¿Por qué ya no se quitan la vida los escritores?; por Claudio Hugo Naranjo
Ernest Hemingway

Los escritores como todos los artistas, poseen la virtud de vivir para siempre a través de sus obras. Estas les permiten ser recordados mucho tiempo después de desaparecer. Pero ni siquiera su pasión por las letras y su genialidad les salva de la desesperación y muchos, decidieron abandonar este mundo de forma voluntaria.

Una vez me preguntaron por qué escribía y no levantaba paredes y recuerdo haber pensado antes de contestar -¡»Porque soy un inútil»!-, por cierto respondí algo mucho más elaborado, con algún señuelo en la respuesta, algo que se estila hacer para llevarlo con la próxima pregunta derechito al patio trasero de tu casa. Es una trampa para que la entrevista a través del tiempo no pierda vigencia.

Pero las redes sociales hoy, se han convertido en ejecutoras impiadosas de tus propias verdades o mentiras; nadie duda en mandarte  a la mierda o hacerte ver, delante de miles, que sos un mentiroso arrogante que nunca escribiste nada para la posteridad. Te bajan a la tierra de un disparo certero, por el cuál hoy, el escritor, no tiene ninguna posibilidad de suicidarse porque la sociedad se encarga de matarlo todos los días.

Ernest Hemingway (1899-1961) hubiera muerto sobre el teclado puteando a sus detractores; el autor y Premio Nobel (1954), era el clásico escritor norteamericano, muy comprometido con la realidad española durante la Segunda Guerra Mundial, que hoy hubiera batallado contra Donald Trump, Nicolás Maduro y el independentismo barcelonés, por supuesto apoyando la República ya que él era muy madrileño.

Pero se hubiera evitado dispararse una mañana de julio en la casa en Idaho que había comprado hacía poco. Muchos aseguraron que arrastraba muchos traumas de su infancia provocados por la mala relación con su madre desde niño y a la que siempre odio profundamente. Adiós a las Armas, su novela autobiográfica, hubiera sido pieza de profundos debates en twitter y face por el trágico final, que reescribió 47 veces antes del ya conocido.

En el listado hay algunos autores que no le hubieran puesto fin a su vida antes de tiempo. Se puede comprobar casos en todas las épocas y de muy diferentes géneros y estilos literarios. Una prueba de que la línea que separaba la creatividad de la insatisfacción era muy difusa y por lo general estaban rodeados de sus circulos intimos, que hoy sería prácticamente imposible.

El autor o el artista hoy está más expuesto, en donde se juega el minuto a minuto; un comentario desafortunado puede terminar con toda una obra literaria, en un sólo click. El suicidio de un escritor famoso, dura en portada el tiempo que transcurre en que llega la próxima noticia. Es un Adiós sin mucho más. No hay tiempo para velar a nadie. Ya no es negocio el suicidio. Hasta la próxima portada. 

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