Otra fuerte declaración de Roberto Baratta  contra empresarios arrepentidos y pidió: «Todos libres o todos presos»

El ex hombre de confianza de Julio de Vido pidió su excarcelación y reveló detalles sobre movimientos de varios ejecutivos involucrados en la causa de los cuadernos. En esta nota, sus dichos más relevantes.

Esta vez, Roberto Baratta no escribió «namaste» en el borde superior de sus papeles, una palabra búdica que remite al saludo entre almas. Eligió poner «Moksha éxitos», un término que alude a la «liberación espiritual» de las ataduras del karma. Precisamente lo que el ex secretario de Coordinación del Ministerio de Planificación -preso por la causa de los Cuadernos- fue a hacer ante los jueces de la Cámara Federal: leerles un escrito para reclamar su excarcelación. Para ello, argumentó que los empresarios arrepentidos tienen más dinero que él para poder entorpecer la investigación o escaparse. Y reclamó igualdad: «O todos presos o todos libres».

La aparición de Baratta por los tribunales, sin embargo, será recordada en los pasillos del segundo piso de Comodoro Py 2002 con una anécdota: cuando estaba leyendo su escrito y hablaba de los tiempos kirchneristas, se cortó la luz en la zona de Retiro y el ex funcionario advirtió: «De esto sé porque me encargaba yo… A ver… Esto es zona Edenor». El final de sus palabras se grabaron con un teléfono celular porque la luz no había regresado.

Baratta ya había tenido el 23 de octubre una explosiva presentación ante la Cámara Federal, en donde, disparó acusaciones contra empresarios y ex funcionarios que se convirtieron en arrepentidos y engordaron las pruebas de la causa en donde él, el ex ministro de Julio De Vido y la ex presidente Cristina Kirchner fueron procesados como organizadores de la banda que fue reflejada en los cuadernos de Oscar Centeno, precisamente el chofer de Baratta.

Pero mientras que aquella vez había pedido exponer ante la Cámara Federal sobre las acusaciones en su contra, de cara al fallo que revisará los criterios del juez Claudio Bonadio, esta vez Baratta pidió ser trasladado pidiendo su excarcelación –algo que ya se le había rechazado-, con la intención de volver a hablar ante los jueces Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi. Y también ante una decena de periodistas a los que sus allegados se habían encargado de convocar especialmente. Ni sillas para todos había.

A poco de comenzar a leer un escrito en donde advertía que el juez Bonadio solo direcciona la investigación «para estigmatizar y encarcelar ilegalmente sólo a un grupo de ex-funcionarios y empresarios no pusilánimes, pero no se ha investigado aún al poder real nombrado en los fantasiosos cuadernos de Oscar Centeno», Baratta disparó contra los directivos de Techint, del grupo Pescarmona y la empresa EMEPA -Gabriel Romero- y habló de cómo había crecido la publicidad en algunos medios de comunicación tras el caso cuadernos.

«Señores Jueces, hasta el momento del único hecho que me he enterado fue que Techint, un día antes de los allanamientos, sacó de sus oficinas computadoras, servidores y otro tipo de documentación. Resultado: ninguna de las personas del Holding involucradas hasta el momento está presa. Además, es evidente que, por el poder económico con el que cuentan y por sus relaciones personales y negocios que comparten, ellos, los empresarios pusilánimes, tienen muchas más posibilidades de entorpecer, incluso más allá de lo laboral, por sus vínculos con el actual gobierno», disparó.

En un momento dado, el juez Bruglia lo detuvo para tomar el control de la audiencia.  «Cada acto procesal tiene un sentido. No se puede opinar de cualquier cosa, acá estamos para tratar su excarcelación, entiendo que se está excediendo a los demás casos y le pediría que puede darnos las notas que usted quiera pero acá tratemos su situación por el caso por el que vino», le advirtió.

