Riesgo país
Riesgo País

El riesgo país argentino, que superó los 800 puntos y alcanzó su máximo nivel desde diciembre de 2014, sigue subiendo por «la incertidumbre política de cara a un año electoral, con un gobierno que está perdiendo capital político por la recesión que se extiende en el tiempo y un 2020 donde se acaban los desembolsos del Fondo y hay que salir a pedir plata a los mercados», según explicó el economista Federico Furiase.

Furiase, director del estudio Eco Go, dijo: «Todo eso configura un combo que está generando presión en el riesgo país».

Consultado acerca de 2019, el economista indicó: «Ahí vemos una recuperación a dos velocidades. Lo que tiene que ver con el campo, la normalización de la cosecha y el turismo receptivo y algunos sectores de energía».

Por otro lado, señaló que «lo que tiene que ver con el salario real, es decir con el poder adquisitivo y con el crédito, ahí vemos una recuperación mucho más moderada porque el ajuste fiscal y el programa monetario le ponen un techo a la paritaria y un piso a la tasa de interés».

Acerca del futuro de los negocios con Brasil, el experto opinó: «Claramente Brasil es una incertidumbre con Bolsonaro, sobre todo lo que tiene que ver con cuál va a ser el futuro del Mercosur».

Aún así, insistió: «El desafío más importante del año que viene tiene que ver con esto: riesgo país para arriba y la estabilidad cambiaria a mediano plazo no es sostenible».

«Si el riesgo país sigue subiendo, va a ser difícil que el Banco Central sostenga con tasas de interés el tipo de cambio, entonces el Gobierno necesita que se recupere la economía para que mejoren las encuestas y disipar incertidumbres políticas por un lado, y por otro lado un esquema de acuerdo político que permita estirar el horizonte y dar mayor previsibilidad», afirmó Furiase.

Esas son las dos condiciones a seguir «para tratar de descomprimir el riesgo país y que el Banco Central encuentre espacio para ir bajando gradualmente la tasa de interés y que se tape el dólar y dar aire a la recuperación. Es un equilibrio muy delgado y hay riesgos a la vuelta», concluyó el consultor.

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