Salas de cine en Bogotá (1897-1940): la arquitectura como símbolo de modernización del espacio urbano
Una obra maestra en Bogotá

Las salas de cine, conocidas en Bogotá simplemente como teatros, cines o cinemas, representan un caso excepcional entre aquellos equipamientos destinados al ocio que fueron construidos en las capitales latinoamericanas durante la primera mitad del siglo XX, y sólo de manera reciente han sido abordados como objetos de estudio, puesto que dada su particular evolución a nivel arquitectónico y urbano proporcionan nuevos elementos que enriquecen la comprensión de procesos sociales que tuvieron lugar en aquellas metrópolis en gestación. El presente artículo analiza las principales características que en el caso de Bogotá, que en el lapso abordado pasó de 121.000 a 326.000 habitantes, rodearon la llegada y la acogida del espectáculo cinematográfico y de su arquitectura en la primera década del siglo XX, así como los elementos que propiciaron su adaptación y consolidación al iniciarse la denominada “época de oro” de los cinemas (años 1940), en tanto actividad espacialmente nueva y su aceptación al interior de una sociedad arraigada en fuertes tradiciones decimonónicas. Dicho análisis abarca fundamentalmente el periodo que va desde la primera función (Teatro Municipal, 1897), pasando por la apertura de la primera sala construida para albergar funciones cinematográficas (Salón Olympia, 1912), y la convivencia entre las múltiples formas de exhibición cinematográfica con las demás actividades de ocio de la sociedad bogotana (Teatro Faenza, 1924), hasta el momento en que se inauguran las dos últimas grandes salas construidas en la zona central de la ciudad (Teatro San Jorge, 1938 y Teatro Colombia, 1940) y aparecen otras importantes en la periferia (Teatro El Parque, 1936; Teatro Teusaquillo, 1938).

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