¡NO ME GRITES… MEJORA TU DESCARGO!; por Claudio Hugo Naranjo
En las sombras

Yo sólo intente ayudarte, “reprograma tu mente y cambia tus pensamientos”, te dije. Eso te molesto y te pusiste agresiva e intolerante. Apareció ese lado oculto que tanto trabajo te llevó esconder, pero estaba allí, lo supe siempre. Desde la primera vez que te mostraba cosas íntimas mías, te hacía creer que estaba al descubierto. No, es una forma para que el otro se abra, tome confianza para desnudar pensamientos los cuales lo llevara a otras escenas de su vida. Lo harás despacio y lento sin levantar la voz, tiene que sonar a melodía en mis oídos y resultó, comenzaste a hablar de tu intimidad pero con los otros, con aquellos que por distintas circunstancias de la vida gobernas, tus hijos, tus empleados, algunas de tus amistades y apareciste vos a cara descubierta. Yo te oí durante mucho tiempo solo mostrándote mis muecas, con una mirada de aprobación, pero te oí. La persona que empatizaba conmigo era un fraude, a la verdadera la tenías bajo siete llaves, allí donde escondes tu propia vida, allí donde haces descansar, mientras estás conmigo, tu agresividad.

Para poder vivir una vida plena y feliz, es importante cambiar tu perspectiva de las cosas,  vas a tener que trabajar con tu mente y cambiar tus pensamientos de negativos a positivos y dejar de victimizarte. La vida es mucho más que la última cartera nueva, tu belleza exterior, la casa en orden o el auto que estás por volver á cambiar. Están dinamitados los puentes que te llevan a la realidad, estás quebrada por dentro, lo leo en tu frente, lo veo en tu mirada. Estás ansiosa viviendo el mañana, cuando desdeñas el presente y te olvidas de dónde venís. Negas ser feliz desde la imposibilidad de tus compromisos. ¡Mujer relájate!… sólo te dije en voz baja la verdad de tus problemas.

Lo más difícil no es aceptar el pensamiento negativo, es empezar a cambiarlo. Cuando estás tan acostumbrada a pensar de cierta manera, hacer un cambio puede costarte mucho trabajo. La vida pasa demasiado rápida y las curvas que veo venir en tu vida las veo muy cerradas, peligrosas. Primero baja un cambio y controla el volante de tu vida. Te preguntaste alguna vez ¿es esta la vida que quiero para mí? Hacelo, mirá, este no es un manual de autoayuda ni lo pretende ser, es sólo mostrarte cómo se le mide el aceite a la gente. Es sencillo, nada complicado. A mí, que cambies, no me cambia nada, porque ya no estás más en mis ‘Contactos’. Es por vos, sos un fraude vestida con ropa elegante, con voz monocorde y con mucha agresividad muy bien oculta. ¡No me grites… mejora tu descargo!

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