Parte XVI: «Las imágenes de Venezuela pulverizan las 10 encuestas dibujadas donde ganaba Cristina»; por Claudio Hugo Naranjo
Venezuela en llamas

Ante todo, deseo volver a narrar que Cristina Fernández de Kirchner no se presentó ni se va a presentar a competir ninguna candidatura, ahora ni nunca. Aclarado por vigésima quinta vez esta información, continuemos. Sabemos que existe un núcleo fuerte de compatriotas que desean fervientemente el regreso de su Jefa a la Casa Rosada y que no tienen por qué creerme que la ‘abogada exitosa’ no jugará más en ninguna liga.

Luego están en un escalón superior ‘La Orga’, con Máximo Kirchner a la cabeza, que justamente allí no tienen nada bueno, pues vacía no sería un problema, pero en este conglomerado de dirigentes está llena de neuronas muertas, por cierto lo que voy a decir va a sonar contradictorio, pero todos ellos en su gran mayoría tienen  títulos universitarios –tal vez algunos comprados, eso no lo sé- que no usaron nunca, o sea, es gente preparada, pero para hacer daño. Aquí están los más cercanos al régimen del dictador Nicolás Maduro. Son los que preparan desde que amanece, a partir del 10 de diciembre de 2015, la Venganza, que es una de las pocas neuronas emocionales que les funcionan. Son los que aman a Cuba, defienden a Milagro Sala, a Hebe de Bonafini y empatizan con Luis D’ Elía. Se las hago cortita y al pie.

En otra escala difusa pero no menos peligrosa están los politólogos, encuestadores, panelistas o narradores de historias, como me gusta llamarlos, son los que realmente con su trabajo le bombardean la cabeza a la humanidad. Inventan, mienten y cobran. Son mercenarios, no se sabe bien para quién trabajan o trabajaron, porque los medios a los cuales ellos van o escriben, esconden el prontuario. Están todos conectados por la dramática mentira sostenida en el tiempo. Trabajan para el gobierno de turno o para la oposición o para ambos. A ver, para que se entienda lo que quiero decir, son idénticos a Alberto Fernández y actúan como actúa el actual vocero de Cristina, el ex jefe de Gabinete de Néstor Kirchner, el ex vocero de Sergio Massa y… ¿se entendió?

Por último vienen los sindicalistas, los líderes de los movimientos sociales y la izquierda, son una manada de impresentables que la sociedad, la que trabaja por el bien del país todos los días, mantiene desde que aparecieron las primeras manzaneras; los sindicalistas –salvo honrosas excepciones- no defienden a nadie, no se confundan ni se enojen, no son estos los sindicatos y sindicalistas que nacieron bajo el primer gobierno peronista (1946). Si hacemos un profundo debate sobre el tema comprenderemos la abismal diferencia, pero lo dejamos para otro día.

Aquí también descubrimos -en este subgrupo- quienes son los que se reparten los planes sociales, que es la plata que ponemos todos para que ellos nos corten los puentes, la 9 de Julio o amenacen con pararnos el país, porque están en todas partes de la geografía argentina; no es la gente humilde el problema, la necesitada, la que cayó fuera del sistema, son estos impresentables que junto a los de arriba quieren que se incendie el país. El gobierno nacional es culpable también, por acción u omisión; si la economía no arranca y no hay trabajo digno, van a tener que seguir manteniendo el colchón y con ello a todos estos delincuentes que se reunieron más veces en los últimos 3 años con Carolina Stanley que con sus hijos.

Para finalizar en este grupo de tres, aparecen los sectores marxistas (1,50% de votos en todo el país), que son los grupos de choque que siempre son necesarios para engendrar desorden y violencia. Todos los nombrados rezan 1000 Padre Nuestro todas las noches para que vuelva Cristina, es la única salvación que tienen para no laburar y otros para no terminar presos.

Pues, por ello, las imágenes de Venezuela hundieron la mentira mercenaria de como mínimo 10 encuestas; los argentinos en general es gente que desea la paz… Cristina, NO VUELVE MÁS.

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