LAS BALAS QUE LE ENTRAN A MACRI  YA SON DE TEMER; por Claudio Hugo Naranjo
Macri con pocas cartas en la manga

El efecto Emilio Monzó fue la gota que terminó de horadar la piedra. La crisis económica no comenzó el 28 de diciembre del 2017, pues la realidad es que estamos atravesados por una crisis netamente política. El anuncio del Presidente de la Cámara de Diputados en dejar en el 2019 el cargo, fue transmitido directamente a Marcos Peña, quien acompañó al jefe de los diputados hasta el despacho de Mauricio Macri. El primer error político fue aceptar la renuncia sin pedirle que reconsidere su posición –Monzó allí comprendió que había tomado una buena decisión-; el segundo error fue anunciar inmediatamente tal decisión. Se podría haber aguardado hasta después de las elecciones y luego, en común acuerdo, hacer el anuncio. Donde la oposición no hubiera sabido que estaban acordando leyes con un ‘pato rengo’, cosa que hoy sí.

Si no fuera por él, Cambiemos no se hubiera construido ni en la provincia de Buenos Aires, ni en la Nación, porque sin ese hombre no hubiera habido Cambiemos.

Los problemas económicos de una Nación y especialmente en la Argentina, se desarrollan violentamente y sin previó anuncio no sólo por mala praxis de los que conducen la economía, sino por graves errores políticos que hacen que los sistemas económicos y principalmente los más frágiles, comiencen a mover peligrosamente los mercados. Si bien factores externos ayudaron, no ocurrió lo mismo en ningún país de la región. Lo que significa que un error táctico y estratégico en lo político te puede mover el amperímetro de la débil conducción económica que viene atada con alambres.

Los economistas ortodoxos y heterodoxos opinan que el gobierno necesita de un Ministro de Economía fuerte que maneje todas las variables y áreas que comprendan la economía de la Nación; se necesita urgentemente un Roberto Lavagna, como aquel del 2003, que asuma y prevea y comunique un plan económico a seguir. El Presidente está para monitorear todas las intrincadas áreas del gobierno, pero especialmente para liderar el rumbo político. Macri necesita convertirse en conductor y líder de su propia historia, que es lo que están esperando los argentinos en un país hiperpresidencialista, o la historia, que siempre ha sido cruel, se lo lleva puesto en las elecciones de este año.

A Emilio Monzó, la historia lo va a ubicar en el lugar que se ganó. ¿No sería prudente retrotraer aquella reunión entre Macri, Peña y Monzó y hacer revertir aquella apurada decisión de todos, el que la planteó y los que se la aceptaron cómodamente? ¿No sería más lógico, si existen dos dedos de frente –no pido mucho- que eyecten al ministro de Hacienda, Dujovne, inmediatamente, por incapaz en su función?

Cambiemos puso la vara muy alta en materia de corrupción, ¿no habrá llegado la hora de limpiar la cocina del Poder? Existen hombres éticamente sospechados y existe una sociedad que observa atentamente que los mismos que los flagelan con las tarifas o conducen los destinos económicos están, como mínimo sospechados, de ‘conflictos de intereses’. Que el kirchnerismo haya sido el gobierno más corrupto de la historia –ya todos los argentinos lo saben- no acredita a nadie a ser más o menos sospechado y cumplir funciones dentro del gobierno.

Si la alegría en el oficialismo es que nadie de la oposición aún capitalizo los 10 puntos que se evaporaron en la imagen presidencial, es como mínimo una brutal ingenuidad, el Peronismo ya consiguió rearmarse en torno al tarifazo en las dos Cámaras y no está muy lejos de lograr compactarse en torno de un gobernador en ascenso que puede traerle a Cambiemos serios problemas en una hipotética segunda vuelta. El oficialismo a 6 meses de las presidenciales no está para regalar nada, quedan los últimos minutos del partido y con suerte el alargue, es poco tiempo el que queda para seguir jugando con fuego. La prueba-error, ya pasó. La gente está muy enojada, hasta ahora con todos. Sería prudente no alegrarse de la desgracia ajena, en casa todavía no terminaron de acomodar los muebles. Eso lo vemos todos.

El kirchnerismo se está haciendo un festín y Cristina desde Cuba va preparando la estocada final, su Renunciamiento; y es allí donde Sergio Massa o Lavagna se van a quedar con un paquete inmenso de votos. No sigan confrontando con Cristina, no esperen a Cristina, no hay tiempo. O Macri toma el timón con cambios en el Gabinete o deberá entregarle la posta a María Eugenia Vidal. No hay más tiempo y tal vez Monzó pueda suplir el vació que deja la gobernadora en la provincia de Buenos Aires.

Insisto, todo comenzó por errores políticos y se soluciona con medidas políticas. No hay más tiempo. La inflación baja, el dólar baja y el riesgo país baja si el Presidente toma ya una decisión política. La gente y los mercados nacionales y extranjeros no le creen. El tiempo les está jugando en contra.

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