Un Muro inaugura la muestra Neverland de Dionicio Moreno
Dionicio Moreno
  • ARTE

El texto curatorial de Albrieu anticipa “La muestra consta de una prolífica producción de Dionicio Moreno de este último tiempo. Finales de 2018 y 2019. En los trabajos seleccionados pueden verse pinturas, dibujos y algunos objetos. Pese al cambio de lenguaje con que el artista se expresó es imposible negar el mismo hilo conductor. Su fijación por la niñez y el mundo de juegos de la infancia. No hay categorías, no hay conflicto, no hay un drama aparente, solo su mirada de relator omnipresente. Esa ausencia de problemas, esa presentación ambigua de los personajes en situaciones muchas veces lúdicas, con la presencia de animales tratados de igual manera que los humanos, me recuerda a un poema de Alejandra Pizarnik: Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto.

Su obra representa casi un ejemplo del refinamiento japonés. Me remite obviamente a la estampa japonesa y más acá en la historia del arte a Foujita. La sutileza en los colores y en la línea. Su estilo es limpio, sensible, luminoso, con fondos de colores lisos, un colorido aplicado de manera liviana (poco espeso), con texturas y sombras muy simplificadas. El uso de una paleta fría, verde y azul y un toque puesto con encanto, de amarillo o dorado. Los dibujos son de aparente resolución rápida, fresca, con trazos seguros y firmes. La misma firmeza en el trazo crea tramas que forman un fondo donde la figura es llevada al primer plano.

La muestra  pese a abordar un solo tema, no es monótona. No hay en toda la muestra un atisbo de fundamentación conceptual: no tiene otra hipótesis más representar, rozando la obsesión, la figura de niños. “Neverland” implica un recorrido visual de la construcción que realiza el artista sobre su cotidianeidad con un aditivo mágico, surrealista que determina su estilo y resalta su propia subjetividad. Transmitiendo, a mi criterio, una idea del arte abierta a quien desee explorarla.

Y vuelvo a Moreno y me parece que lo que más veo en sus trabajos es nostalgia. Nostalgia que lo convierte en  voyeur. Un voyeur nostálgico y cómplice.

Recorriendo sus trabajos en modo vuelo, volando. Con la certeza que si no dudamos, podemos hacerlo. Me pregunto: ¿Que es un artista sin sus obsesiones?

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