Un libro para el diálogo entre lo poético y lo científico; por Silvina Vuckovic
Silvina Vuckovic

Tiempos nuevos demandan desafíos nuevos. Un diálogo entre lo poético y lo científico es un planteo tan necesario como riesgoso. El autor de este libro asume ese riesgo. Instala sobre la mesa el debate. Abre la puerta a una conversación que las dos áreas se vienen debiendo.

El libro no pone el mayor peso sobre lo histórico ni sobre lo coyuntural, tampoco sobre uno u otro de los ejes que estructuran la temática: lo científico – lo poético. El peso queda uniformemente distribuido porque asienta en lo medular, en lo vincular y vinculante, en las zonas de interacción en interconexión y en lo dialógico entre zonas.

Presenta un modelo de trabajo minucioso, metódico y profundo así como accesible, estructurado en dos partes: La poesía de las ciencias y La ciencia y las ciencias en la poesía. Su claridad posibilita un deslizamiento de la lectura, una inmersión inmediata en una continuidad articulada por enlazamientos imperceptibles, lo que hace muy consistente al cuerpo ensayístico. Hay meticulosidad en las notas y referencias. Se mencionan más de 70 obras y otros tantos autores a lo largo del desarrollo.

Delinea un trabajo de investigación que va desde la filosofía del lenguaje hasta el punto en que lo filosófico deja de ser tal pasando a sostenerse como premisa o certeza provisional. De esta manera, el abordaje ilumina los modos del decir sobre los que trabaja, así como la esencia de aquello que dicen. De ese modo, se hace evidente lo implícito que, con frecuencia, permanece oculto: se trata de la zona difusa, de frontera borrosa entre mito y logos, que los intereses científicos tradicionales han buscado, históricamente, desarticular mientras la historia del pensamiento no ha hecho otra cosa que mostrar que ciertos enigmas no se diluyen, se mueven.

El autor deja claro que no pretende caer en el reduccionismo del ‘sueño tradicional de unificación’, lo que se correspondería con hablar de ‘poesía de la ciencia’. En cambio, propone como más adecuado hablar de poemas de ciencias. Con esto, se ve que el subtítulo Poesía en las ciencias, está cuidado en formato y connotación de cada una de sus cuatro palabras.

Arriesga algunas categorías para los procesos de representación que tienen a las ciencias como fuente temática. En primer lugar, se da un uso de partes del discurso científico como instrumento retórico en el poema. Esto hablaría de cierta funcionalidad para con el texto del mismo. En este sentido, deja claro que se dan distintos modos, algunos reduccionistas, tal el caso de la Oda al átomo en Odas Elementales de Pablo Neruda, y otros en los que se recurre a usos del tipo, aunque sin caer en simplificaciones o estereotipos, para lo cual cita el poema Las Estrellas de García Montero, quien inicia estableciendo una analogía entre la metáfora cosmológica y sus propios recuerdos. Picardo no escatima datos en cuanto al soporte teórico que respalda los dichos en sendos casos. Ilustra profusamente con la alusión del primero al modelo atómico de Rutherford y a la fisión nuclear y con la presencia implícita, en el segundo caso, de la paradoja de Olbers, la expansión del universo, las cartografías estelares y sus planetas e iconografías clásicas, los solsticios y equinoccios de la órbita terrestre, la geometría como “forma congelada de la angustia” y hasta el Caos que se transmuta en el nombre de “una pensión del centro”.

El autor deja en claro que la absorción y el roce tangencial del discurso científico por parte del poeta no demanda al mismo que lo explique ni presupone que pueda hacerlo. La salvedad es pertinente puesto que la propuesta de este libro Colgados del Lenguaje difiere diametralmente de lo que sería una postura de indeterminación en sentido posmoderno, sino que alude a una instancia de consustanciación y potenciación recíproca entre ambos lenguajes o, mejor dicho, entre ambas especializaciones de un mismo lenguaje. Luego, inicia una minuciosa labor analítica con categórica legibilidad -producto de su vasto acervo conceptual- sobre diversas referencias de poetas a la ciencia o a lo científico y sus disímiles recurrencias. Y hace especial hincapié en su preocupación por la concepción de una ciencia con mayúscula, dotada de un monismo supra coherente. Sustenta dicha preocupación señalando varios casos en los que aparece un Poeta -también con mayúscula- ficcionalizando una concepción idealizada de la ciencia en la que parece concedérsele un tono admonitorio frente al cual debe ofrecer resistencia.

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El libro no deja cabos sueltos, continúa, profundiza, muestra más aristas, más capas, como en una excavación arqueológica. Explica que el modo de evitar caer en un reduccionismo monista de la ciencia, es mediante una interacción, un abordaje de cuestiones particulares de la ciencia en el poema, en lugar de tratar el imaginario de la ciencia como si fuera un todo sellado e inaccesible.

Agrega que tampoco se trata de desarrollar poemas didácticos al modelo de la epopeya, a la que pone como ejemplo de un subgénero de la épica, en que prima la finalidad de instrucción por sobre el contenido en sí. Explica que, tratándose de un contenido no moldeable, la única posibilidad del poeta en un tipo de escritura semejante, es la de estetizar lo dicho, emplear lo que menciona como ‘revestimiento poético’. Sobre el particular, también presenta casos, no sin dejar de decir que son muy pocos los que sortean airosamente esta dificultad. De esos pocos, destaca y describe detalladamente el caso de Marechal, de quien destaca -aun reconociéndole una cierta mirada escolástica- una relevante mirada conciliadora frente a la oposición histórica entre Ciencia y Religión.

Hacia la última parte, Colgados del lenguaje: Poesía en las ciencias ahonda sobre los pasos del camino planteado. Esa profundización es, por lo habitual, de muy difícil logro cuando se trata de establecer puntos de contacto, disidencias e intersecciones, en temáticas atinentes a áreas de híper especializaciones. Si bien, la ductilidad del autor en el desarrollo es elocuente, no lo es menos el nivel de rigurosidad, principalmente en las instancias más álgidas de tratamiento, las que tienen que ver con la ilustración de los avances científicos y tecnológicos.

La mirada holística que Osvaldo Picardo plasma en este libro, se constituye en una oportunidad infrecuente para el lector, de poder sumergirse en una zona tan interesante como difícil de encontrar entre los desarrollos académicos. Sin caer en lugares comunes de elogio por lo que representa, por sí, sumar un granito de arena a las extensas playas del conocimiento, tengo la convicción de que el contenido de este libro pasa por el resquicio por el que se filtra la luz de las nuevas posiciones del pensamiento universal. Se trata de un resquicio, a mi modo de ver, muy prometedor para la consecución de una vida humana que, comprometida con la apertura y lo dialógico, no deje de tender al equilibrio.

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