Al dictador Nicolás Maduro le rodearon la manzana
A Nicolás Maduro le rodearon la manzana

La asunción de Bolsonaro satisface las aspiraciones geopolíticas de Washington y revalorizará la agenda multilateral de Macri, que enfrenta una compleja campaña electoral condicionada por la crisis económica de la Argentina. Bolsonaro canceló la Conferencia del Clima en Brasil (será organizada por Chile), anunció que se retirará de un acuerdo de inmigración avalado por la ONU, cree que hay que achicar los niveles de inversión local de China y ya exhibió una posición rampante respecto al gobierno venezolano: suspendió la invitación que se había cursado a Maduro para que participara de sus asunción presidencial.

La asunción de Bolsonaro terminará con este protagonismo internacional. Brasil es la potencia regional, Macri estará muy concentrado en su posible reelección y Trump inclinará el peso de DC a las decisiones que se asuman en el Palacio del Planalto. Esto no significa que el presidente argentino pierda el respaldo de Trump, sino que ese respaldo quedará menguado en comparación al empuje que recibirá Bolsonaro desde la Casa Blanca. Trump es amigo de Macri y no lo va a soltar, pero en términos de poder mundial y geopolítica, Bolsonaro es un socio estratégico para el nuevo orden global que pretende construir el magnate inmobiliario.

En este contexto, Macri viajará a Brasilia el próximo 16 de enero. Llegará al aeropuerto Juscelino Kubitschek acompañado por la mayoría de su gabinete para demostrar que apuesta a la integración regional y a profundizar la relación bilateral. Brasil es el principal socio de la Argentina, y su crisis institucional afectó los niveles de empleo, producción y exportación de la economía nacional. Es fácil de explicar: si Brasil crece, Argentina también.
Macri batalló durante tres años para lograr un acuerdo entre el Mercosur y la UE. Faltó muy poco, pero ahora todo se ha complicado. Hay elecciones para el Parlamento Europeo y Bolsonaro quiere revisar todo lo que se ha negociado hasta su llegada a la Presidencia. Entonces, la suma de estos dos datos de la coyuntura regional y europea implicarán una nueva postergación en la búsqueda de una formula común –política y técnica—que permita anunciar el acuerdo histórico entre el Mercosur y la UE.

Bolsonaro es un ex militar nacionalista que defiende a la última dictadura brasileña y que comparte la mirada geopolítica de los halcones de Trump. Cree ya que se perdió mucho tiempo en la táctica diplomática y que es necesario diseñar otros mecanismos –más agresivos—para desplazar a Maduro. Macri comparte que Maduro debe abandonar el poder, pero sólo respaldará una transición democrática que evite la posibilidad de una guerra civil en Venezuela.

Macri y Bolsonaro se encontraran en Brasilia para analizar la integración bilateral, la arquitectura del Mercosur, el acuerdo con la Unión Europea y la estabilidad de Maduro, entre otros temas claves para la región. Es una agenda compleja que encuentra a los presidentes de Argentina y Brasil frente a destinos disímiles. Macri busca su reelección en noviembre; Bolsonaro aprender a gobernar una potencia en retroceso. Habrá sonrisas y abrazos. Diplomacia y realpolitik en estado puro.

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