RELATOS: «MARIHUANA PARA TODOS»; por Claudio Hugo Naranjo
Marihuana para todos

«Cuando se legalice la marihuana están todos invitados a fumar a mi casa escuchando a Charly», dije en el último acto de campaña de 1991, cuando sólo perdí la diputación nacional por 700 votos. Era el primer proyecto de ley que iba a presentar bien asumiera mi puta banca, pero la fortuna me jugó en contra en una escuela de todo el condado, allí, justo allí, me dieron vuelta la elección.

Mis adversarios y la sociedad pacata estaban con los pelos de punta, justo ellos que se la tomaban toda y de la buena; en los barrios periféricos gané por amplio margen, las clases sociales medias y bajas querían fumar marihuana conmigo en casa. La Iglesia, con el Obispo del condado daban misa en contra del candidato de la marihuana. La pedofilia ya era un tema recurrente que dominaba el centro de la escena.

En esa escuela se perdió una elección que hubiera adelantado los tiempos. Pasaron 27 años y seguimos fumando en la clandestinidad. ¿»Quién se anota»? pregunte en ese cierre de campaña ante cinco mil personas. Mi casa hubiera quedado chica. Lastima, ya que fuego había y leña sobraba.

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