Cristina… a horas del anuncio; por Roberto Montero
Cristina Fernández

Cristina es una candidata potencial que tiene muchos votos, pero a la hora de las elecciones pierde. Sucedió cuando eligió a Scioli para 2015, también con su candidato en 2013 y ella, personalmente, perdió la última elección en provincia de Buenos Aires contra dos dirigentes muy poco conocidos.

Quiere decir que si bien Cristina es una dirigente con 30% de apoyo, no necesariamente después eso termina pesando definitivamente en las urnas con un triunfo. Esta situación, de alguna forma, la lleva a pensar qué es lo que va a hacer.

Cristina puede estar pensando dos cuestiones: una es lo que menciona a través de sus tuits, que ella quiere conducir un proceso de oposición al Gobierno. Conducir no quiere decir ser  candidata. Y pensando que la Argentina del 2020 va a estar llena de dificultades a resolver, como la inflación, pobreza y deuda externa, es difícil imaginar que no sea un gobierno de unidad nacional el que esté al frente.

Desde ese punto de vista, a Cristina le conviene mucho más no ser candidata, apoyar un frente electoral y después juzgar y decir si está bien o mal, que intentar ser Presidenta. Pues aquí tiene dos riesgos: perder la elección y terminar presa por todas las causas mencionadas, sabemos como actúan los jueces en Comodoro Py, la Corte Suprema y Casación, en sus despachos, ellos tienen dos electrodomésticos indispensables para subsistir, un freezer y un microondas y las causas se congelan o se descongelan, y es lo que pasará si Cambiemos consigue un segundo mandato, volverán a la segunda opción.

Por todo esto, se sabe de fuentes muy cercanas -Alberto Fernández y otros- que la multiprocesada Cristina Fernández dará a conocer en los próximos días su declinación a competir -procesos penales, arrepentidos que la tienen contra las cuerdas, salud de ella y su hija y sus seguidores, que serían incontrolables- y algo más… Cristina sabe que pierde esta elección.

Por otro lado, cayo muy mal en el gobierno la decisión de la Corte de pedir el expediente 5 días antes de iniciado el juicio por jurado que iba a comenzar el 21 de mayo. Y otro revés fue el comentario de Alfredo Cornejo, actual gobernador de Mendoza y Presidente de la UCR, al decir que Macri podría bajarse de la candidatura.

Recordemos que Cambiemos es una Alianza Electoral y no Gobernante; el fuego amigo -Carrió incluida-  conlleva mucha más saña política que la de un adversario, pues te emboca en el living de tu casa. Cambiemos debiera calmarse, abrochar la Convención radical del 27 de mayo, seguir inaugurando obras, continuar con la baja de la inflación (3,4%-abril), se espera 3% para el mes en curso y 2% para junio, no es la panacea, pero es suficiente para ganar y terminar en los próximos cuatro años lo que se prometió en campaña. Millones esperan. A no desesperar. La oposición, ahora ya sin Cristina, no tienen tiempo de consolidar un frente. Tranquilos. Es el momento de parar la pelota y mirar como esta parado el equipo.

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