Política, poder y corrupción en una película que evoca la crisis del 2001
Calu Rivero y su nueva película

Calu Rivero es la protagonista femenina de «El sonido de los tulipanes», un thriller policial y político de Alberto Maslíah que se estrena el jueves, en la que interpreta un personaje esencial aunque con perfiles a descubrir, en la que está rodeada de actores como Pablo Rago, Roberto Carnaghi, Gerardo Romano y Gustavo Garzón.

«El ofrecimiento de hacer esta película me había llegado hace tres años, cuando era más chica y mis planes eran otros, pero finalmente reapareció Alberto (Maslíah) y nos pusimos a trabajar con todas nuestras energías, creyendo en un producto que está lleno de la realidad del país».

El filme, que transcurre durante 2001, pone en tela de juicio la ética de los políticos, quienes, según el filme, se embanderan en discursos de ayuda a la sociedad para llevar adelante sus negocios. En ese cobntntexto, aparecen los personajes de un periodista neurótico con dificultades para comunicarse con su padre (Carnaghi), su jefa y amante (Bernarda Pagés), que frente a la muerte violenta del primero, se encuentra en medio de misteriosos poderes contra los que deberá entrar en pugna.

La actriz se acercó a esta propuesta por la «historia es atrapante» la que, según el director, se desarrolla en «un mundo intrincado dónde se mezcla la política con los intereses del poder y la delincuencia». «Mi personaje Carolina, está lleno de misterio -dijo Rivero-; no se sabe de dónde sale y por qué está metida en medio de todo eso. Me gusta que sea una mujer fuerte que pueda desarrollarse en ese mundo lleno de hombres rudos, en ese ambiente tan sinuoso y oscuro».

Rivero elogió el trabajo conjunto que Maslíah a la hora de elaborar su personaje. «Alberto es una persona muy contenedora, que sabe buscarle la esencia a los personajes y en este caso trabajamos todo el afuera, todo lo que no se ve ni se sabe de Carolina, quién es, de dónde viene, algo que no se le muestra al espectador. Creo que el misterio de su presencia allí forma parte de lo atractivo».

La intérprete también se refirió a la transformación que generó en la industria audiovisual el el movimiento Actrices Argentinas y el feminismo en particular, en cuanto al concepto que se tiene de la mujer entre los actores y directores. «Creo que todo cambió mucho, en los guiones veo que se están exigiendo menos desnudos y los actores varones ya son más cuidadosos en las escenas de cama, ya no recurren a los besos salvajes, como sucedía hasta hace poco. Durante mucho tiempo se abusó del cuerpo de las mujeres en el cine y la televisión, estaba naturalizado que las actrices se desnudaran por cualquier motivo».

Rivero llega al estreno de «El sonido de los tulipanes» mientras disfruta del éxito de la telenovela «Campanas en la noche». Aunque las grabaciones le demandan largas horas de grabación, eso no impide que esté atenta a la realidad social y política del país. «Que yo esté tanto tiempo grabando una novela no quiere decir que sea indiferente a lo que le sucede a los demás. Sé que estamos viviendo una situación muy dramática en lo social y a mí no me gusta estar desconectada. Yo leo muchos libros de filosofía y trato de compartirlos con otras actrices y amigas, para no perder de vista la realidad», afirmó.

Esa realidad, como lo indicó el director de «El sonido de los tulipanes», no siempre es la esperada y puede complicarse de distintas maneras como lo muestra en su filme que en su inicio advierte que lo narrado es pura ficción. «Nos pareció apropiado aclarar algo que es obvio, pero que puede confundir», afirmó Maslíah. «Sin embargo -añadió- hay características en los personajes que pueden ser comunes a algunos reales. Algún ex integrante de la resistencia a la dictadura devenido en empresario exitoso, algún cura con vinculación con esos empresarios o alguna corporación de medios. De alguna forma este mundo intrincado dónde se mezcla la política con los intereses del poder y la delincuencia lo conocemos todos».

Su película está ambientada en 2001, año que el cineasta calificó como «emblemático». «Ese contexto nos permite intentar hacer un paralelo narrativo y estético de una sociedad dividida entre la opulencia y la basura. Y aquí el tema de la basura se vuelve preponderante desde lo narrativo, pero también desde lo estético», consideró.

La política y el poder, según el director, son temas que se filtran en el filme. «La política concebida como la búsqueda del bienestar del hombre necesita del poder para dar fuerza a ese motor de cambio que toda sociedad necesita para lograr el bienestar. Hoy las sociedades modernas están amenazadas por la acumulación desmedida de poder. Es ahí que entra la manipulación a hacer su juego, sobre todo cuando ese poder ya no lo acumula el Estado sino las corporaciones», opinó.

En la película Maslíah muestra además cómo el periodismo funciona en el balance de esos poderes, aunque advirtió: «El periodismo es una actividad fundamental para contrapesar el flujo de poderes del que hablamos, siempre y cuando pueda trabajar en una relativa libertad. Hoy sabemos que los medios no siempre permiten a los periodistas ejercer su profesión tan libremente y ese es el problema. Y esa libertad es cercenada no por cuestiones que hacen a la política o a las ideologías, como tal vez ocurría antes», consideró.

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