Horacio Rosatti: «Si un juez tiene una presión, la debe denunciar; si no, debe renunciar»
Horacio Rosatti

Horacio Rosatti, el ministro de la Corte Suprema de Justicia, acaba de publicar un ensayo sobre la belleza, el bien y la discriminación a partir de su pasión por la novela de Mary Shelley «Frankenstein, el moderno Prometeo». «Este texto nació de observar a los niños que no hacen la asimilación que hacemos los adultos entre lo feo o lo que se considera feo dentro de un momento determinado de la sociedad, con lo malo,y lo bello con lo bueno», explicó. En ese conjunto de ideas, se perfila el porqué de las miradas arbitrarias de nuestra sociedad que pueden determinar conductas como el bullying.

En ese contexto, ofreció una entrevista a Infobae, a continuación, algunas de sus apreciaciones:

-El recambio de autoridades de la Corte lo viví como algo natural. Yo hablé con cada uno de ellos y le expresé a uno de ellos que no lo iba a votar y a otro le expresé que lo iba a votar con antelación al acuerdo que decidimos.

-Si el juez tiene una presión, cualquiera que ésta sea, política, económica, mediática, la debe denunciar, y si no, debe renunciar. Si se considera que no está en condiciones debe renunciar. Porque esto no es para flojos de carácter.

-Lo que no debe hacer un juez  es cobrar el sueldo y después decir «no fallé durante 8 años porque me sentí presionado». No te sentiste presionado para no cobrar el sueldo.

-En el año 2006 como conjuez de la corte voté el Caso Gutiérrez, con la ley vigente en ese momento dije que los jueces tenían que pagar el impuesto a las ganancias. Ahora la ley cambió.

-El Derecho en general va un paso atrás de la realidad, salvo momentos estelares. La declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, que de alguna forma dicen ahora todos somos iguales, antes no, somos todos ciudadanos e iguales.

-Los que estamos en el mundo jurídico sabemos que el Derecho no transforma la realidad. Pretender eso me parece una utopía. En nuestro país estamos muy acostumbrados a decir «tenemos este problema: cambiamos la ley y se va a solucionar». No, no se soluciona el problema. A veces sí, la ley acompaña la solución del problema, pero mágicamente esto no es así. Esto es bastante latino: cambiamos la norma, cambiamos la realidad. Yo creo que eso no ocurre.

– Yo creo que la línea entre lo político no judiciable y lo judiciable se va corriendo en los dos sentidos. Tanto porque el judicial a veces la corre, tanto porque el poder político representativo la corre. Yo tiendo a creer que cuando se judicializan cosas que en principio uno diría,»Esto se debería haber resuelto en otro ámbito», eso implica un fracaso de la política. Lo vemos muchas veces. Y a veces una ilusión de la responsabilidad de los poderes representativos que tienen la competencia constitucional para decidir pero puede resultar más cómodo proyectar la solución de un problema que no se encuentra al judicial.

-Yo no le puedo decir al legislador cómo tiene que legislar, lo que puedo es decir que lo que hizo está mal porque agravia la Constitución. No pretender reemplazar al legislador o reemplazar al Ejecutivo. A veces hay incomprensiones desde los dos lados. A veces un legislador o el Ejecutivo dicen «Los jueces se pusieron a legislar», y por este lado se puede decir «porque ustedes no legislaron». Alguien tiene que resolver esto. En el extremo, lo que no creo desde el punto de vista del Poder Judicial es que nosotros tengamos un poder que nos da la sociedad de modo directo para corregir decisiones de los poderes políticos. Es decir, no somos un poder contramayoritario, somos un poder del Estado. Todos los poderes toman decisiones que pueden favorecer a minorías, los tres poderes pueden ser contramayoritarios. Una ley del Congreso que da un plus de derechos razonable a una minoría, a un sector vulnerable, actúa también contra mayoritariamente.

Fuente: Infobae

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