El ‘Canca’ Gullo, que yo conocí; por Claudio Hugo Naranjo
Falleció Juan Cardos Dante Gullo

Sé que mi vida ha sido una suma de excesos y desmanejos personales que me llevaron, por tales motivos, a transitar misteriosos callejones oscuros que es imposible lograr explicar en pocas palabras. En esas vicisitudes conocí a todo tipo de personas, una de ellas falleció ayer por la tarde, el ‘Canca’ Gullo.

Estuvimos compartiendo la JP de los 70’, el ya era uno de los hombres que viajaba a Puerta de Hierro y lo miraba desde el respeto, la admiración y la distancia – me llevaba 7 años de diferencia-, en aquellos tiempos  yo andaba por los 17 y el por los 24; él era un símbolo del ‘Luche y Vuelve’. Hasta Ezeiza lo seguí. Ya con Héctor Cámpora como Presidente yo ya había tomado distancia y preferí quedarme con el Perón herbívoro que llegaba para unir a todos los argentinos, especialmente a todas las vertientes del Peronismo.

Pronto Juan Carlos Dante Gullo decide cruzar el charco y unirse a Montoneros y enfrentar al General, es la recordada tarde del exilio de la Plaza de Mayo, donde las columnas decidieron darle la espalda al Presidente y enfrentarlo. Unos años más tarde le dije- un imprudente- que habían cometido un error. A la muerte de Juan Domingo Perón el 1° de julio de 1974, yo ya estaba trabajando con Isabel Perón que había asumido la Presidencia de la Nación.

En 1975 las Fuerzas Armadas no cobernaba el país, lo gobernaba; el Rodrigazo hizo automáticamente que José López Rega, creador de la Triple A dejara el país, acorralado por el Movimiento Obrero y las muertes que se contaban por decenas diarias. Para fines de ese año el destino quiso que nos vuelva a unir en la desgracia, lo dos fuimos detenidos en octubre de ese maldito año. Hacía años que no sabía nada de él.

Ya con los militares en el Poder, con el Golpe de Estado que reclama todo el país en 1976, los dos terminamos en la cárcel de Caseros, allí entre otros dirigentes estaban también detenidos Antonio Cafiero, Osvaldo Papaleo y el ‘Canca’. El patio del Penal, en el que se filmó “Tumberos” -donde le hice juicio penal a Marcelo Tinelli por posible plagio de mi libro «Colombia, Capital de los Infierno» y hoy se filma «El Marginal», nos juntábamos para jugar a la pelota y entre partido y partido nos sentábamos en las gradas de 10 escalone –aún hoy se ve lo que queda- a charla sobre temas triviales y de los otros. Reitero, estaba en presencia de una leyenda joven, pero un hombre para mi, que sólo tenía 21 años.

Luego nuevamente el destino nos volvió a separar, a mí en noviembre de 1977 me otorgaron la libertad y al ‘Canca’-como lo decíamos- le tocó lo peor, Sierra Chica (1976). Puedo hablar de la persona que conocí en esas tremendas circunstancias de nuestras vidas. Un tipo agradable, consejero, hermano mayor y nunca lo vi perder su militancia ni dignidad.

Los años pasaron y ya con la vuelta de la democracia –siempre dentro del PJ- volvemos a mirarnos desde la otra vereda, él decide apoyar a Antonio Cafiero, que ya era gobernador de la provincia de Buenos Aires y como supondrán, apuesto a Carlos Menem para gobernar la Nación en reemplazo del gran dirigente radical, Raúl Alfonsín. El triunfo del riojano, creo que nos obligó a tomar caminos definitivamente distintos, si bien yo rompo en el 95’ apostando por la renovación –José Octavio Bordón- él toma distancia mucho antes.

Dije definitiva, porque jamás aposté a Néstor Kirchner y será siempre mi reproche a Eduardo Duhalde; el ‘Canca’ ve en el kirchnerismo algo que lo deposita en el pasado, al cual lo tuvo a él como uno de los grandes protagonistas de aquella historia. De todas maneras -Gullo no necesita defensores de sus decisiones-, Gullo jamás fue kirchnerista, murió Peronista.

El ‘Canca’, para aquellos que tuvimos la oportunidad de conocer no en la Legislatura, si no en la cárcel, fue una persona solidaria, muy diferente a muchas de las cosas que se dicen hoy en las redes sociales. Observen qué detalle, ni Máximo ni Cristina asistieron al Congreso, donde se le brindaba, bien merecida, su despedida. Uno, luchó por sus ideales –errados o no-, sin mentir. Gullo estuvo 8 años preso en condiciones infrahumanas y desde el más cruel abismo perdió a su madre y hermano. Comparado con los que cantaban la marcha o Volveremos, no tenía nada que ver.

Ahora me pueden putear. Me siento en paz. No debía ni podía hacer silencio a esta desaparición, por respeto a él.

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