Parte XI: “La verdad de lo que le pide el radicalismo a Macri”; por Claudio Hugo Naranjo
Sanz-Macri-Cornejo

Del partido de Alem había quedado poco y nada después de tres intentos para volver a los primeros planos a nivel nacional; tras la caída del gobierno de De La Rúa, el costo político del fracaso recayó fuertemente en el radicalismo, y sobre todo en los sectores del alfonsinismo.

Luego le tocaría el turno a Leopoldo Moreau –hoy Diputado Nacional y vocero del Cristinismo-, que en las elecciones del 27 de abril de 2003 fue candidato a la Presidencia de la Nación por la UCR, obteniendo apenas un 2,34% del total de votos, lo que representaba el nivel de alejamiento de los propios radicales respecto de la estructura nacional partidaria.

Y por último llegaría Roberto Lavagna, que anunciaba el 5 de enero de 2007 su candidatura presidencial para las elecciones presidenciales de dicho año, formando la Concertación para Una Nación Avanzada (UNA), que estuvo integrada por peronistas, kirchneristas, radicales, desarrollistas y treinta partidos provinciales o locales de todo el país, además de redes juveniles como Generación Democrática y Equipo Nexos. El ‘aparato’ era de la UCR.

El eje central de su campaña a la Presidencia fue el denominado “Plan Lavagna”, que contenía medidas y propuestas para todos los temas importantes de la agenda pública -economía, pobreza, medio ambiente, trabajo, educación, etc.- más una serie de decisiones que propuso para los primeros cien días de gobierno.

Lavagna obtuvo 3.290.320 votos en la elección presidencial, lo cual equivale a un 16,89 % de los sufragios. Dicho resultado lo colocó en tercer lugar, luego de Cristina Kirchner y de Elisa Carrió. Su mejor resultado se dio en la provincia de Córdoba, único distrito donde derrotó al gobierno, al sumar el 35,22 % de los votos contra el 23,82 % de la candidata oficialista que se ubicó allí en segundo lugar.

Recordemos que el 3 de febrero de 2008 se anunció un acuerdo entre Lavagna y el expresidente Néstor Kirchner, quien todavía no era y quería ser presidente del Partido Justicialista y le propuso a Lavagna que lo acompañe como vicepresidente. Dicho acuerdo fue cuestionado por diversos dirigentes políticos, entre ellos el expresidente radical Raúl Alfonsín. Posteriormente Lavagna no fue incluido en la nueva estructura partidaria.

Como vemos el radicalismo recién comenzó a tener protagonismo cuando en la Convención Nacional de Gualeguaychú –marzo 2015- el titular de la UCR, Ernesto Sanz, se imponía sobre el exvicepresidente, Julio Cobos, y sería precandidato presidencial de la fuerza centenaria. Además, el partido anudaría alianzas con el PRO, liderado por Mauricio Macri, y la Coalición Cívica de Elisa Carrió y descartaría cualquier acercamiento con el Frente Renovador.

Esto llevado a la práctica política desencadenó en la Alianza Cambiemos, luego que Mauricio Macri los venciera en las primarias de aquel año; a consecuencia de esto el radicalismo tomó oxígeno y se quedó con varias provincias, intendencias y cargos en la estructura del gobierno nacional, que ni lo imaginaba tan solo un año atrás. Ejemplo, el Plan Belgrano sigue siendo hoy manejado por el radicalismo.

Bien, el radicalismo está vivo gracias a Macri, pero eso no significa que el planteo que hacen no sea criterioso; se vio en el transcurrir de estos 3 años y medio que no tuvieron participación activa en las decisiones del gobierno nacional. Fue una Alianza hasta el 10 de diciembre del 2015, guste a quien le guste.

Es mentira que busquen oficializar el vicepresidente en la fórmula acompañando a Macri, están planteando y en ese camino se está avanzando, en no abandonar Cambiemos si el Presidente se compromete a una nueva reforma de la Constitución, modificando la figura del Jefe de Gabinete por un Primer Ministro o Estado Parlamentario.

El Parlamentarismo, también conocido como sistema parlamentario o democracia parlamentaria, es un sistema de gobierno en el que la elección del gobierno (Poder Ejecutivo) emana del Parlamento (Poder Legislativo) y es responsable políticamente ante éste. Lo que se busca es llegar a una República Parlamentaria; en los sistemas Parlamentarios el jefe de Estado es normalmente distinto del jefe de Gobierno. Un ejemplo natural, es Italia.  

Es una propuesta desafiante para proyectarnos en un país moderno. Si se logran los acuerdos Cambiemos no se rompe y si Macri consigue la reelección, en el 2020 se deberá trabajar con todos los sectores políticos, para consensuar una modificación de la Carta Magna. Al fin una propuesta.

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