RELATOS: «Un odontólogo argentino confesó que asesinó a un centenar de pacientes»; por Claudio Hugo Naranjo
Los asesinaba sin piedad

Ricardo Ulises Matosas será considerado el mayor asesino en serie de la historia criminal argentina. Al ser detenido hoy por personal de la División de Homicidios de la Policía Federal en su consultorio de la calle Arenales al 1600, pleno Recoleta, confesó haber sido el autor material de esta espeluznante cantidad de asesinatos.

Con un simple “sí” a la pregunta de si se reconocía culpable de los cargos que le imputaban, arrancó el interrogatorio en la fiscalía N° 8, del doctor Florencio Clement; “Lo declarado hasta ahora es lo correcto”, añadió Matosas. Quién no se mostró arrepentido, por el contrario, en uno de los pasajes más tensos que se vivieron, fue cuando el odontólogo –de 41 años-, definió con una frase, el abismo: “En la boca de una persona se observa que clase de individuo es… creo haberle quitado la vida a varios/a psicópatas y lo seguiría haciendo”.

Los múltiples asesinatos fueron cometidos entre los años 2005 y 2017. Los crímenes de Matosas salieron a relucir en el verano de 2017, tras ser sorprendido por una empleada cuando envenenaba a un paciente. A raíz de este descubrimiento se abrieron diligencias contra él, que culminaron hoy con su detención.

El acusado ha descrito con detalle la tensión que vivía ante lo que podía suceder cuando inyectaba a los pacientes los medicamentos, lo bien que se sentía cuando conseguía reanimarlos y lo feliz que lo dejaban los fallecimientos. Cuando un paciente moría, Matosas, según su relato, se prometía no provocar más muertes, pero sus buenos propósitos “se desvanecían con el tiempo”. También confesó con profunda tristeza que unos 60 pacientes habían sobrevivido a sus inyecciones.

“Los crímenes se cometieron sin ningún remordimiento”, ha dicho el fiscal Clement -al salir para hablar con la prensa-, al recordar que el odontólogo inyectaba a los pacientes dosis letales de medicamentos que alteraban el ritmo cardiaco, para después tratar de reanimarlos con el fin miserable de jugar con sus vidas.

Matosas –cuenta el fiscal- comenzó a jactarse de haber matado a más pacientes. “Después de haber matado a cincuenta dejé de contar”, afirmó. Por lo que la fiscalía retomará la investigación, creyendo que existen más muertes, ya que Matosas se desempeñaba en dos clínicas del conurbano.

Será necesario exhumar a todos los fallecidos, algunos de las cuales habían sido enterrados en otras provincias, para poder determinar si las sustancias de las que habló  el odontólogo son las que corresponden a cada cadáver.

Más de 120 familiares de las víctimas están en estos momentos en las puertas de la fiscalía. La ministra de Seguridad ordenó vallar la zona debido a la gran afluencia de público.

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