Baratta se justificó diciendo que hablaba de los riesgos procesales suyos y del resto de los imputados, y prometió acortar su lectura. Su abogado, Juan Pablo Alonso, reforzó diciendo que la exposición de su cliente buscaba reclamar «un principio básico, la igualdad en la aplicación de la ley». «Hay gente que entorpece y no le pasa anda. Y él, que está detenido, no tiene elementos concretos que puedan pensar que entorpeció. No es criticar por criticar», dijo. «O todos presos, o todos libres», sentenció.

Bajo la mirada de los jueces, Baratta retomó la lectura apurando el paso. «¿Quién tiene mayor poder de entorpecimiento, estos empresarios o yo?, ¿quién tiene mayor poder ‘residual’ o actual para entorpecer la investigación con actos propios del Poder Ejecutivo, estos empresarios o yo?», se preguntó, tras recordar que ya había estado preso por «una pericia trucha» y siempre estuvo a derecho.

«Suena hasta absurdo explicar que la mayoría de los empresarios tienen muchas pero muchas más posibilidades de fugarse que yo –añadió-. Los medios económicos que poseen los mismos son infinitamente superiores a los que tengo yo. El poder económico es la gran diferencia que hace que muchos de ellos tengan propiedades en el exterior, cuentas en el exterior, acciones o títulos de empresas (incluidos paraísos fiscales), aviones privados, etcétera….».

Y añadió: «Estar preso de esta forma es una verdadera extorsión, no la mentirosa extorsión de la que hablaron algunos empresarios, que incluso fueron beneficiados por la famosa ‘sortija’ (término utilizado por el fiscal Carlos Stornelli). Pero de qué extorsión hablaban si hasta el último día se presentaron a todas las licitaciones. ¿O acaso lo hacían por qué les gustaba ser extorsionados? ¿O acaso no ganaban plata haciendo las obras?».

Baratta también se focalizó en los empresarios de segundas líneas que fueron excarcelados y recibieron una falta de mérito por cumplir las órdenes de sus superiores cuando entregaron coimas. «La pregunta es obligada: ¿cuál sería la diferencia entre ellos con mis ex empleados, que seguían mis instrucciones?», dijo.

«Sólo pido que la ley sea la misma para todos. ¿Por qué no se cruza el listado de empresarios involucrados en esta causa, que admitieron mentirosamente haberme entregado dinero, con los planes de pagos especiales de la AFIP? Me refiero a Aldo Roggio, quien además recibe subsidios del Estado Nacional. ¿No les resulta parecido a los casos de Fabián De Sousa y Cristóbal López?», añadía el escrito preparado en la cárcel.

Y agregó: «Si los pusilánimes empresarios que se acogieron al régimen de colaboración mintieron y ya de muchos proporcioné las evidencias, solicito que dicho beneficio se les caiga».

Sin perder la oportunidad de decir que forma parte de «los argentinos que festejan la Independencia, los 9 de Julio y reivindican como fechas patrias el 10 diciembre de 1983 y el 25 de mayo de 2003» (día en que Néstor Kirchner llegó a la Casa Rosada), Baratta lamentó: «Qué lejos parecen esos años cuando se inauguraban centrales nucleares e hidroeléctricas», «construíamos satélites» y 7 millones de argentinos accedieron al gas por redes y al sistema interconectado eléctrico nacional».

«Qué lejos parece haber quedado Zamba, el desarrollo de contenidos nacionales, y cuando ver un partido de futbol no era privilegio para unos pocos. Más lejos han quedado aquellos años en los que celebrábamos nuestra soberanía al saldar la deuda con el FMI, o por haber recuperado los fondos previsionales –dijo para terminar-. Perdonen Vuestra Señoría la nostalgia. Es que si hay algo que los presos políticos no perdemos, es nuestra memoria. Y para aquellos que piensan y divulgan que simplemente somos corruptos, en lo personal me tiene sin cuidado, pues nosotros no dejamos en la puerta de las cárceles nuestras convicciones».

Las últimas palabras fueron dichas a oscuras, precisamente por el corte de luz. Saludos mediante, el Servicio Penitenciario Federal entró al recinto a retirar a Baratta para llevarlo a la alcaídia y, de ahí, de regreso a Marcos Paz.

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