo así la estructura sólida que mostraba el actual monarca de América por el medio. El juego después volvió a recuperar ese trámite trabado y todo parecía que podía definirse con algún balón detenido.

Los brasileños buscaron con otro remate desde afuera que se desvió en Maidana y que se fue al córner. Desde esa ejecución, Michel ganó en las alturas (Palacios lo perdió en la marca) y anotó el gol de la noche. Fue un baldazo de agua fría para el Millo, que encima estaba lejos de sus mejores actuaciones. No tenía respuestas individuales en la parte creativa y Ponzio perdía en las divididas.

Dentro de ese contexto, Gremio jugaba tranquilo, hacía pasar los minutos lejos de Grohe y buscaba algún error para ampliar la serie. Pudo lograrlo con Gomes y un derechazo que tuvo a Armani solamente para la foto porque no llegaba. Y así se le le fue el partido al Millo, que lo único bueno que tiene para la vuelta es la ausencia de Kannemann por acumulación de amarillas.

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