VENEZUELA TIENE UN PROBLEMA QUE LO TIENE QUE RESOLVER VENEZUELA; por Claudio Hugo Naranjo
Nicolás Maduro-expresidente de Venezuela

El problema en Venezuela fue Hugo Chávez y hoy es Nicolás Maduro. Los países de la región no debieran participar en apoyos a unos o destrato a otros; los venezolanos esperan que otros países le solucionen los problemas que ellos mismos crearon, parecería que buscan que el trabajo sucio lo hagan otros. Hace años que no definen una oposición clara y contundente al régimen chavista, un día están con uno y al otro ya lo olvidan. Es un pueblo que carece de la fuerza necesaria para rebelarse y tomar el control. Entonces lo más cómodo es huir, exiliarse en otros países y desde allí, por intermedio de las redes sociales proponen una revolución. Cuando a las revoluciones populares se las cimienta desde la misma tierra y combatiendo a cara o cruz contra tu enemigo.

Los venezolanos aguardan que EE.UU. invada con los marines su propio país y encarcele o asesine al monstruo que ellos mismos crearon; a personajes como Maduro solo se lo saca con los pies para adelante del Palacio Miraflores, no existe otra manera, al menos que yo conozca. Y pongo un ejemplo a mis palabras, hace un año o dos, apareció en escena un hombre joven que decidió enfrentar a Maduro a bala por bala, fue asesinado como una cucaracha por las tropas de élite del régimen; ese hombre debió convertirse en un héroe nacional para todos aquellos que quieren el fin de Maduro. El comando, filmó su propia muerte y Venezuela calló, otra vez calló.

Hoy otro hombre se puso el país al hombro y se declaró Presidente de Venezuela, lo menos que esperaba ese hombre es que los venezolanos tomen conciencia que lo que se está planteando es una revolución armada y no venezolanos llenando calles y avenidas, para cuando caiga la tarde volver a casa. Tienen sangre de pato. Pero sí esperan que los presidentes de la región apoyen al nuevo mandatario; lo único que van a lograr es un tuit de 143 caracteres.

A Nicolás Maduro solo lo va a sacar una revolución y en una revolución se cuentan los muertos de ambos lados; una revolución no termina con la muerte de Maduro, habrá que pasar el peine fino para que no quede uno solo del régimen. Estoy hablando de centenares de muertos. Ahora, lo van a tener que hacer ustedes, los venezolanos, no esperen que otro país se ensucie las manos, porque no va a ocurrir.

Venezolanos, dejen de lloriquear y vayan a los bifes, a Maduro y a sus esbirros, se los saca con los pies para adelante. ¿Se entendió?

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