En las próximas horas sale Maduro de Venezuela
Se cae el Régimen

Nicolás Maduro hace oídos sordos al clamor de la calle y al creciente respaldo internacional a Juan Guaidó. Dos días después de la proclamación del líder opositor como presidente interino de Venezuela, Maduro se atrichera en el Palacio de Miraflores y se niega a abandonar el poder.

El dictador despreció a Guaidó, al que tachó de mero «agente de los gringos», y dijo haber pedido al fiscal general, Tarek Saab, que sea «celoso» en la aplicación de la máxima pena de 20 años de cárcel «a todo el que se capture en la calle quemando, asaltando y haciendo actos de vandalismo que son pagados con dólares».

Arremetió no solo contra EE.UU., sino contra el resto de países que respaldan al presidente interino. El Gobierno español no se libró de sus andanadas. «Si quieren elecciones, que las hagan en España, porque el presidente español no es electo por el voto popular -aseguró-. No tienen moral para dar lecciones a Venezuela».

Mientras, Guaidó reapareció ayer en una rueda de prensa al aire libre en Caracas, rodeado de una multitud que le aclamaba como presidente. Acompañado de su esposa y el resto de parlamentarios, recalcó una y otra vez los tres pasos de la hoja de ruta fijada: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones. Dijo no temer que Maduro lo encarcele, pero, en el caso de que no pueda evitarlo, exhortó a los venezolanos a continuar el camino trazado.

Nada más llegar al acto en la plaza Bolívar de Chacao, Guaidó pidió un minuto de silencio por los 26 muertos registrados en las protestas y condenó la arremetida de las FAES (Fuerzas de Acción Especiales), que, junto con los «colectivos» -paramilitares financiados por el régimen-, han aterrorizado y disparado a los manifestantes en las zonas populares. «Despertamos de esta pesadilla de 20 años. Ahora podemos soñar con la Venezuela que estamos construyendo, donde tengamos pan en la mesa y nuestros hijos tengan un futuro libre y democrático», dijo al referirse al pasado 23 de enero, cuando se proclamó «presidente encargado de Venezuela».

Tuvo una mención especial para México y Uruguay, a los que instó a reconocerlo. «Espero pronto que se sumen al respaldo». «Este respaldo del planeta entero es un reconocimiento y apoyo a la confianza y legitimidad», añadió.

Envío de ayuda humanitaria

En su intervención, destacó que empezará a llegar a Venezuela la ansiada ayuda humanitaria internacional, que el jueves solicitó formalmente al Departamento de Estado de EE.UU. En una carta firmada como «presidente encargado de la República Bolivariana de Venezuela», pidió el envío de «ayuda humanitaria con carácter urgente en alimentos, medicamentos y material médico e incluso el envío de un barco hospitalario para poder comenzar a tomar medidas que ayuden a aliviar la compleja emergencia humanitaria que padece el país». De momento, el secretario de Estado, Mike Pompeo, le ha ofrecido 20 millones de dólares (17 millones de euros) de forma inmediata.

Según Guaidó, se destinarán alimentos y medicinas a los más necesitados, desnutridos y enfermos. Cáritas y otras organizaciones civiles repartirán la ayuda, sin que los militares y organizaciones del régimen pongan sus manos, porque «lo roban todo», denunció.

En este sentido, avanzó que la Asamblea Nacional adoptará medidas para proteger los activos de los que los jerarcas chavistas se han apoderado a través de la corrupción. Todas las cuentas de los bienes y activos internacionales, como Citgo y las reservas internacionales.

El Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca buscará ahora, precisamente, canalizar a Guaidó el dinero que el sector privado de EE.UU. enviaba a Maduro. Un 76% de los ingresos por venta de petróleo público venezolano provienen de refinerías norteamericanas como Valero o Chevron.

Hoy se reunirá a instancias de EE.UU. el Consejo de Seguridad de la ONU para abordar la situación en Venezuela. Asistirá el propio Pompeo. Rusia, que tiene derecho de veto y que se ha alineado con Maduro, ha advertido que pedirá atenerse al derecho internacional.

Juan Guaidó se mostró ayer tajante, además, a la hora de exigir que los cubanos salgan de la cúpula militar y de las instituciones oficiales. «Que salga Cuba de las Fuerzas Armadas».

En cuanto a los próximos pasos, anunció que hoy se celebrarán asambleas populares para rendir tributo a las víctimas de la represión y difundir la información sobre lo que se está produciendo. Para mañana, instó a organizarse en pequeños grupos que entreguen a los familiares y conocidos militares copias de la nueva Ley de Amnistía, que será aprobada en segunda discusión la próxima semana, para que se sumen a la nueva etapa que se abre y abandonen a Maduro. «Aquí hay una oportunidad de patria que estamos construyendo juntos», señaló.

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