Exesclavas del EI, las mujeres yazidíes piden volver a casa
Mujeres Sirias

No olvidaré nunca”. En el este de Siria, entre las miles de personas que huyen de las ruinas del “califato” del grupo yihadista Estado Islámico (EI), hay víctimas de sus peores atrocidades: mujeres de la minoría yazidí reducidas a esclavas sexuales.

“Hacíamos todo lo que pedían”, dice con tono bajo Besa Hamad, una yazidí iraquí que pudo huir del último bastión yihadista en la provincia de Deir Ezzor. “No podíamos decir no”, agrega.

“Comprada y revendida” en seis ocasiones por los hombres del EI, durante cinco años fue llevada a de una región a otra siguiendo la retirada de los yihadistas, que retrocedían por la ofensiva que destruyó su “califato”.

En los últimos días, una periodista de la AFP se encontró con siete yazidíes, de las cuales una adolescente, protegidas tras su huida por las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), la alianza árabo-kurda apoyada por Washington que combate al EI en el este de Siria.

Los testimonios recogidos recuerdan los tormentos que sufrieron miles de mujeres y niñas de esta comunidad, principalmente implantada en Irak y que profesa una religión esotérica monoteísta.

Hamad tiene 40 años, pero parece mayor, pues en el rostro y en las manos tienen arrugas, y sus dientes están astillados.

“Se acostaban con nosotras por la fuerza (…) Nunca olvidaré lo que pasó”, confía.

Enumera nombres y nacionalidades en árabe con un ligero acento.

Entre ellos hay sirios, tres saudíes y “uno que decía ser sueco”.

Por los maltratos que sufrieron, las yazidíes reciben atención particular en un centro de las FDS en Deir Ezzor, cerca del yacimiento petrolero de Al Omar.

‘Ropa de color’

La minoría yazidí, principalmente implantada en el norte de Irak, fue perseguida durante siglos por sus creencias religiosas.

En agosto de 2014, cuando el EI conquistó importantes territorios en Siria e Irak, los yihadistas tomaron la zona histórica de esta comunidad en los montes iraquíes de Sinjar.

Los hombres fueron asesinados, los más jóvenes fueron reclutados como niños soldados. Miles de mujeres fueron sometidas a trabajos forzados y convertidas en esclavas sexuales.

En este centro de las FDS, Nadin Farhat cuenta que fue intercambiada en seis ocasiones por los yihadistas, entre los que había saudíes y un tunecino.

Fue secuestrada en Sinjar a los 13 años. Tiene ahora 17.

La menor fue trasladada a Raqa, “capital” de los yihadistas en el norte de Siria, y terminó en el este del país. Dos veces intentó huir, pero no lo logró.

“Me golpearon con un tubo de plástico. Tenía marcas en la espalda, no podía dormir”, cuenta. “La segunda vez, me privaron de comida durante dos días”, añade.

Cubierta con un niqab negro sólo se ven sus ojos. No puede creer que pueda sacarse el velo, que le imponían los yihadistas.

“Me acostumbré”, justifica. “Pero lo haré cuando encuentre a mi madre”, dice. “En realidad me gusta la ropa de colores”, agrega.

“Salvar a mis hijos”

En los últimos focos del Estado Islámico aún hay mujeres de esta minoría, entre ellas las primas de Nadin, casadas por la fuerza con combatientes del EI y que hoy son madres.

“En las diferentes batalles de Deir Ezzor, varias yazidíes fueron liberadas”, indicó a la AFP Nisrin Abdalá, portavoz de las Unidades de Protección de la Mujer (YPJ), una milicia kurda exclusivamente femenina.

Nisrin Abdalá explica que las YPJ recogieron a 129 yazidíes tras los combates entre 2015 y 2018.

Para Sabha Hasan, escapar al infierno esclavista fue como un milagro.

Madre de cinco niños de un primer matrimonio con un hombre ejecutado por el EI en la ofensiva de Sinjar, tuvo una niña, hoy de un año y medio, nacida de una unión por la fuerza con un yihadista iraquí.

Golpeada por este hombre, tenía como único objetivo salvar a sus hijos. “Sólo pensaba en huir (…) tenía miedo de morir sin poder ver a mi madre y a mi hermano”, cuenta.

“Me amenazaba con matarme, a mí y a mis hijos. Quería que él se muriera para poder huir”, recuerda.

El hombre finalmente murió en un bombardeo. Dos semanas después, la mujer de unos 30 años logró huir hacia sectores controlados por las FDS.

“Quiero regresar a lo de mis padres”, dice. “Pero lo que más me alegra es haber salvado a mis hijos”, apostilla. (AFP)

Miles de mujeres de minoría en Siria e Irak fueron reducidas a la servidumbre sexual en el “califato” de terror del grupo Yihadista. Fueron vendidas y violadas varias veces.

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