¿Y si se baja Cristina?; por Carlos Hernández
Cristina Kirchner

El día a día nos ofrece la pesadilla de bolsillos menguados por la inflación, que alcanza el 183% en los últimos tres años, mientras el ambiente político va calentando motores para la batalla electoral en un contexto de recesión, aumento de precios y volatilidad del dólar.

El oficialismo tiene como meta llegar a las PASO, y a octubre, con una economía estabilizada, con la inflación decreciendo y al menos con una leve reactivación y recuperación del poder adquisitivo para tener mejores chances de alcanzar la segunda vuelta.Y para ello también necesita una Cristina activa y compitiendo por la presidencia.

Qué va a hacer la expresidenta, principal contrapunto de Mauricio Macri, todavía no se sabe. Quizás la decisión la tome a último momento de acuerdo a las perspectivas que le ofrezcan las encuestas combinadas con las señales de cobertura que le garanticen en  el Congreso frente a las múltiples causas abiertas.

Ahora se suma al análisis el factor salud de su hija Florencia tratada en Cuba, quien también está procesada pero sin fueros. Otra de las dudas es qué tan amplio y eficaz resulta ese llamado a la unidad del «gran arco opositor» de parte del cristinismo para «desalojar a Cambiemos del poder».

Cada cual, haciendo su juego

Por las dudas de que no se largue Cristina, ya hay varios anotados en la carrera a la que acaba de sumarse Daniel Scioli con su propia candidatura. Eso es lo que pretende José Luis Gioja, quien ostenta el sello del Partido Justicialista, según nos confirmó esta semana en una entrevista con radio Nihuil.

Precisamente, a través de los programas Medio Día (Nihuil) y Séptimo Día (El Siete) hemos accedido al diálogo con varios de los dirigentes más activos en el armado político electoral. Allí, Eduardo Duhalde, el primer puntal de la candidatura de Roberto Lavagna, sostuvo que el país no tiene destino si no se logra un gobierno de coalición amplia.

Por su parte, Juan Manuel Urtubey, con una mirada distante del puerto, siente que ésta es su oportunidad y aseguró que habrá competencia en Alternativa Federal porque él se va a presentar para competir con todos los que rayen de ese tercer espacio emergente.

Es la misma posición de Miguel Ángel Pichetto, quien también aspira a llegar a la presidencia después de ganar las primarias en este espacio. Y, en coincidencia con el salteño, adelantó que pretende un peronismo sin Cristina. Ése es el límite para ambos, nos remarcó.

¿Y qué opina Sergio Massa, convocado públicamente para competir con Cristina y otros kirchneristas en las PASO? Respondió que validar la candidatura de Cristina sería volver a un pasado que se debe dejar atrás, aunque se cuidó de ser lapidario con el cristinismo, de quien dependería el éxito electoral para llegar a la Rosada.

A todo esto, Roberto Lavagna sigue sin definir taxativamente si será candidato a presidente, aunque está trabajando en la búsqueda de apoyos de diversos sectores, ya sean políticos, empresarios, sindicales o mediáticos. Hasta se reunió con Marcelo Tinelli, que no dice si pretende largarse de lleno a la arena política, pero supo llamar la atención al declarar que «Macri y Cristina son dos caras de la misma moneda y ambos tienen el boleto picado».

Encuestas publicadas recientemente dan cuenta de una relativa buena imagen de Lavagna, lo que entusiasma a su entorno para seguir trabajando en una candidatura por consenso sin dirimirse en las PASO, tal como nos precisó el histórico dirigente peronista Julio Bárbaro.

A propósito de esa estrategia acuerdista, comenzó a sembrarse el dilema de si al exministro le servirá el apoyarse en sectores corporativos para fortalecer su capacidad competitiva y, en el supuesto de alcanzar el objetivo, ganar en gobernabilidad o, por el contrario, si no estará acumulando condicionamientos que tarde o temprano terminará pagando.

Además, no faltan las suspicacias de que su carrera electoral llevaría incorporada una suerte de amnistía para exfuncionarios y empresarios procesados.

Sea como fuere, falta mucho en el cronograma hacia las urnas y todo puede cambiar. La foto hoy muestra a un Cambiemos relamiendo la herida de la ruptura en Córdoba, a Cristina con sus problemas intentando sumar a todo el que pueda detrás de sí, y a un tercer espacio tratando de delimitar sus fronteras y protagonistas.

Lo más claro hasta ahora es el malestar y el escaso entusiasmo de la población por el proceso electoral. A juzgar por los sondeos, hay más rechazos que adhesiones, y prevalece la idea de votar al mal menor.

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