«Macri ganará la próxima elección por los taxistas de Londres»; por Claudio Hugo Naranjo
Presidente de la Nación Mauricio Macri

La neurociencia es un estudio que consiste en analizar y estudiar el sistema nervioso central humano. Por medio de tal estudio se puede apreciar el funcionamiento de este para poder actuar sobre él; iremos viendo y descubriendo nuestras memorias, las cuales llamaremos “sensoriales, de corto plazo y largo plazo” y una subdivisión que denominaremos “memoria de trabajo” que se ubica entre la primera y la segunda, respectivamente.

En neurociencia se afirma  que aproximadamente el 95% de los procesos mentales del ser humano se producen en su mente de manera inconsciente, es decir sin darse cuenta, es  allí donde residen los mecanismos que condicionan sus decisiones, en esa mente no consciente  se procesa algo llamado “emoción”, que  etimológicamente, viene del latín emotĭo, que significa “movimiento o impulso”, “aquello que te mueve hacia” y si las emociones “mueven al ser humano hacia algo”, y ese algo podrían ser votos, entonces estamos en el camino correcto al cual los quiero llevar.

El futuro se construye desde el pasado, ya que todas las acciones tienen una historia y un pasado, una memoria detrás. En 1985, D. H. Ingvar acuñó la expresión “recuerdos del futuro”, todo un oxímoron poético con el que se avanza hacia los estudios actuales que demuestran que imaginar el futuro se basa en los mismos mecanismos neuronales que se emplean para recordar el pasado.

Es decir, toda acción en proyección al futuro, proviene de nuestros recuerdos, en este caso del pasado; si necesitamos elaborar qué haremos de nuestras vidas en la Argentina del 2019 en función a las próximas elecciones presidenciales, necesitaremos obviamente volver al pasado y para ello en principio se activará una parte de nuestro cerebro con aquella “memoria a largo plazo”, que nos llevará a recordar los últimos años de nuestras vidas asociadas a personajes políticos que por lo general no conocemos personalmente. Eso nos hace recurrir a los archivos, que están muy bien guardados en esa memoria y comenzar a darles vida. Los vamos a reeditar e intentaremos no modificarlos, pues allí podríamos erróneamente cambiar el futuro. Ya que está demostrado por ciertos experimentos científicamente comprobados, que se puede convencer a la gente o dar detalles erróneos para alterar lo que recuerda de eventos pasados. Este fenómeno se conoce como “efecto desinformación”.

Nuestra “memoria a largo plazo”, en este caso tan particular, donde nos bombardean con todo tipo de información, inicia el traspaso hacia la “memoria de trabajo”, que es aquella a la cual vamos a llamar “espacial” y es justamente en este punto donde aparecen en escena los taxistas londinenses que le harán ganar la elección a Mauricio Macri.

La vamos a llamar “la proeza memorística de los argentinos”; los taxistas londinenses antes de convertirse en taxistas autorizados, necesitan saberse el sinfín de calles de Londres, de sus combinaciones y permutaciones posibles, y los edificios principales, además de conocer las rutas más cortas. Quien tenga alguna relación con la capital inglesa no ignorará que hacen falta varios años para adquirir estas competencias. Se podría argumentar que el grupo de taxistas de Londres es atípico por varias razones. El suyo es un trabajo potencialmente estresante, con tráfico denso, calles estrechas y contaminación. Algo muy parecido a lo que nos pasa a todos los argentinos.

El ejemplo ilustrativo, me convence, que los argentinos vamos a utilizar las dos memorias, “la de largo plazo y la de trabajo”, igual que los taxistas ingleses; la “memoria memorística” nos llevará a recorrer el pasado en línea recta, observando detenidamente de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde queremos ir. Pues nuestro hipocampo memorístico se activará en el momento exacto para no volver a ninguno de esos pasados, ya que tenemos un GPS que nos indica a dónde queremos llegar, por más tránsito que exista.

Mauricio Macri le ganará a Roberto Lavagna o a Sergio Massa la elección presidencial con “la proeza memorística de los argentinos”. Pues Cristina, no se presenta.

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